AUTOR DEL BLOG DE LA UNIVERSIDAD DE DOGOMKA

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El cielo me ha fascinado desde que tuve uso de razón. A los 13 años de edad realicé un trabajo sobre el Sistema Solar en la escuela y gané un premio, mi tía Paqui me obsequió con mi primer libro de astronomía, escrito por José Comás Solá, estudiando este libro, nació mi vocación por la astronomía. Cada noche salía al campo para identificar y conocer las estrellas, solía llevar conmigo unos binoculares y pasaba largas horas viendo el firmamento. Mi madre me regaló mi primer telescopio. Me formé como matemático y estudié complementos de astronomía posicional y astrofísica teórica, colaboré escribiendo artículos tanto en inglés como en español para tres revistas: «Sky and Telescope» (EE.UU.); «The Astronomer» (R.U.) y «Tribuna de Astronomía» (España) entre 1982 y 1988. Actualmente tengo 62 años y he realizado un posgrado sobre Historia de la Ciencia, su filosofía y lógica en la UNED y estoy prejubilado.

lunes, 19 de enero de 2026

[1] LA CONSTELACIÓN DE GEMINI como nunca la has visto: LOCALIZACIÓN, SUS MITOS Y LEYENDAS

 


La constelación de Géminis, situada en el cinturón zodiacal entre Tauro y Cáncer, es una de las figuras celestes más antiguas y simbólicamente ricas de la tradición astral occidental. Su nombre latino significa “los gemelos” y desde la Antigüedad ha sido identificada con un par de hermanos unidos por un vínculo excepcional, imagen que ha servido para expresar ideas de fraternidad, dualidad, complementariedad y trascendencia ante la muerte. 

Constelación de LOS GEMELOS.                ABREVIATURA: Gem

NOMBRE EN LATÍN. NOMINATIVO →  GEMINI

                                  GENITIVO        GEMINORUM

Nombre popular (astrológico) castellanizado: GÉMINIS

Superficie: 513,8 grados cuadrados

Posición: 30


                                                  

LOCALIZACIÓN

La constelación está dominada por dos estrellas brillantes y fácilmente reconocibles, Cástor y Pólux, cuya proximidad en el cielo refuerza visualmente el relato mítico que las acompaña.

Por otro lado, por ser una constelación zodiacal, es visitada por los planetas. En la fecha que estamos (Enero de 2026), Júpiter se encuentra en esta constelación brillando como una extraordinaria estrella plomiza de magnitud negativa, por lo que localizando Júpiter en el cielo, tenemos localizada la constelación.

Júpiter se encuentra muy cerca, en conjunción con la estrella Wasat (δ Geminorum).

William Herschel descubrió Urano cerca de Tejat Prior (η Geminorum) en 1781, y Clyde Tombaugh hizo lo propio con el planeta enano Plutón cerca de Wasat (δ Geminorum).

Por otro lado, si has leído los artículos anteriores sobre CAN MINOR u ORION, a partir de aquí es fácil localizar Géminis, también denominada «Los gemelos» pero que la astrología popularizó con el nombre de «Géminis». Para localizar estos artículos usa la barra lateral izquierda y ve descendiendo hasta encontrar las series mencionadas.

Si sabes donde se encuentra Procyon, Géminis está justo más arriba, ya cerca del cénit.

Si conoces Orión, la constelación de Géminis se encuentra hacia la parte izquierda y superior de Betelgeuse.

Su forma es la de un cuadrilátero alargado, casi rectangular. Las dos estrellas más brillantes se encuentran formando parte del lado menor e inferior, siendo Cástor, la superior y Póllux (Pólux), la inferior. 

Pólux es la estrella izquierda y Cástor la estrella derecha

                                 LAS ANTIGUAS MITOLOGÍAS ORIENTALES

Más allá del mundo grecorromano, la figura de los gemelos celestes aparece de forma recurrente en múltiples culturas, lo que sugiere un arquetipo astral profundo. 

En la tradición védica de la India, los Ashvins son dos dioses gemelos asociados al amanecer, la curación y el rescate, vinculados también a los caballos y al movimiento entre mundos. 

En Mesopotamia, Géminis fue identificado con la pareja divina Lugal-irra y Meslamta-ea, guardianes de las puertas del inframundo, lo que introduce una dimensión liminar: los gemelos como vigilantes del umbral entre la vida y la muerte. 

Incluso en culturas indígenas americanas y en mitologías africanas aparecen parejas de gemelos con funciones cósmicas, reforzando la idea de que Géminis encarna una estructura simbólica universal.


Castor y Pólux o los Gemelos Celestiales es una famosa pintura de Giovanni Battista Cipriani, un artista italiano del siglo XVIII, que representa a los héroes míticos de la mitología griega y romana, conocidos como los Dioscuros, asociados con la constelación de Géminis y patrones de navegantes y caballeros, mostrándolos a menudo junto a sus caballos, siendo una obra clave en el Neoclasicismo y el gusto por lo clásico.

MITOLOGÍA GRIEGA

En la mitología griega, Géminis representa a los Dióscuros, Cástor y Pólux, hijos de Leda. Sin embargo, su nacimiento ya introduce una ambigüedad fundamental: Cástor era hijo mortal del rey espartano Tíndaro, mientras que Pólux era hijo de Zeus, quien había seducido a Leda bajo la forma de un cisne. Esta doble paternidad convirtió a los gemelos en símbolos de la coexistencia entre lo humano y lo divino. Ambos hermanos eran inseparables y célebres por sus habilidades: Cástor destacaba como domador de caballos y Pólux como púgil invencible. Participaron en numerosas hazañas heroicas, entre ellas la expedición de los Argonautas y eran venerados como protectores de marineros y viajeros.

El episodio más significativo de su leyenda ocurre con la muerte de Cástor. Incapaz de aceptar la pérdida de su hermano, Pólux rogó a Zeus compartir con él su inmortalidad. El dios concedió que ambos alternaran su existencia entre el Olimpo y el Hades, o, según otra versión, que fueran inmortalizados juntos en el cielo como constelación. Este acto de amor fraterno convirtió a Géminis en un emblema de lealtad absoluta y de victoria sobre la separación definitiva que impone la muerte. En el firmamento, la cercanía de Cástor y Pólux recuerda esta unión indisoluble, aunque paradójicamente una de las estrellas represente al hermano mortal y la otra al inmortal.

                                                     MITOLOGÍA ROMANA

La tradición romana adoptó el mito griego casi sin modificaciones, intensificando su carácter protector. Los Dióscuros eran invocados como salvadores en batallas y tormentas, y se decía que aparecían como luces sobrenaturales —interpretadas hoy como los fuegos de San Telmo— sobre los mástiles de los barcos para anunciar la calma tras la tempestad. Así, Géminis se integró en la religión romana como símbolo de auxilio divino y presencia benéfica en los momentos de peligro.

Restos del Templo de Castor y Pollux en el foro romano

El Templo de los Dioscuros (Cástor y Pólux) en el Foro Romano fue construido originalmente alrededor del 484 a.C. por Aulo Postumio Alba para agradecer a los gemelos míticos su ayuda en la victoria romana en la Batalla del Lago Regilo, apareciendo para anunciar el triunfo, y posteriormente fue reconstruido, destacando una importante reconstrucción imperial por Tiberio. 

                                             MITOLOGÍA ÁRABE

En la tradición astral árabe, la constelación de Géminis ocupa un lugar de especial interés como heredera y transformadora del legado helenístico, reinterpretado a través de una sensibilidad simbólica propia, marcada por la observación precisa del cielo y por una rica imaginería poética. Los astrónomos árabes no concibieron Géminis únicamente como la reproducción del mito griego de los gemelos, sino como un conjunto estelar dotado de significados múltiples, asociados a la dualidad, la cooperación y la mediación entre fuerzas opuestas.

En árabe, la constelación es conocida como al-Jawzā’ (الجوزاء), un término complejo cuya etimología remite a la idea de “lo central” o “lo que ocupa el medio”. Este nombre no alude de manera explícita a los gemelos, sino a la posición de la constelación en el cielo, cercana al ecuador celeste, y a su función como punto de equilibrio entre el norte y el sur. Así, desde su denominación misma, Géminis aparece vinculada a la noción de balance cósmico y transición, más que a una identidad mítica individualizada.

Las estrellas principales de Géminis: Cástor y Pólux, fueron cuidadosamente catalogadas por los astrónomos árabes medievales, que heredaron sus nombres griegos a través de traducciones siríacas y latinas, pero también les atribuyeron designaciones propias. En muchos catálogos, estas estrellas se integran en figuras humanas o semihumanas asociadas a pares de hermanos, jóvenes nobles o guerreros gemelos, aunque sin desarrollar relatos mitológicos tan narrativos como los griegos. En la tradición árabe, el énfasis no recae tanto en la historia concreta de los personajes como en el simbolismo de la pareja: dos luces próximas, de brillo comparable, que avanzan juntas por el cielo nocturno.

Astrológicamente, Géminis fue concebida como una constelación de naturaleza aérea, mutable y comunicativa, características que se consolidaron en la astrología árabe clásica y que luego pasarían a la tradición medieval europea. Al-Jawzā’ se asocia con la inteligencia, la elocuencia, la rapidez mental y la capacidad de mediación. Esta constelación rige los intercambios, los viajes cortos, el aprendizaje y la transmisión del conocimiento, funciones que armonizan con la imagen del “doble” como puente entre mundos, ideas o personas. En este contexto, la dualidad no es conflicto, sino dinamismo y apertura.

Algunos mitos astrales árabes relacionan Géminis con figuras de jóvenes compañeros o aliados inseparables, símbolos de amistad y cooperación. En la poesía árabe preislámica y clásica, las estrellas gemelas son evocadas como vigilantes del desierto nocturno, guías para los viajeros y señales de orientación en largas travesías. La aparición de Géminis en el cielo marcaba ciertos momentos del calendario agrícola y del ciclo anual, reforzando su papel como constelación de paso y transición estacional.

Es importante subrayar que la tradición islámica, cautelosa frente a la mitologización excesiva del cielo, tendió a depurar los relatos antropomórficos heredados, sin eliminar el valor simbólico de las constelaciones. Así, Géminis conserva un aura de significado profundo, pero más abstracto: representa la complementariedad, la coexistencia de diferencias y la necesidad de diálogo entre polos distintos. En lugar de dioses o héroes, el cielo árabe ofrece signos, equilibrios y correspondencias.

Cuando este saber astronómico y astrológico fue transmitido a Europa a través de Al-Ándalus y de los centros de traducción medievales, la visión árabe de Géminis dejó una huella duradera. La constelación pasó a entenderse no solo como la imagen de los gemelos míticos, sino como un símbolo de inteligencia dual, versatilidad y comunicación, rasgos que aún hoy definen al signo zodiacal de Géminis.

Así, en la tradición árabe, Géminis no es tanto una historia contada como una idea contemplada en el cielo: dos estrellas unidas que expresan el equilibrio del cosmos, la riqueza de la dualidad y la posibilidad de armonía entre fuerzas distintas que avanzan juntas por la bóveda nocturna.


                    LA TRADICIÓN ASTROLÓGICA OCCIDENTAL

En la tradición astral, Géminis es un signo de aire, regido por Mercurio, planeta del lenguaje, el intercambio y el movimiento. Esta asociación refuerza el simbolismo de la dualidad: mente y palabra, emisor y receptor, yo y el otro. 

Desde la Antigüedad, Géminis ha sido interpretado como signo de comunicación, versatilidad y curiosidad intelectual, pero también de ambivalencia y cambio constante. 

La imagen de los gemelos no sugiere una identidad fija, sino una identidad relacional, construida en diálogo y contraste. En este sentido, Géminis no representa la división conflictiva, sino la pluralidad dinámica que constituye la experiencia humana.

Astralmente, la constelación marcaba en el mundo antiguo un periodo crucial del año agrícola y marítimo. Su salida heliaca era observada como señal de estabilidad atmosférica y apertura de las rutas maritimas. 

Para los astrónomos y astrólogos helenísticos, Géminis ocupaba una posición intermedia en el cielo, reforzando su carácter mediador entre extremos: día y noche, tierra y cielo, mortalidad e inmortalidad.

En conjunto, la constelación de Géminis condensa una rica tradición mítica y simbólica en la que el cielo se convierte en escenario de valores humanos fundamentales: la fraternidad, la comunicación, el sacrificio y la superación de los límites individuales. 

Al contemplar a Cástor y Pólux brillando juntos en la noche, las culturas antiguas no solo reconocían un patrón estelar, sino una narración eterna sobre la posibilidad de unión entre lo finito y lo infinito, inscrita para siempre en el orden del cosmos.

Orestes y Pílades (Escuela de Praxíteles 10 a.C.) son dos personajes míticos que surgieron desde el arquetipo de los Dioscuros, símbolo de fraternidad y amistad.



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