AUTOR DEL BLOG DE LA UNIVERSIDAD DE DOGOMKA

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El cielo me ha fascinado desde que tuve uso de razón. A los 13 años de edad realicé un trabajo sobre el Sistema Solar en la escuela y gané un premio, mi tía Paqui me obsequió con mi primer libro de astronomía, escrito por José Comás Solá, estudiando este libro, nació mi vocación por la astronomía. Cada noche salía al campo para identificar y conocer las estrellas, solía llevar conmigo unos binoculares y pasaba largas horas viendo el firmamento. Mi madre me regaló mi primer telescopio. Me formé como matemático y estudié complementos de astronomía posicional y astrofísica teórica, colaboré escribiendo artículos tanto en inglés como en español para tres revistas: «Sky and Telescope» (EE.UU.); «The Astronomer» (R.U.) y «Tribuna de Astronomía» (España) entre 1982 y 1988. Actualmente tengo 62 años y he realizado un posgrado sobre Historia de la Ciencia, su filosofía y lógica en la UNED y estoy prejubilado.

lunes, 19 de enero de 2026

[2] LA CONSTELACIÓN DE GEMINI como nunca la has visto: CASTOR


La tradición y leyendas de Cástor, el dióscuro

Cástor es una de las figuras más sugestivas de la mitología griega, inseparable de su hermano gemelo Pólux y profundamente ligada al simbolismo del heroísmo, la fraternidad y la ambigüedad entre lo mortal y lo divino. 

Ambos son conocidos como los Dióscuros, “los hijos de Zeus”, aunque su origen encierra ya una tensión fundamental: Cástor es hijo del rey Tindáreo de Esparta y, por tanto, mortal, mientras que Pólux nace de la unión de Zeus con Leda y posee naturaleza divina. Esta diferencia ontológica marcará el destino de ambos y dará a la figura de Cástor una dimensión trágica y profundamente humana.

Desde su nacimiento, Cástor y Pólux aparecen unidos por un vínculo indisoluble. La tradición cuenta que Leda convertida en cisne para ser copulada por Zeus, a su vez, otro cisne, puso cuatro huevos esa misma noche.

Leda anteriormente había recibido la visita de su marido Tindáreo con quien tuvo relación sexual, una vez concluido el acto, Zeus entra en su dormitorio convertido en cisne y a su vez, la convierte a ella en cisne también para poder realizar la cópula y así pasar inadvertido a los ojos presentes de Hera.

De uno de los huevos nacieron Helena y Pólux, de origen divino, y del otro Cástor y Clitemnestra, de linaje humano. 

Cástor es un mortal y se distingue especialmente por su habilidad como domador de caballos y del auriga, un arte noble y técnico que contrasta con la fuerza pugilística y casi sobrehumana de Pólux. Esta complementariedad refuerza la imagen de los gemelos como un par equilibrado, donde lo humano y lo divino, la técnica y la fuerza, se armonizan.

Cástor participa, junto con su hermano, en numerosas gestas heroicas. Ambos forman parte de la expedición de los Argonautas, donde destacan no tanto por hazañas individuales como por su capacidad de protección y auxilio. En la tradición marinera, los Dióscuros son invocados como salvadores en medio de las tormentas, y su aparición se asocia al fenómeno luminoso conocido como el fuego de San Telmo. 

Aquí, Cástor comparte con Pólux un papel casi numinoso, pese a su naturaleza mortal, lo que subraya la ambigüedad de su estatus: aunque humano, participa de la gloria y el poder de lo divino gracias a su vínculo fraternal.

El episodio central que define el sentido mítico de Cástor es su muerte. En una disputa con Idas y Linceo, hijos de Afareo, por el reparto de un botín o por el rapto de unas mujeres —según las versiones—, Cástor resulta mortalmente herido. Pólux, inmortal, queda devastado ante la pérdida de su hermano y rechaza una eternidad que no pueda compartir con él. Suplica entonces a Zeus que le permita dividir su inmortalidad con Cástor. El dios accede, estableciendo que ambos alternen su estancia entre el Olimpo y el Hades, o, según otra tradición, los convierte en la constelación de Géminis, donde brillan juntos para siempre.

Este desenlace convierte a Cástor en una figura profundamente simbólica. Representa la condición humana en su límite más noble: la excelencia, el valor y la lealtad, pero también la vulnerabilidad y la muerte. Frente a la inmortalidad solitaria de los dioses, el mito afirma, a través de Cástor, la superioridad del vínculo fraterno y del amor compartido incluso sobre la eternidad. Su recuerdo, fijado en el cielo nocturno, no es solo el de un héroe, sino el de una idea central de la mitología griega: que lo humano alcanza su máxima dignidad cuando se une a otros por lazos de fidelidad y sacrificio.

Así, Cástor no es únicamente “el gemelo mortal” de los Dióscuros, sino el eje trágico y humano de un mito que reflexiona sobre la muerte, la inmortalidad y el sentido de la vida compartida. En su figura, la mitología griega ofrece una de sus imágenes más conmovedoras de la fraternidad elevada a principio cósmico.


              Astrometría del Sistema Cástor

Para localizar a los dióscuros en el cielo, partimos de un segmento que una a Betelgeuse y Rigel para prolongarlo en toda su extensión hacia la izquierda de Betelgeuse y un poco más allá están ambas estrellas.


Alfa (α) Geminorum, CÁSTOR, es una de las estrellas más brillantes y estudiadas del cielo nocturno, situada en la constelación de Géminis y visible a simple vista desde la Tierra con una magnitud aparente combinada cercana a +1,58. A pesar de ser la alfa de Gemelos, no es la estrella más brillante de la constelación, sino que lo es Pollux.

Desde el punto de vista astrométrico, Cástor se localiza en la esfera celeste en una ascensión recta aproximada de 07h 36m 17.64s y una declinación de +31° 49′ 45.3″ (época J2026).

Las mediciones de paralaje obtenidas por misiones como Hipparcos y refinadas posteriormente permiten situar el sistema a una distancia de unos 15,8 parsecs, equivalentes a aproximadamente 51–52 años luz del Sol, lo que lo coloca entre los sistemas estelares relativamente cercanos a nuestro entorno inmediato.

El movimiento propio de Cástor es claramente medible y revela una deriva lenta pero constante sobre el fondo estelar, con componentes del orden de –0,17 segundos de arco por año en ascensión recta y –0,10 segundos de arco por año en declinación, mientras que su velocidad radial media es de unos +5 a +6 km/s, indicando que el sistema se aleja gradualmente del Sistema Solar.

Estos parámetros cinemáticos, junto con su edad estimada de unos 300 a 370 millones de años, han permitido asociar a Cástor con el llamado grupo de movimiento de Cástor, una asociación laxa de estrellas que comparten un origen y una trayectoria espacial similar dentro del disco galáctico.

              Astrofísica del Sistema Cástor


Aunque a simple vista Cástor se presenta como una única estrella blanca, la realidad física es mucho más rica y compleja, ya que se trata de un sistema estelar séxtuple compuesto por tres pares binarios ligados gravitacionalmente. 

Las dos componentes principales, conocidas como Cástor A y Cástor B, forman una binaria visual resoluble con telescopios modestos, con una separación angular media de unos 6 segundos de arco, que varía lentamente a lo largo del tiempo debido a su órbita mutua. 

El periodo orbital de este par visual es extremadamente largo, del orden de 450 años, lo que implica una separación física de aproximadamente 100 unidades astronómicas, comparable a varias veces la distancia media entre el Sol y Plutón. El estudio de esta órbita visual a lo largo de siglos ha sido fundamental para la determinación de masas dinámicas y para la validación de modelos gravitacionales en sistemas estelares múltiples.


Castor A y B
Desde el punto de vista astrofísico, tanto Cástor A como Cástor B resultan ser, a su vez, binarias espectroscópicas cerradas. En el caso de Cástor A, sus dos componentes, designadas Aa y Ab, orbitan entre sí con un periodo muy corto, de aproximadamente 9,21 días, lo que sólo puede detectarse mediante el análisis de desplazamientos Doppler periódicos en sus líneas espectrales. 





La componente dominante, Cástor Aa, es una estrella de tipo espectral A1 V, perteneciente a la secuencia principal, con una temperatura efectiva cercana a los 9.500–10.300 K, una masa aproximada de 2,2 a 2,4 veces la masa del Sol, un radio de alrededor de 2,3 radios solares y una luminosidad que puede alcanzar entre 30 y 37 veces la luminosidad solar. 

Estas características la sitúan claramente entre las estrellas blancas calientes de masa intermedia, que producen su energía mediante la fusión del hidrógeno en sus núcleos a un ritmo mucho más intenso que el del Sol.

Cástor B presenta propiedades similares pero con matices importantes. Su componente principal, Ba, es también una estrella de tipo A, a menudo clasificada como A2 Vm o A5 Am, lo que indica que pertenece al grupo de las estrellas metálicas Am, caracterizadas por anomalías químicas en sus atmósferas, con sobreabundancias de ciertos metales pesados y deficiencias de otros elementos como el calcio o el escandio. 

Estas peculiaridades se interpretan como el resultado de procesos de difusión radiativa y sedimentación gravitatoria en atmósferas relativamente tranquilas, favorecidas por la rotación moderada típica de las binarias cerradas. 

La temperatura efectiva de Cástor Ba se sitúa en torno a los 8.300–8.800 K, con una masa cercana a 1,7–1,9 masas solares y una luminosidad del orden de una decena de veces la del Sol. Su compañera cercana, Bb, contribuye menos a la luminosidad total, pero es crucial para la determinación precisa de masas y parámetros orbitales.

La tercera gran componente del sistema, conocida como Cástor C, se encuentra a una separación angular mucho mayor, de unos 70–73 segundos de arco respecto al par A–B, lo que corresponde a varios cientos de unidades astronómicas en distancia física. Cástor C es también un sistema binario, identificado como la estrella variable YY Geminorum, y constituye uno de los ejemplos más estudiados de binaria eclipsante formada por dos enanas rojas casi idénticas


Ambas estrellas de este par tienen masas próximas a 0,6 masas solares, radios de alrededor de 0,62 radios solares y temperaturas efectivas cercanas a los 3.800 K. Orbitan entre sí con un periodo extremadamente corto, de apenas 0,814 días, lo que da lugar a eclipses mutuos frecuentes y bien definidos, así como a una intensa actividad magnética superficial, manifestada en manchas estelares, fulguraciones y emisión en rayos X.

Desde el punto de vista astrofísico, el sistema Cástor es de un valor excepcional, ya que reúne en un único conjunto estrellas de masa intermedia y estrellas de baja masa, todas ellas con parámetros bien determinados gracias a la combinación de astrometría precisa, espectroscopia de alta resolución y fotometría de variabilidad. La posibilidad de medir masas, radios, luminosidades y temperaturas de forma independiente en varios de sus componentes lo convierte en un banco de pruebas fundamental para los modelos teóricos de evolución estelar, especialmente en lo que respecta a la secuencia principal temprana y a las enanas rojas activas. Además, su arquitectura jerárquica proporciona un laboratorio natural para estudiar la estabilidad dinámica de sistemas múltiples y los procesos de formación estelar en entornos donde nacen varias estrellas a partir de una misma nube molecular.

En conjunto, Cástor no es simplemente una estrella brillante que adorna el cielo invernal, sino un sistema estelar extraordinariamente rico desde el punto de vista astrométrico y astrofísico, cuya cercanía y complejidad han permitido a la astronomía moderna profundizar en cuestiones fundamentales sobre la masa, la estructura interna, la evolución y la dinámica de las estrellas. Si lo deseas, puedo adaptar este texto a un nivel más técnico aún, incorporando ecuaciones, valores orbitales detallados o comparaciones directas con otros sistemas múltiples cercanos como Sirio o Alfa Centauri.
    
                                     YY Geminorum (Cástor C)

YY Geminorum es una de las estrellas binarias eclipsantes más importantes y estudiadas de la astronomía moderna y constituye, además, la componente C del complejo sistema estelar de Cástor (α Geminorum). A simple vista no es visible sin instrumentos, ya que su magnitud aparente ronda el valor +9, pero su relevancia científica es extraordinaria porque se trata de un sistema formado por dos enanas rojas casi idénticas que orbitan muy próximas entre sí, permitiendo determinar con gran precisión parámetros fundamentales como masas, radios, temperaturas y luminosidades, algo poco habitual en estrellas de baja masa. Desde el punto de vista astrométrico, YY Geminorum se encuentra a la misma distancia que el resto del sistema de Cástor, aproximadamente 15,8 parsecs, es decir, unos 51 años luz del Sol, y comparte su movimiento propio y su velocidad espacial, lo que confirma su ligadura gravitatoria al sistema principal y su pertenencia al grupo de movimiento de Cástor.

Astrofísicamente, YY Geminorum está compuesto por dos estrellas de tipo espectral M1 Ve, es decir, enanas rojas de la secuencia principal con líneas de emisión evidentes, indicativas de una intensa actividad magnética. 

Cada una de las componentes posee una masa cercana a 0,60 veces la masa del Sol y un radio de aproximadamente 0,62 radios solares, con temperaturas efectivas del orden de 3.800 K. Estas cifras son especialmente valiosas porque proceden de mediciones directas derivadas de la naturaleza eclipsante del sistema: al observarse eclipses mutuos muy regulares, es posible reconstruir con gran exactitud la geometría orbital y los tamaños reales de las estrellas. 

El periodo orbital es extremadamente corto, de apenas 0,814 días, lo que implica que ambas enanas rojas están separadas por sólo unos pocos radios estelares y se encuentran en rotación síncrona, mostrando siempre la misma cara a su compañera.
Curva de luz de YY Geminorum
La corta separación y la rápida rotación inducida por el acoplamiento de marea tienen consecuencias profundas en la física del sistema. 

YY Geminorum presenta una actividad magnética intensa, manifestada en grandes manchas estelares que cubren una fracción significativa de sus superficies, en fulguraciones frecuentes y en una fuerte emisión en rayos X y ultravioleta. 

Este comportamiento ha llevado a clasificarlo también como una variable del tipo BY Draconis, categoría que engloba a enanas rojas activas cuya variabilidad fotométrica se debe tanto a eclipses como a la rotación de regiones manchadas sobre la superficie estelar. La luminosidad de cada componente es baja en términos absolutos, del orden de unas pocas centésimas de la luminosidad solar, pero su variabilidad es notable y fácilmente detectable con fotometría precisa.

Desde el punto de vista teórico, YY Geminorum ocupa un lugar central en el estudio de las estrellas de baja masa porque ha puesto de manifiesto discrepancias importantes entre los modelos estándar de evolución estelar y las observaciones. Durante décadas se ha comprobado que las enanas rojas del sistema presentan radios mayores y temperaturas ligeramente menores de lo que predicen los modelos teóricos para su masa y edad. 

La explicación más aceptada atribuye estas discrepancias a los efectos de la actividad magnética intensa, que inhibe parcialmente la convección y modifica la estructura interna de las estrellas. En este sentido, YY Geminorum se ha convertido en un laboratorio astrofísico clave para comprender cómo el magnetismo afecta a la física estelar en el régimen de masas bajas, algo de gran importancia si se tiene en cuenta que las enanas rojas constituyen la población estelar más abundante de la Galaxia.

El contexto evolutivo del sistema también resulta esclarecedor. Con una edad estimada de unos 300 millones de años, YY Geminorum es relativamente joven en términos estelares, lo que explica en parte su elevada actividad magnética. Al compartir origen y edad con las componentes más masivas de Cástor A y B, el sistema ofrece una oportunidad única para estudiar cómo estrellas de masas muy distintas evolucionan en paralelo dentro de un mismo entorno gravitatorio. Además, su estabilidad orbital a largo plazo, pese a formar parte de un sistema sextuple, proporciona información valiosa sobre la dinámica y la formación de sistemas múltiples complejos.

En conjunto, YY Geminorum es mucho más que una simple estrella variable: es una referencia fundamental para la astrofísica de enanas rojas, un banco de pruebas para los modelos de estructura y evolución estelar y un ejemplo paradigmático de cómo la combinación de astrometría, fotometría y espectroscopia puede revelar con enorme precisión la naturaleza física de estrellas situadas más allá del alcance de la observación directa. Su estudio continúa siendo esencial para comprender no sólo las estrellas de baja masa, sino también el papel que la actividad magnética desempeña en la evolución estelar y, por extensión, en los entornos donde se forman planetas alrededor de este tipo de estrellas.




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