AUTOR DEL BLOG DE LA UNIVERSIDAD DE DOGOMKA

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El cielo me ha fascinado desde que tuve uso de razón. A los 13 años de edad realicé un trabajo sobre el Sistema Solar en la escuela y gané un premio, mi tía Paqui me obsequió con mi primer libro de astronomía, escrito por José Comás Solá, estudiando este libro, nació mi vocación por la astronomía. Cada noche salía al campo para identificar y conocer las estrellas, solía llevar conmigo unos binoculares y pasaba largas horas viendo el firmamento. Mi madre me regaló mi primer telescopio. Me formé como matemático y estudié complementos de astronomía posicional y astrofísica teórica, colaboré escribiendo artículos tanto en inglés como en español para tres revistas: «Sky and Telescope» (EE.UU.); «The Astronomer» (R.U.) y «Tribuna de Astronomía» (España) entre 1982 y 1988. Actualmente tengo 62 años y he realizado un posgrado sobre Historia de la Ciencia, su filosofía y lógica en la UNED y estoy prejubilado.

domingo, 4 de octubre de 2026

[4] LAS CONSTELACIONES DEL ÁGUILA Y DEL ESCUDO como nunca la has visto: EL ASTERISMO DEL ÁGUILA

 



No existe unanimidad en establecer un asterismo principal para el Águila, salvo el hecho de que sus tres estrellas más brillantes: Altair, Alshain y Tarazed están alineadas formando la cabeza del ave rapaz y que este se extiende hacia la cola en la estrella lambda y despliega sus alas entre las estrellas theta y zeta (Okab).

Destacamos en esta constelación la tríada de estrellas formada por Altair, Alshain y Tarazed.




ALTAIR [alfa (α) Aquilae] cuyo significado es «el águila voladora»  nombre tradicional que se utiliza desde la época medieval. Es una abreviatura de la frase árabe النسر الطائر Al-Nasr Al-Ṭā'ir. Su brillo alcanza una magnitud aparente de +0.76, siendo la duodécima estrella más brillante del cielo.

Junto con β Aquilae y γ Aquilae , Altair forma la conocida línea de estrellas a la que a veces se hace referencia como la Familia de Aquila o el Eje de Aquila.

Este Eje del Águila es conocido desde la antigüedad por los iranios como la constelación de la Balanza con el nombre de Alshain, derivado del persa shāhīn-i tarazu «la balanza», nombre del asterismo de α , β y γ Aquilae , que a su vez es una traducción del árabe al-mizan «la balanza».

Este nombre fue asignado por la UAI el 21 de agosto de 2.016 a la estrella Beta del Águila.

ALSHAIN [Beta (β) Aquilae] tiene una magnitud aparente de +3.87 y es una estrella doble, siendo menos brillante que Tarazed, ocupa el segundo lugar en la constelación como su beta. Esta estrella es la menos brillante de la triada.

TARAZED [Gamma (γ) Aquilae], nombre tradicional que procede del persa شاهين ترازو shāhīn-i tarāzū «la balanza» en referencia al asterismo del Eje de Aquila. Tiene una magnitud aparente de +2.71.

Esta triada de estrellas están ubicadas en el cuello del Águila.

Tomando un segmento a partir de Altair, que pasa por Mizam I
Delta (δ) Aquilae llegando hasta Talimain II Lambda (λ) Aquilae, hemos atravesado el cuerpo del Águila.

MIZAM I [Delta (δ) Aquilae]  se encuentra en el centro de la figura y a medio camino entre Altair, en la cabeza y Talimain II en la cola. Al Mizān era el título de tres estrellas: δ Aql como Al Mizān I , η Aql como Al Mizān II y θ Aql como Al Mizān III. Esta estrella, junto con η Aql, θ Aql, ι Aql, κ Aql y λ Aql , alguna vez formaron parte de la ahora desaparecida constelación de Antinoo.

La UAI con fecha 21 de junio de 2.026 ha oficializado el nombre propio de esta estrella como GUQI, nombre procedente de la tradición astronómica china.

Guqi tiene una magnitud aparente de +3.36 y es una estrella binaria.

TALIMAIN II  [Lambda (λ) Aquilae] se encuentra en la cola del águila. El nombre deriva del árabe الظلیمين al-ẓalīmayn «las dos avestruces», λ Aquilae podría llamarse más precisamente Al Thalimain Prior, en referencia a la avestruz más adelantada. El título es compartido con Iota (ι) Aquilae que es TALIMAIN I. Esta estrella formaba parte de la antigua y desaparecida constelación de Antinoo, mandada a formar por el emperador Adriano cuando murió su compañero ahogado en el río Nilo.

Talimain II tiene una magnitud aparente de +3.43 y es una estrella binaria y queda muy cerca del campo estelar dominado por la vecina constelación del Escudo (Scutum).


El ala izquierda del águila destaca por las estrellas Mizam II [Eta (η) Aquilae] y Mizam III [Theta (θ) Aquilae].

MIZAM II [Eta (η) Aquilae] se encuentra en la parte intermedia del ala izquierda del Águila, a medio camino de Guqi y Mizam III y desde el pasado 21 de junio de 2.026 ha sido denominada como PAGRU por la UAI.

PAGRU es un sistema estelar triple y además es variable, variando entre las magnitudes +3,49 y +4,3.

Esta estrella, junto con θ Aql , δ Aql , ι Aql , κ Aql y λ Aql , formaba parte de la desaparecida constelación de Antinous (Antinoo).

MIZAM III [Theta (θ) Aquilae] recibió el pasado 22 de febrero de 2.025 por parte de la UAI el nombre de ANTINOUS. Se encuentra al final del ala izquierda del Águila y brillando con una magnitud de +3.26, es una estrella binaria espectroscópica y tal y como intuyes, formaba parte de la antigua constelación de Antinoo.



En el ala derecha del águila encontramos las estrellas Deneb Okab I [Épsilon (ε) Aquilae] y Deneb Okab II [Zeta (ζ) Aquilae].

DENEB OKAB I [Épsilon (ε) Aquilae] ha sido recientemente nombrada como ARINMAJLEP. Es una estrella binaria de magnitud +4.02.

En marshalés (idioma hablado en las Islas Marshall): ε, ζ y ω Aquilae se conocen como Arin-majlep, «la réplica del Gran Ojo», siendo el Gran Ojo (Majlep) Altair. El Grupo de Trabajo de la IAU sobre Nombres de Estrellas adoptó el nombre Arin-majlep para ε Aquilae el 18 de junio de 2026. ζ Aquilae se llama oficialmente OKAB , abreviatura de Deneb el Okab.

DENEB OKAB II → OKAB [Zeta (ζ) Aquilae] es la estrella más brillante de la punta del ala derecha del águila y tiene magnitud aparente +3, se trata de una estrella binaria.






[3] LAS CONSTELACIONES DEL ÁGUILA Y DEL ESCUDO como nunca la has visto: MITOS EXÓTICOS SOBRE EL ÁGUILA

MITOLOGÍA CHINA, COREANA Y JAPONESA: EL FESTIVAL DE QIXI 

En el este de Asia existe una de las historias de amor más románticas de la astronomía cultural. La brillante estrella Altair representa a Niulang (el pastor de vacas), mientras que la estrella Vega, en la vecina constelación de Lyra, representa a Zhinü (la tejedora e hija del dios del cielo).

Ambos se enamoraron tan profundamente que descuidaron sus respectivos trabajos terrestres y celestiales. Como castigo, el Dios del Cielo los separó para siempre colocando entre ellos un río infranqueable: la Vía Láctea. 

Sin embargo, movido por la compasión, se les permite reunirse una sola noche al año: el séptimo día del séptimo mes lunar (celebrado en el festival Qi Xi de China o Tanabata en Japón). 


Esa noche, una bandada de urracas vuela hacia el firmamento para formar un puente sobre el río estelar, permitiendo que los amantes se abracen brevemente.


MITOLOGÍA HINDÚ:  

GARUDA, EL MENSAJERO DIVINO

En la astronomía y la mitología de la India, Garuda es el nombre tradicional en sánscrito para la constelación de Aquila. El firmamento hindú proyecta en ella a la majestuosa montura divina (vahana) del dios Vishnu.

La relación entre este gigante híbrido mitad hombre y mitad águila con la constelación de Aquila se fundamenta en profundos paralelismos astronómicos, cosmológicos y narrativos de los textos védicos y puránicos.


              El Robo del Amrita y el Viaje Celestial

La hazaña más célebre de Garuda narra cómo voló hacia el cielo de los dioses para robar el amrita (el néctar de la inmortalidad) con el objetivo de comprar la libertad de su madre, Vinata, esclavizada por la reina de las serpientes. 

Durante su travesía por el cosmos, Garuda desató batallas colosales contra los ejércitos celestiales e incluso extinguió fuegos cósmicos protectores con el agua de los ríos terrenales.

Esta épica ascensión hacia las alturas celestes quedó inmortalizada visualmente por los antiguos sabios de la India al trazar su silueta en la constelación de Aquila, recreando eternamente el majestuoso despliegue de sus alas rojas y su cuerpo dorado surcando el espacio sideral.

El simbolismo solar y la Vía Láctea

En el plano puránico, a Garuda se le asocia estrechamente con el Sol y el fuego divino. Al nacer, su brillo era tan cegador que los propios dioses lo confundieron con Agni (el dios del fuego).

• La Cruz Cósmica: La constelación de Aquila se sitúa justo sobre la Vía Láctea, una franja estelar que en el hinduismo clásico a menudo se percibe como el río celestial (Akasha Ganga).

• El Sol en las alturas: Ver a Garuda (Aquila) posado o volando sobre este majestuoso río de estrellas evoca visualmente su capacidad mítica de dominar el cielo y transportar el principio de la preservación universal, personificado en Vishnu.

La Lucha Eterna contra las Serpientes (Ophiuchus)

Uno de los aspectos más reveladores de la astronomía hindú es la posición de Aquila con respecto a las constelaciones vecinas:

• Garuda mantiene una enemistad jurada e implacable contra los Nagas (las serpientes).

• En los mapas del cielo, la constelación de Águila (Aquila) se sitúa muy cerca de Ofiuco (Ophiuchus: El Serpentario o Portador de la Serpiente) y de la propia constelación de la Serpiente (Serpens).

• Para los astrónomos de la antigüedad, ver al águila divina (Garuda) suspendida sobre las constelaciones de los reptiles representaba la vigilancia cósmica perenne, garantizando que las fuerzas oscuras del inframundo no alteraran el equilibrio del universo (Dharma).

Garuda es el valiente y poderoso vehículo (vahana) de Lord Vishnú, el Dios conservador del universo. Su silueta en el firmamento simboliza la fuerza espiritual, el coraje supremo y el mensajero que conecta el mundo de los mortales con el plano divino.


AQUILA Y LA CULTURA MESOPOTÁMICA

En la astronomía de Mesopotamia, la constelación de Aquila ya era identificada como un águila milenios antes de que los griegos heredaran este mapa celeste. 

En los antiguos catálogos de Babilonia, este asterismo ya era reconocido formalmente como el Águila (Idju). Estaba ligada a los mitos del rey Etana, quien ascendió a los cielos a lomos de un águila gigante para buscar la planta de la fertilidad.

Los sumerios, acadios y babilonios llamaban a esta agrupación de estrellas MUL.A.MUSHEN o Idxu Zamana (traducido directamente como "El Águila"), asociándola con el poder celestial, las tormentas, la realeza y el viaje de las almas al inframundo.

Las tradiciones mesopotámicas más importantes vinculadas a este sector del firmamento se agrupan en tres grandes mitos y observaciones astronómicas:

El Mito del Rey Etana y el Águila Celestial


El vínculo narrativo más directo con la constelación proviene de la Epopeya de Etana, uno de los relatos sumerio-babilonios más antiguos conocidos.

El rey Etana de Kish no podía tener descendencia, por lo que necesitaba desesperadamente encontrar la «planta de la fertilidad asociada a los nacimientos» en los cielos. 

Para lograrlo, rescató y sanó a un águila gigante que había sido arrojada a un pozo por el dios de la justicia, Shamash, tras haber traicionado un pacto con una serpiente.

En señal de agradecimiento, el águila llevó a Etana en su lomo volando hacia los cielos más altos, pasando por las puertas de los dioses Anu, Enlil y Ea.

Los sacerdotes-astrónomos babilonios inmortalizaron este mito en el firmamento. Aquila representaba al majestuoso animal que permitía a los reyes mirar el mundo desde las alturas divinas y cruzar la frontera entre lo mortal y lo celestial.

Ningirsu, Anzû y el Águila de Tormenta

En la tradición religiosa sumeria y acadia, la constelación de Aquila estuvo fuertemente ligada a Ningirsu (deidad de la guerra, la agricultura y el trueno) y a la criatura mítica Anzû (o Imdugud), un ave monstruosa gigante con cabeza de león.

Anzû personificaba las nubes de tormenta y los vientos huracanados que azotaban las llanuras de Mesopotamia. Su aleteo provocaba torbellinos y sus rugidos eran el trueno.

Cuando el dios Ningirsu derrotó a Anzû para recuperar las «Tablillas del Destino», el águila heráldica de cabeza leonada se convirtió en el propio emblema y sirviente del dios. 

Su posicionamiento en la Vía Láctea reflejaba visualmente el control de los dioses sobre las lluvias e inundaciones estacionales.

El Guía Babilónico de las almas de los fallecidos


En la uranografía babilónica tardía recopilada en compendios como las tablillas MUL.APIN, la constelación de Aquila jugaba un papel ritual muy ligado al calendario y al Más Allá:

• El Águila y el Difunto: Al lado de Aquila, los babilonios identificaban una constelación vecina conocida como El Difunto o El Hombre Muerto (asociada en parte a Sagita o sectores colindantes).

• Psicopompo celestial: El águila era entendida como el ave encargada de transportar las almas de los difuntos hacia el reino de los ancestros. Dado que Aquila ascendía en el horizonte helíaco cerca del solsticio de invierno, se creía que era la época del año en que las puertas cósmicas se abrían para el viaje del espíritu hacia el infinito.

Su estrella más brillante, Altair, ya destacaba en las oraciones babilónicas nocturnas como una estrella de enorme influencia astrológica, cuyo brillo marcaba los tiempos de la cosecha y la interpretación de los presagios divinos en la tierra.

LA CONSTELACIÓN DE AQUILA Y EL ANTIGUO EGIPTO

En el antiguo Egipto, el patrón de estrellas que hoy conocemos como Aquila no se asociaba con un águila, sino con el Halcón de Horus, el dios celeste de la realeza y la protección. 

Para los astrónomos del Nilo, esta agrupación estelar formaba parte de concepciones cosmológicas muy distintas a las de la tradición grecorromana occidental.

La relación de la constelación de Aquila con las tradiciones egipcias se fundamenta en los siguientes mitos y registros arqueológicos.


El Halcón de Horus y el Cuerpo Celeste

En la teología egipcia, Horus era considerado el cielo mismo. Se creía que el Sol era su ojo derecho y la Luna su ojo izquierdo. 

Al caer la noche, el dios adoptaba por completo su forma de halcón cósmico, volando a través de la bóveda celeste de la cual las estrellas eran sus majestuosas plumas.

Al observar el grupo de estrellas de Aquila, los antiguos escribas veían la silueta de este halcón sagrado surcando la Vía Láctea, sirviendo como un símbolo visible de la soberanía y la protección divina sobre el faraón y todo Egipto.


Parte de la constelación «El Gigante»



A diferencia de los mapas celestes modernos, los astrónomos egipcios agrupaban las estrellas en sus propios asterismos nativos antes de la influencia helenística les afectase.

Para los egipcios, las estrellas de Aquila formaban la sección inferior de una macro-constelación mucho más grande conocida como «El Gigante».

Esta enorme figura con forma de hombre se extendía por el firmamento abarcando desde las estrellas de Aquila (el Águila) hasta la constelación de Pegaso. 

Representaba a una entidad primordial o deidad que sostenía y medía sectores clave de los cielos nocturnos.


Evidencia en el Zodíaco de Daressy



La confirmación arqueológica de que Aquila equivalía al Halcón de Horus se encuentra en monumentos del Egipto tardío, como el célebre Zodíaco de Daressy.

Este artefacto muestra una combinación de la astronomía babilónica, griega y egipcia antigua (Sphaera Barbarica).

En este mapa circular, justo debajo del signo de Sagitario, aparece grabado el Halcón de Horus. 

Los historiadores determinaron que se colocó en esa posición exacta porque el ave representa a Aquila, la cual comparte coordenadas celestes y asciende de manera simultánea en el horizonte junto a Sagitario.


Altair y la Medición del Tiempo

Aunque la estrella principal de Aquila, Altair, no formaba parte de los decanos principales (las 36 estrellas guías que los egipcios usaban para dividir la noche en horas y predecir la inundación del Nilo), su imponente brillo justo al lado del río celestial (la Vía Láctea) servía como un marcador visual clave. 

La aparición del "halcón" en el firmamento nocturno indicaba el cambio de estaciones del calendario agrícola.



MITOS DE LA CULTURA ABORIGEN AUSTRALIANA RELACIONADOS CON AQUILA


En la rica tradición astronómica de los aborígenes australianos, la región del cielo donde se ubica la constelación de Aquila (el Águila) ocupa un lugar fundamental, guardando una sorprendente coincidencia: múltiples pueblos originarios de Australia también vieron en estas estrellas a una majestuosa ave rapaz.

Los mitos aborígenes más destacados vinculados a este sector del firmamento se centran principalmente en su estrella más brillante, Altair, y las dos estrellas menores que la flanquean en línea recta, Tarazed y Alshain.

Altair, la más prominente, arriba, Tarazed y abajo Alshain en la cabeza del Águila

El mito de Bunjil (Nación Kulin y Taungurung, Victoria)

Para los pueblos del sureste de Australia, como los Boon Wurrung, Wurundjeri y Taungurung, Bunjil es el gran espíritu creador y un héroe cultural totémico que toma la forma de un águila de cola en forma de cuña.

Según la leyenda, tras descender a la Tierra para moldear las montañas, los ríos y enseñar las leyes sagradas a los seres humanos, llegó el momento de su partida. 

Bunjil le pidió a Bellin-Bellin (el cuervo almizclero, guardián de los vientos) que abriera sus bolsas de tormentas. El viento resultante fue tan colosal que sopló a Bunjil y a su familia directamente hacia los cielos (Tharangalk-bek).


En el firmamento, Bunjil se convirtió en la brillante estrella Altair. Las dos estrellas que lo acompañan a cada lado (Tarazed y Alshain) representan a sus dos esposas, las cisnes negros (Kunnawarra). Desde allí arriba, el lineamiento de estrellas simboliza su mirada vigilante y protectora sobre la Tierra. Es un tótem de gran sabiduría dentro de sus leyendas locales.

El cazador Totyerguil (Pueblos del Río Murray / Wotjobaluk)


En las comunidades de la región del río Murray, la misma alineación de tres estrellas narra una historia de supervivencia y geografía terrenal.

• La persecución del gran pez: Altair representa a Totyerguil, un heroico cazador (hijo de la deidad del ave maleo). Totyerguil persiguió y arponeó a Otjout, un bacalao gigante de Murray. Al agitarse herido por la herida del arpón, el pez gigante excavó y formó los canales y curvas del actual Río Murray.

En esta cosmovisión, las estrellas que flanquean a Altair representan a las dos esposas de Totyerguil (Ku-ur-rook y Boi Boi), quienes lo acompañan eternamente en su viaje celeste.


El águila Maliyan (Pueblo Wiradjuri, Nueva Gales del Sur)


El pueblo Wiradjuri también asocia directamente la figura del asterismo de Aquila con su fauna local:

Ven en la constelación de Aquila a Maliyan, la gran Águila de cola con forma de cuña.

En una asombrosa coincidencia de perspectiva con la mitología clásica griega, los Wiradjuri identifican específicamente a la estrella Altair como el ojo del águila, que observa atentamente el comportamiento humano desde el firmamento.


Las patas del «Emú en el Cielo»

A diferencia de las constelaciones occidentales basadas en puntos brillantes, la astronomía aborigen es famosa por utilizar la astronomía de cielo oscuro, es decir, las siluetas oscuras de polvo cósmico que dividen la Vía Láctea.

La constelación más famosa de toda Australia es el Emú en el Cielo. Mientras que la cabeza del emú se localiza en la Nebulosa Saco de Carbón (junto a la Cruz del Sur), el cuerpo se extiende por Escorpión y las patas del emú terminan precisamente en la zona ocupada por la constelación de Aquila. El movimiento de esta silueta a lo largo del año servía a los aborígenes como un calendario exacto para saber cuándo buscar huevos de emú en la Tierra.


A través de los milenios y cruzando fronteras, la disposición de las estrellas en Aquila ha inspirado el mismo concepto universal: un majestuoso ser alado que sirve de puente entre la Tierra y el misterioso poder del cosmos.


viernes, 2 de octubre de 2026

[2] LAS CONSTELACIONES DEL ÁGUILA Y DEL ESCUDO como nunca la has visto: LA CONSTELACIÓN DEL ESCUDO, ORIGEN Y SU HISTORIA


La constelación del ESCUDO o SCUTUM no posee mitos antiguos ni leyendas de la mitología clásica griega o romana. Esto se debe a que no forma parte de las constelaciones antiguas; es una constelación moderna creada a finales del siglo XVII (1684) por el astrónomo polaco Johannes Hevelius.

En lugar de un mito clásico, esta agrupación de estrellas tiene un origen puramente histórico y político que rinde homenaje a un héroe real:

• El Escudo de Sobieski: El nombre original otorgado por Hevelius fue Scutum Sobiescii (o Scutum Sobiescianum).

• Homenaje al rey Juan III Sobieski: Se creó para conmemorar la hazaña del rey polaco Juan III Sobieski, quien lideró a las fuerzas aliadas cristianas en la famosa Batalla de Viena en 1683. En ese enfrentamiento, el monarca derrotó al ejército turco e invasor del Imperio Otomano, un evento que en la época fue catalogado como la «salvación de la cultura europea occidental».

• El vínculo personal: Además del valor militar de Sobieski, el rey había ayudado financieramente a Hevelius a reconstruir su observatorio astronómico personal tras un devastador incendio en 1679. En agradecimiento, el astrónomo inmortalizó su blasón familiar en el firmamento.

Debido a esto, Scutum mantiene una distinción única en la astronomía: es la única constelación moderna adoptada oficialmente que está ligada de forma directa a una figura histórica real y no a un ser mitológico.

El origen y la supervivencia de Scutum (el Escudo) constituyen uno de los episodios más fascinantes de la cartografía celeste moderna. Mientras decenas de constelaciones creadas por conveniencia política desaparecieron para siempre, este pequeño asterismo logró superar el estricto filtro de la ciencia del siglo XX.

1. El Origen: Un incendio, un mecenas y una batalla histórica

A finales del siglo XVII, la creación de nuevas constelaciones respondía frecuentemente a la necesidad de rellenar espacios vacíos en el cielo (horror vacui) y a la búsqueda de financiación. 

El astrónomo polaco Johannes Hevelius se encontró en una encrucijada personal en 1.679 cuando un devastador incendio destruyó su observatorio en la ciudad de Gdansk.

El rey de Polonia, Juan III Sobieski, acudió en su ayuda financiando generosamente la reconstrucción de sus instalaciones. 

En 1.683, el mismo rey lideró la mítica Batalla de Viena, donde la caballería polaca (los famosos húsares alados) detuvo el avance del Imperio Otomano que se dirigían a la toma de Viena.


Para inmortalizar tanto la hazaña militar como la gratitud hacia su protector, Hevelius introdujo en 1.684 la constelación Scutum Sobiescianum (El Escudo de Sobieski) en su atlas póstumo Firmamentum Sobiescianum (1690). El asterismo fue dibujado conteniendo las estrellas situadas justo al sur de la constelación del Águila y al norte de Sagitario.

2. La "Purgación" Celeste y la Canonización del Siglo XX

Entre los siglos XVIII y XIX, el cielo se llenó de constelaciones llenas fruto de la vanidad política. Los astrónomos inventaban constelaciones de forma desmedida para halagar a sus reyes y señores locales. Aparecieron en los mapas figuras como:

• Honores Friderici (Los honores de Federico el Grande)

• Sceptrum Brandenburgicum (El cetro de Brandeburgo)

• Robur Carolinum (El roble del rey Carlos II de Inglaterra)

Entre otras muchas constelaciones menores.

Para acabar con este caos cartográfico que dificultaba el trabajo científico, la Unión Astronómica Internacional (IAU) acometió en su asamblea inaugural de 1922 la tarea de estandarizar el cielo en 88 constelaciones oficiales. El astrónomo belga Eugène Delporte fijó los límites definitivos mediante líneas precisas de ascensión recta y declinación en 1930. En este proceso de "canonización", casi todas las constelaciones de estas características, en honor a un señor o a un monarca, fueron eliminadas para devolverle el cielo a las constelaciones clásicas.

3. ¿Por qué sobrevivió Scutum?

Scutum por su naturaleza tuvo que haber desaparecido tras la normalización del cielo, sin embargo, logró esquivar la desaparición gracias a tres factores clave:

• La neutralización del nombre (La poda geopolítica): La IAU aplicó una regla de oro: eliminar los nombres de figuras políticas específicas de la nomenclatura oficial. En el siglo XIX, el astrónomo Benjamin Gould ya había sugerido acortar el término. La IAU aplicó esta poda de manera definitiva: eliminó el apellido "Sobiescianum" y dejó únicamente Scutum. Al transformarse simplemente en "El Escudo", perdió la carga de propaganda política directa que condenó a las demás.

• Ubicación y la "Nube estelar de Scutum": A pesar de ser la quinta constelación más pequeña del firmamento, se localiza en una zona de la Vía Láctea visualmente espectacular. La llamada Nube estelar de Scutum es una de las regiones más brillantes de nuestra galaxia. De haber sido borrada, esa rica región llena de cúmulos estelares clave —como el famoso Cúmulo del Pato Salvaje (Messier 11)— habría quedado huérfana o asignada de forma incómoda a las ya masivas constelaciones de Sagitario o el Águila.

• Adopción científica previa: A diferencia de otros inventos efímeros de la época, Scutum ya se había arraigado profundamente en los catálogos estelares de referencia utilizados por astrónomos respetados de todo el mundo durante más de dos siglos. Su eliminación habría causado más problemas logísticos de catalogación de los que resolvía.

Gracias a esta combinación de diplomacia lingüística, relevancia astronómica y arraigo histórico, Scutum prevalece en la actualidad. Es el único remanente en el cielo de una era en la que los monarcas europeos intentaban comprar su propia inmortalidad entre las estrellas.





[1] LAS CONSTELACIONES DEL ÁGUILA Y DEL ESCUDO como nunca la has visto: MITOS GRIEGOS SOBRE EL ÁGUILA


La constelación de Aquila (el Águila) es uno de los conjuntos estelares más fascinantes y visibles del firmamento, situada sobre el ecuador celeste, su estrella principal, ALTAIR Alfa (α) Aquilae, destaca como uno de los vértices del famoso asterismo del Triángulo de Verano. 

A lo largo de la historia de la astronomía, diversas culturas han mirado hacia arriba y han encontrado la forma de un ave en pleno vuelo, proyectando sobre ella sus mitos más profundos.


EL AVE DE ZEUS


En la tradición occidental clásica recopilada por Ptolomeo, AQUILA representa a Aetos Dios, el águila sagrada que servía al dios olímpico Zeus o Júpiter para los romanos. 

Era el único animal capaz de volar directamente hacia el Sol y tenía la crucial tarea de recuperar los rayos que el dios del trueno lanzaba a la Tierra.

El Águila de Zeus, conocida en la antigüedad clásica como Aetos Dios (en griego antiguo, ἀετός Διός, "Águila de Dios" o "Águila de Zeus") y como Aquila Iovis por los romanos, es uno de los símbolos teriomórficos más poderosos de la mitología clásica.

Más que una simple mascota o sirviente, el Aetos Dios operaba como el alter ego, heraldo, símbolo de soberanía y arma ejecutora del propio rey del Olimpo.


Los Tres Orígenes Mitológicos del Aetos Dios son los siguientes: 

La literatura mitológica griega y latina no tiene una sola versión sobre cómo esta majestuosa criatura llegó a estar al lado de Zeus. Existen tres relatos principales sobre su procedencia:

1. La Criatura Primordial de Gea (La versión de la Titanomaquia)

Según el mitógrafo Fulgencio, el Aetos Dios era una gigantesca águila dorada creada directamente por Gea (la Madre Tierra). 

Al comienzo de la Titanomaquia (la guerra entre los Dioses Olímpicos y los Titanes), el ave apareció volando sobre Zeus. 

El joven dios interpretó este hecho como un presagio divino de victoria absoluta. Agradecido por el augurio, Zeus adoptó al águila como su emblema personal y estandarte de guerra.

2. La Metamorfosis del Rey Perifante:

El escritor Antonino Liberal recoge en sus Metamorfosis que Perifante fue un legendario y virtuoso rey del Ática. Su mandato fue tan justo, compasivo y perfecto que sus súbditos comenzaron a adorarlo a él en lugar de a Zeus, llegando a erigirle templos bajo el título de "Zeus Salvador". 

Enfurecido por la hybris (arrogancia) de los mortales, Zeus decidió fulminar a Perifante con un rayo. Sin embargo, el dios Apolo intercedió, suplicando que perdonara la vida de un hombre tan bueno. 



Zeus accedió a medias: lo transformó en una gigantesca águila dorada, nombrándolo rey de todas las aves y colocándolo junto a su trono para custodiar su cetro sagrado.

3. El Amigo de la Infancia en Creta:

Una versión tardía del gramático Servio cuenta que Aetos era un hermoso joven nacido de la tierra (un autóctono) que se crió junto a Zeus mientras este se escondía de su padre Crono en la isla de Creta. 

Aetos juró lealtad absoluta al joven dios antes que nadie. Años después, temiendo que Zeus amara al apuesto muchacho de una forma que desatara sus celos, la diosa Hera lo transformó en águila. 

Zeus, incapaz de revertir el castigo pero queriendo mantener a su amigo cerca, lo acogió en su nueva forma animal, considerándolo desde entonces y para toda la eternidad como compañero.

Funciones y Atributos Divinos

En la iconografía del arte clásico y las monedas helenísticas, el Aetos Dios suele aparecer en una pose regia y solemne. Sus tareas principales incluían:

• Portador del Rayo: El águila era la única criatura capaz de sostener y transportar los ardientes rayos forjados por los Cíclopes sin quemarse. Solía descansar a los pies del trono imperial sosteniendo los proyectiles con sus garras, lista para entregárselos a Zeus cuando este decidía castigar a los mortales.

• Guardián del Cetro: Se le representaba frecuentemente posada en el extremo superior del cetro de crisoelefantino de Zeus, simbolizando que la mirada de Dios alcanzaba los confines del mundo.

• Ejecutor de Castigos: Como se mencionó en los mitos de Prometeo y Ganímedes, el águila actuaba en misiones especiales donde se requería la fuerza letal o el rapto sigiloso en nombre del Olimpo.


El Centro del Mundo: Las Águilas de Delfos


Existe otro pasaje mitológico célebre donde las águilas de Zeus juegan un papel fundamental para la geografía sagrada griega. En una ocasión, queriendo encontrar el centro exacto del universo, Zeus liberó a dos águilas idénticas desde los dos extremos opuestos de la Tierra, haciéndolas volar a la misma velocidad constante una hacia la otra.

Las dos aves cruzaron los cielos y se encontraron en Delfos. Para conmemorar el hallazgo, Zeus colocó en ese punto una piedra sagrada con forma de huevo llamada el Ónfalo (el ombligo del mundo), lugar sobre el cual posteriormente se edificaría el mundialmente famoso Oráculo de Apolo.

El ónfalo en el Oráculo de Delfos

Legado en la Constelación

Al final de su ciclo mítico en la Tierra (y en algunas versiones tras ser herido por la flecha de Heracles), Zeus recompensó la lealtad eterna de su compañero elevando su figura al firmamento. 

La constelación de Aquila inmortaliza al Aetos Dios extendiendo sus alas a través de la Vía Láctea, vigilando eternamente los cielos tal como lo hacía desde el trono de su señor.

Dentro de esta cultura, destacan en tres relatos principales:


1. El rapto de Ganímedes

2. El castigo de Prometeo

3. El engaño de Némesis y Afrodita


EL RAPTO DE GANÍMEDES


Zeus se encaprichó del joven príncipe troyano. Ganímedes, considerado el mortal más hermoso. Dios envió a su águila o se transformó él mismo en el ave para atrapar al muchacho con sus garras y llevarlo al Monte Olimpo. 

Allí se convirtió en el copero oficial de los dioses, encargado de servirles el néctar. En el mapa estelar, Ganímedes está representado justo al lado por la constelación de Acuario.

Explica el origen de la constelación de Aquila (el águila raptora) y de la vecina Aquarius (el joven copero).

Ganímedes (en griego antiguo, Γανυμήδης) era un joven príncipe troyano, hijo del rey Tros (quien dio nombre a la región de Troya) y de la reina Calírroe. 

Homero, en la Ilíada, lo describe de forma categórica: era el más hermoso de los mortales nacidos en la Tierra. Su belleza era tan pura e impecable que rivalizaba con la de los propios dioses del Olimpo.

Como era costumbre entre los jóvenes de la realeza de la época, Ganímedes pasaba sus días en los frondosos bosques del Monte Ida (cerca de Troya), pastoreando los rebaños de su padre y practicando la caza junto a sus compañeros y perros de caza.

 Zeus ideó un plan que involucraba a su fiel compañero:

• La versión del enviado: En algunos relatos, Zeus ordenó al Aetos Dios (su águila gigante) que descendiera a la Tierra y secuestrara al príncipe.

• La versión de la metamorfosis: La versión más popular y dramática (narrada por poetas como Ovidio en Las Metamorfosis) afirma que el propio Zeus se transformó en una colosal águila de plumaje dorado y garras negras.

Por otro lado, refleja una atracción homosexual de Zeus hacia el joven Ganímedes, única relación homosexual conocida del Dios.

El águila descendió en picado desde los cielos sobre el Monte Ida. Encontró a Ganímedes distraído y lo apresó entre sus garras. 

Sin embargo, el rapto no fue violento ni hiriente: los mitógrafos enfatizan que el ave sujetó al muchacho con un cuidado tan tierno y sutil que sus garras no derramaron una sola gota de sangre ni dañaron sus vestiduras. 

Los perros de caza del príncipe ladraron desesperados hacia el cielo, y sus tutores estiraron los brazos en vano mientras veían cómo el joven ascendía hacia las nubes, perdiéndose en el firmamento.


En el Olimpo, Zeus hizo a Ganimedes su amante y copero, suplantando a Hebe. Todos los dioses se llenaron de gozo al ver la belleza del joven, salvo Hera, la esposa de Zeus, que lo trató con desprecio. 

Su odio por el muchacho fue usado por los mitógrafos para justificar su rencor por los troyanos (junto al hecho de no habérsele concedido el premio de belleza en el juicio de Paris y a la infidelidad de Zeus con la pléyade Electra, de cuya unión nació Dárdano, ascendiente de los reyes troyanos).

El padre de Ganimedes echaba de menos a su hijo. Comprensivo, Zeus envió a Hermes con dos caballos tan veloces que podían correr sobre el agua. 

Además, Hermes aseguró al padre de Ganimedes que el muchacho era ahora inmortal y que sería el copero de los dioses, un puesto de mucha distinción. 

El tema del padre se repite en muchos de los primeros mitos griegos de amor entre hombres, sugiriendo que las relaciones homosexuales simbolizadas por estas historias tenían lugar con el consentimiento del padre.


EL CASTIGO DE PROMETEO

Algunas versiones identifican la constelación con Etón, el águila del Cáucaso. Por orden de Zeus, este animal fue enviado a torturar al titán Prometeo por haberle entregado el fuego a la humanidad. Cada día, el ave descendía para devorar el hígado del titán encadenado, el cual se regeneraba por las noches debido a su inmortalidad.

Prometeo ("el que piensa antes") era un titán de segunda generación, conocido por su astucia y por ser el creador y protector de la raza humana. Al ver a los hombres indefensos, desnudos y a merced de la naturaleza, Prometeo decidió ayudarlos.

En el célebre engaño de Mecona, logró que los humanos se quedaran con la mejor carne de los sacrificios y que Zeus eligiera los huesos cubiertos de grasa. Enfurecido por el truco, Zeus les quitó el fuego a los hombres como castigo. Sin embargo, Prometeo no se rindió: subió en secreto al Monte Olimpo, robó una chispa del carro del sol de Apolo (o de la forja de Hefesto) ocultándola en el tallo hueco de una planta de hinojo, y se la entregó a la humanidad. El fuego trajo consigo la tecnología, la civilización y el progreso.


Al ver la Tierra iluminada por las hogueras de los hombres, la furia de Zeus no conoció límites. Prometeo no solo había desobedecido una orden directa, sino que había roto el equilibrio entre mortales y dioses. Zeus ordenó a sus siervos Cratos (el Poder) y Bía (la Fuerza) que capturaran al titán.


Llevaron a Prometeo a los confines del mundo conocido: las inhóspitas y gélidas montañas del Cáucaso. Allí, Zeus encargó a Hefesto, el dios herrero, que forjara unas cadenas irrompibles. 

Aunque Hefesto (Vulcano) sentía una gran lástima por Prometeo, no se atrevió a desobedecer a su padre. Clavó al titán a una roca escarpada utilizando pesados grilletes de bronce y atravesó su pecho con una estaca de diamante puro. 

Prometeo quedó suspendido entre el cielo y la tierra, expuesto a las tormentas, al frío de la noche y al sol abrasador del día.

Debido a su naturaleza de titán, Prometeo era inmortal, por lo que una simple prisión no bastaba para aplacar la ira de Zeus. El rey del Olimpo envió a su criatura más temible: Etón, el águila del Cáucaso (a menudo identificada con el Aetos Dios o el águila de la constelación de Aquila).

La tortura estaba diseñada con una crueldad sin precedente:

• Durante el día: Cada mañana, el colosal águila dorada descendía de los cielos, desgarraba el cuerpo de Prometeo con sus afiladas garras y, utilizando su pico, le devoraba el hígado mientras el titán gritaba de dolor, completamente inmovilizado.

• Durante la noche: Al caer la tarde, el ave se retiraba a las cumbres del Cáucaso. Debido a la condición de inmortal de Prometeo, su hígado se regeneraba por completo durante las horas de oscuridad.

• El ciclo infinito: Al amanecer siguiente, el águila regresaba para comenzar el doloroso proceso de nuevo. Este suplicio se repitió día tras día, año tras año.

Zeus pretendía que el castigo durara para siempre, pero Prometeo guardaba un secreto: conocía una profecía sobre qué hijo de Zeus destronaría a su padre. A pesar de los siglos de dolor, el titán se negó a revelar el secreto para comprar su libertad, manteniéndose firme en su orgullo.

El tormento de Prometeo duró generaciones (algunas fuentes hablan de 30 años, otras, miles de años) hasta la llegada del mayor héroe de la mitología griega: Heracles (Hércules).

Durante uno de sus viajes (en ruta hacia el jardín de las Hespérides), Heracles pasó por las montañas del Cáucaso y vio al titán sufriendo su eterno tormento. Conmovido por el sacrificio de Prometeo por la humanidad, el héroe decidió intervenir. Justo cuando el águila Etón descendía para su festín diario, Heracles tensó su arco y disparó una flecha envenenada con la sangre de la Hidra de Lerna, atravesando el corazón del ave y matándola en el acto.

Posteriormente, con la aprobación implícita de Zeus —quien deseaba aumentar la gloria de su hijo Heracles y ya consideraba que Prometeo había sufrido suficiente—, el héroe rompió las cadenas de diamante y liberó al titán. 

Para cumplir formalmente la sentencia de Zeus de que Prometeo debía permanecer "atado a la roca para siempre", el titán llevó desde entonces un anillo hecho con el metal de sus cadenas y un trozo de la piedra del Cáucaso.


EL ENGAÑO DE NÉMESIS Y AFRODITA

Otro mito cuenta que Zeus pretendía a la diosa Némesis, quien lo rechazaba. Para conmoverla, Zeus se transformó en cisne y le pidió a Afrodita que se disfrazara de águila simulando perseguirlo. 

Este mito sirve como una explicación alternativa y bellísima para justificar la presencia en el firmamento de dos de las constelaciones de aves más importantes del cielo boreal: Aquila (el Águila) y Cygnus (el Cisne).

Al ver al indefenso cisne buscar refugio, Némesis lo acogió en sus brazos. Para conmemorar el éxito del plan, ambas aves ganaron un lugar en el cielo: el Cisne (Cygnus) y el Águila (Aquila).


Némesis era la deidad primordial de la justicia retributiva, la solidaridad cósmica y la venganza divina. Como hija de la Noche (Nix), poseía una naturaleza seria, distante y severa. Fiel a su rol de mantener el equilibrio del universo, aborrecía los excesos y la soberbia.

Zeus, el rey del Olimpo, se obsesionó con ella debido a su majestuosidad e inaccesibilidad. Sin embargo, a diferencia de otras conquistas del dios del trueno, Némesis no sintió ningún halago. Sabiendo que Zeus no aceptaba un "no" por respuesta, la diosa decidió huir. Para escapar de su acoso, utilizó su poder de transmutación y comenzó a cambiar de forma animal: se convirtió en pez para cruzar los ríos, en liebre para correr por las llanuras y en diversos animales salvajes. Zeus, igual de hábil, la perseguía adoptando formas de depredadores aún más grandes o veloces.

La persecución llegó a su punto crítico cuando Némesis voló hacia la región de Ramnunte (en el Ática) transformada en una hermosa oca de plumaje blanco (o un cisne, según la traducción). Zeus se dio cuenta de que no podría atraparla por la fuerza sin romper su orgullo, por lo que decidió recurrir a la astucia y al engaño emocional.

Para ello, descendió al Olimpo y pidió la ayuda de Afrodita, la diosa del amor y la seducción. Juntos idearon un plan basado en la compasión inherente de Némesis hacia los indefensos:

1. La transformación: Zeus se transformó en un cisne deslumbrante, una criatura de apariencia pacífica, frágil y pura.

2. El disfraz de Afrodita: Afrodita adoptó la forma de una colosal águila de presa (el Aetos Dios, que da forma a la constelación de Aquila), simulando un aspecto feroz y hambriento.

3. La falsa persecución: Afrodita, en su rol de águila, comenzó a perseguir encarnizadamente al cisne (Zeus) a través de las corrientes de aire del firmamento. El simulacro fue tan perfecto que parecía una auténtica cacería a vida o muerte.

4. La trampa de la compasión: El cisne (Zeus) fingiendo estar exhausto, herido y aterrorizado, se lanzó en picado hacia el lugar donde se encontraba la oca (Némesis) en la Tierra. El ave suplicante buscó refugio directo en el regazo de la diosa.

Némesis, cuya función cósmica incluía proteger el equilibrio natural y sintiendo una profunda piedad por el cisne que iba a ser devorado por el águila, lo acogió tiernamente entre sus brazos y lo cubrió con sus alas para protegerlo. El águila (Afrodita) revoloteó un momento sobre ellos y luego se alejó, fingiendo haber perdido a su presa.

Una vez que Némesis bajó la guardia y se quedó dormida arrullando al cisne, Zeus recuperó su forma divina y consumó su deseo. Al despertar y darse cuenta del engaño, Némesis voló avergonzada y horrorizada de regreso a los cielos lejanos.


El Huevo Cósmico y el Nacimiento de Helena


Consecuencia de esta unión divina bajo forma de aves, Némesis puso un huevo plateado. El mito cuenta que un pastor encontró el huevo en los bosques de Ramnunte y se lo entregó a Leda, la reina de Esparta. Leda lo guardó celosamente en un cofre de sándalo hasta que el huevo eclosionó.

De él nació Helena de Troya, la mujer más hermosa del mundo  cuya belleza desencadenaría años más tarde la famosa Guerra de Troya. 

En variantes posteriores de la mitología, el mito de la metamorfosis del cisne se atribuyó directamente a Leda en lugar de a Némesis, fusionando ambas tradiciones.


Para celebrar el rotundo éxito de la estratagema y conmemorar la obra de teatro cósmica que habían montado, Zeus trasladó a los dos falsos protagonistas al firmamento:

• Aquila (El Águila): Representa a Afrodita en su majestuoso disfraz de cazadora, cuyas alas extendidas recuerdan la persecución simulada.

• Cygnus (El Cisne): Representa la forma que adoptó el propio Zeus para engañar a Némesis mediante la compasión.

Curiosamente, en el cielo nocturno, ambas constelaciones miran y vuelan en la misma dirección a través de la Vía Láctea, congeladas para siempre en esa danza de simulación, persecución y deseo.