AUTOR DEL BLOG DE LA UNIVERSIDAD DE DOGOMKA

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El cielo me ha fascinado desde que tuve uso de razón. A los 13 años de edad realicé un trabajo sobre el Sistema Solar en la escuela y gané un premio, mi tía Paqui me obsequió con mi primer libro de astronomía, escrito por José Comás Solá, estudiando este libro, nació mi vocación por la astronomía. Cada noche salía al campo para identificar y conocer las estrellas, solía llevar conmigo unos binoculares y pasaba largas horas viendo el firmamento. Mi madre me regaló mi primer telescopio. Me formé como matemático y estudié complementos de astronomía posicional y astrofísica teórica, colaboré escribiendo artículos tanto en inglés como en español para tres revistas: «Sky and Telescope» (EE.UU.); «The Astronomer» (R.U.) y «Tribuna de Astronomía» (España) entre 1982 y 1988. Actualmente tengo 62 años y he realizado un posgrado sobre Historia de la Ciencia, su filosofía y lógica en la UNED y estoy prejubilado.

domingo, 9 de noviembre de 2025

[4] LAS ENSEÑANZAS DE DON JUAN. Septiembre de 1961. DOMANDO LA YERBA DEL DIABLO


 Domingo, 3 de septiembre de 1961 


Hoy en la tarde don Juan recogió del campo dos plantas Datura. Inesperadamente trajo a colación el terna de la yerba del diablo, y luego me pidió acompañarlo a los cerros a buscar una. 

Fuimos en coche hasta las montañas cercanas. Saqué de la cajuela una pala y nos adentramos por una de las cañadas. Caminamos bastante rato, vadeando el chaparral que crecía denso en la tierra suave, arenosa. 

Don Juan se detuvo junto a una planta pequeña con hojas de color verde oscuro y flores grandes, blancuzcas, acampanadas. 

-Esta -dijo. Inmediatamente empezó a cavar. Traté de ayudarlo, pero él me rechazó con una vigorosa sacudida de cabeza y siguió cavando un hoyo circular en torno a la planta: un hoyo de forma cónica, hondo hacia el borde exterior, con un montículo en el centro del círculo. 

Dejando de cavar, se arrodilló cerca del tallo y limpió con los dedos la tierra suave en torno, descubriendo unos diez centímetros de una raíz grande, tuberosa, bifurcada, cuyo grosor contrastaba marcadamente con el del tallo, que parecía frágil por comparación. 

Don Juan me miró y dijo que la planta era "macho" porque la raíz se bifurcaba desde el punto exacto en que se unía al tallo. Luego se levantó y echó a andar buscando algo. 

-¿Qué busca usted, don Juan? -Quiero hallar un palo. Empecé a mirar en torno, pero él me detuvo. 

-¡Tú no! Tú siéntate allí -señaló unas rocas como a seis metros de distancia-. Yo lo encontraré. 

Volvió tras un rato con una rama larga y seca. Usándola a manera de coa, aflojó cuidadosamente la tierra a lo largo de los dos ramales divergentes de la raíz. Limpió en torno a ellos hasta una profundidad aproximada de medio metro. Cuanto más ahondaba, más apretada estaba la tierra, hasta el punto de ser prácticamente impenetrable a la vara. 

Dejó de cavar y se sentó a recobrar el aliento. Me senté junto a él. Pasamos largo rato sin hablar. 

-¿Por qué no la saca usted con la pala? -pregunté. 

-Podría cortar y dañar a la planta. Tuve que conseguirme un palo de este sitio para que así, en caso de pegarle a la raíz, el daño no fuera tanto como el que haría una pala o un objeto extraño. 

-¿Qué clase de palo trajo usted? 

-Cualquier rama seca de paloverde es buena. Si no hay ramas secas, tienes que cortar una fresca. 

-¿Pueden usarse las ramas de cualquier otro árbol? 

-Ya te dije: sólo de paloverde y de ningún otro.

-¿Por qué, don Juan? -Porque la yerba del diablo tiene muy pocos amigos, y el paloverde es el único árbol de por aquí que se lleva bien con ella: lo único que prende. Si dañas la raíz con una pala, no crecerá cuando la vuelvas a plantar, pero si la lastimas con un palo de ésos, lo más probable es que ni lo sienta. 

-¿Qué va usted a hacer ahora con la raíz? 

-Voy a cortarla. Debes dejarme. Vete a buscar otra planta y espera que te llame. 

-¿No quiere que lo ayude? 

-¡Sólo puedes ayudarme si te lo pido! 

Alejándome, empecé a buscar otra planta, combatiendo el fuerte deseo de rondar a hurtadillas y observar a don Juan. Tras un rato se me unió. 

-Ahora vamos a buscar la hembra -dijo. 

-¿Cómo los distingue usted? -La hembra es más alta y crece por encima del suelo, así que realmente parece un arbolito. El macho es grande y se extiende cerca del suelo y más parece un matorral espeso. Cuando saquemos a la hembra verás que la raíz se hunde por un buen trecho antes de hacerse horcón. El macho, en cambio, tiene el horcón de la raíz pegada al tallo. 

Buscamos juntos por el campo de daturas. Luego, señalando una planta, dijo: "Esa es hembra." Y procedió a cavar en torno de ella como había hecho antes. Apenas descubrió la raíz pude ver que ésta se ajustaba a su predicción. 


Flor de Toloache (Datura Stramonium)

Lo dejé nuevamente cuando se disponía a cortarla. 

Al llegar a su casa, abrió el bulto donde había puesto las daturas. Sacó primero la más grande, el macho, y la lavó en una amplia bandeja de metal. Limpió cuidadosamente toda la tierra de la raíz, el tallo y las hojas. 



Después de esa limpieza minuciosa, separó el tallo de la raíz haciendo una incisión superficial en torno a su juntura con un cuchillo corto y serrado, y quebrando la planta por allí. 

Tomó el tallo y separó cada una de sus partes haciendo montones individuales con las hojas, las flores y las espinosas vainas de semilla. 

Tiró cuanto estaba seco o comido de gusanos, y conservó sólo las partes intactas. 

Unió ambos ramales de la raíz atándolos con dos trozos de cordel, los quebró por la mitad tras hacer un corte superficial en la juntura, y obtuvo dos pedazos de raíz de igual tamaño.

Luego tomó un trozo de arpillera áspera y colocó en él los dos pedazos de raíz atados; encima puso las hojas en un montón ordenado, luego las flores, las vainas y el tallo. 

Dobló la arpillera e hizo un nudo con las puntas. Repitió exactamente los mismos pasos con la otra planta, la hembra, sólo que al llegar a la raíz, en vez de cortarla, dejó intacta la horqueta, como una letra Y invertida. 

Luego puso todos los pedazos en otro bulto de tela. Cuando terminó, ya había oscurecido.

Miércoles, 6 de septiembre de 1961 

Hoy, al atardecer, volvimos al tema de la yerba del diablo. 

-Creo que deberíamos empezar otra vez con esa planta -dijo de pronto don Juan. 

Tras un silencio cortés pregunté: -¿Qué va usted a hacer con las plantas? 

-Las plantas que saqué y corté son mías -dijo-. Es como si fueran yo mismo; con ellas voy a enseñarte la manera de domar a la yerba del diablo. 

-¿Cómo lo hará usted? 

-La yerba del diablo se divide en partes. Cada parte es distinta; cada una tiene su propósito y su servicio únicos. 

Abrió la mano izquierda y midió sobre el piso desde la punta del pulgar hasta la del dedo anular. 

-Esta es mi parte. Tú medirás la tuya con tu propia mano. 

Ahora bien, para establecer dominio sobre la yerba del diablo, debes empezar por tomar la primera parte de la raíz. Pero como yo te he traído con ella, debes tomar la primera parte de la raíz de mi planta. Yo la he medido por ti, de modo que en realidad es mi parte la que debes tomar al principio. 

Entró en la casa y sacó uno de los bultos de arpillera. Se sentó y lo abrió. Advertí que era la planta macho. También noté que sólo había un pedazo de raíz. 

Don Juan tomó el trozo restante de los dos originales y lo sostuvo frente a mi cara, 

-Esta es mi primera parte -dijo-. Yo te la doy. Yo mismo la he cortado para ti. La he medido como mía; ahora te la doy. 

Por un instante, se me ocurrió que debería masticar la raíz como una zanahoria, pero él la metió en una bolsita blanca de algodón. Fue a la parte trasera de la casa. Allí tomó asiento en el piso, cruzando las piernas, y con una "mano" redonda empezó a macerar la raíz dentro de la bolsa. 

Trabajaba sobre una piedra lisa que servía de mortero. De vez en vez lavaba las dos piedras, conservando el agua en un pequeño recipiente plano, labrado en un trozo de madera.

Al golpear cantaba, en forma muy suave y monótona, una cantilena ininteligible. Cuando hubo convertido la raíz en una pulpa blanda dentro de la bolsa, la colocó en el recipiente de madera. 

Volvió a meter allí el metate y la mano, llenó de agua la palangana y después la llevó a una especie de bebedero rectangular para cerdos colocado contra la cerca trasera. Dijo que la raíz debía remojarse toda la noche y tenia que dejarse afuera de la casa para que recibiera el sereno

-Si mañana es día de sol y calor, será muy buena señal.


Jueves , 7 de septiembre, 1961 

Amaneció un día muy claro y caluroso. Don Juan parecía muy complacido con el buen augurio y repitió varias veces que probablemente yo le había caído bien a la yerba del diablo. 

La raíz se había remojado toda la noche, y a eso de las 10 fuimos detrás de la casa. Él sacó la palangana de la artesa, la puso en el suelo y se sentó al lado. Tomó la bolsa y la frotó contra el fondo. La alzó unos centímetros por encima del agua y la exprimió, para luego dejarla caer. 

Repitió los mismos pasos tres veces más; luego desechó la bolsa, tirándola en la artesa, y dejó la palangana bajo el sol ardiente. 

Regresamos dos horas después. Don Juan sacó una tetera de tamaño mediano, con agua amarillenta hirviendo. 

Ladeó la palangana con mucho tiento y vació el agua de encima, conservando el sedimento espeso acumulado en el fondo. Vació el agua hirviendo sobre el sedimento y dejó nuevamente la palangana en el sol. 

Esta secuencia se repitió tres veces a intervalos de más de una hora. Finalmente, vació casi toda el agua de la palangana, inclinó ésta a modo de que recibiera el sol del atardecer, y la dejó. 

Cuando regresamos horas después, estaba oscuro. En el fondo de la palangana había una capa de sustancia gomosa. Parecía almidón a medio cocer, blancuzco o gris claro. Había quizá toda una cucharada cafetera de esa sustancia. 

Don Juan llevó la palangana a la casa, y mientras él ponía agua a hervir, yo quité trozos de tierra que el viento había echado en el sedimento. Se rió de mí. 

-Ese poquito de tierra no le hace daño a nadie. Cuando el agua hervía, virtió poco más o menos una taza en la palangana. Era la misma agua amarillenta usada antes. Disolvió el sedimento formando una especie de sustancia lechosa. 

-¿Qué clase de agua es ésa, don Juan? 

-Agua de flores y frutas de la cañada. 

Vació el contenido de la palangana en un viejo jarro de barro que parecía florero. Todavía estaba. muy caliente, de modo que sopló para enfriarlo. 

Tomó un sorbo y me pasó el jarro, 

-¡Bebe ya! -dijo. 

Lo tomé automáticamente, y sin deliberación bebí toda el agua. Era un poco amarga, aunque su amargor era apenas perceptible. Lo que resaltaba mucho era el olor acre del agua. Olía a cucarachas. Casi inmediatamente empecé a sudar. Me dio mucho calor y la sangre se me agolpó en las orejas. 

Vi una mancha roja delante de mis ojos, y los músculos de mi estómago empezaron a contraerse en dolorosos retortijones. Tras un rato, aunque ya no sentía dolor, empecé a enfriarme; el sudor literalmente me empapaba.

Don Juan me preguntó si veía negrura o manchas negras frente a mis ojos. Le dije que lo veía todo rojo, mis dientes castañeteaban a causa de un nerviosismo incontrolable que me llegaba en oleadas, como irradiando del centro de mi pecho. 

Luego me preguntó si tenía miedo. No encontraba yo sentido a sus preguntas. Le dije que obviamente tenía miedo, pero él me preguntó nuevamente si tenía miedo de ella. 

No comprendí a qué se refería y dije que sí. El rió y dijo que yo no tenía miedo en realidad. Me preguntó si seguía viendo rojo. Todo lo que yo veía era una enorme mancha roja frente a mis ojos. 

Tras un rato me sentí mejor. Gradualmente desaparecieron los espasmos nerviosos, dejando sólo un cansancio doliente, agradable, y un intenso deseo de dormir. 

No podía tener los ojos abiertos, aunque aún oía la voz de don Juan. Me dormí. Pero la sensación de estar sumergido en un rojo profundo persistió toda la noche. Incluso soñé en rojo. 

Desperté el sábado, alrededor de las 3 de la tarde, había dormido casi dos días. Tenía una leve jaqueca y el estómago revuelto, y dolores intermitentes, muy agudos, en los intestinos. 

A excepción de eso, todo era como un despertar ordinario. Encontré a don Juan dormitando frente a su casa. Me sonrió. 

-Todo salió muy bien la otra noche -dijo-. Viste rojo y eso es todo lo que importa. 

-¿Qué habría pasado si no hubiera visto rojo? 

-Habrías visto negro, y eso es mala señal. 

-¿Por qué es mala? 

-Cuando un hombre ve negro, quiere decir que no está hecho para la yerba del diablo, y vomita las entrañas, todas verdes y negras. 

-¿Y se muere? -No creo que nadie muera de esto, pero sí se puede enfermar por mucho tiempo.

-¿Qué les pasa a quienes ven rojo? 

-No vomitan, y la raíz les produce un efecto de placer, lo cual significa que son fuertes y de naturaleza violenta: eso le gusta a la yerba. Así es como incita. Lo único malo es que los hombres terminan siendo esclavos suyos a cambio del poder que les da. Pero sobre esas cosas no tenemos control. El hombre vive sólo para aprender. Y si aprende es porque ésa es la naturaleza de su suerte, para bien o para mal. 

-¿Qué debo hacer luego, don Juan? 

-Luego debes plantar un brote que he cortado de la otra mitad de la primera parte de raíz. Tú la otra noche tomaste la mitad, y ahora hay que meter en la tierra la otra mitad. 

Tiene que crecer y dar semilla antes de que puedas emprender la verdadera tarea de domar a la planta. 

-¿Cómo la domaré? 

-La yerba del diablo se doma por la raíz. Paso a paso, debes aprender los secretos de cada parte de la raíz. Debes tomarlas para aprender los secretos y conquistar el poder. 

-¿Se preparan las distintas partes en la misma forma en que usted preparó la primera? -No, cada parte es distinta. 

-¿Cuáles son los efectos específicos de cada parte? 

-Ya te dije: cada una enseña una forma distinta de poder. Lo que tomaste la otra noche no es nada todavía. Cualquiera puede con eso. Pero sólo el brujo puede tomar las partes más hondas. No puedo decirte qué hacen porque todavía no sé si ella irá a tomarte. Hay que esperar. 

-¿Cuándo me dirá, entonces? 

-Cuando tu planta crezca y dé semilla. 

-Si cualquiera puede tomar la primera parte, ¿para qué se usa? 

-Diluida, es buena para todas las cosas de la hombría: gente vieja que ha perdido el vigor, o jóvenes que buscan aventuras, o hasta mujeres que quieren pasión. 

-Dijo usted que la raíz se usa sólo para el poder, pero veo que también se usa para otras cosas aparte del poder. ¿Estoy en lo cierto? 

Me miró durante un rato muy largo, con una mirada firme que me hizo sentir incómodo. Sentí que mi pregunta lo había enojado, pero no podía comprender por qué. 

-La yerba se usa sólo para el poder -dijo finalmente con tono seco, severo-. El hombre que quiere recobrar su vigor, la gente joven que busca soportar la fatiga y el hambre, el hombre que quiere matar a otro hombre, la mujer que quiere estar caliente: todos desean poder. ¡Y la yerba se lo da! ¿Sientes que la quieres? -preguntó tras una pausa. -

Siento un vigor extraño -dije, y era verdad. Lo había advertido al despertar y lo sentía entonces. Era una sensación muy peculiar de incomodidad, de amargura; todo mi cuerpo se movía y se estiraba con ligereza y fuerza inusitadas. 

Tenía comezón en los brazos y en las piernas. Mis hombros parecían henchirse; los músculos de mi espalda y de mi cuello me hacían sentir deseos de empujar árboles o frotarme contra ellos. 

Me sentía capaz de demoler un muro. No dijimos más. Estuvimos un rato sentados en el zaguán. Noté que don Juan se estaba quedando dormido; cabeceó un par de veces y luego, sencillamente, estiró las piernas, se acostó en el piso con las manos tras la cabeza y se durmió. 

Me levanté y fui detrás de la casa, donde quemé mi energía física extra limpiando la basura; don Juan, recordaba yo, había dicho que le gustaría que yo lo ayudase a limpiar detrás de su casa, más tarde, cuando él se despertó y vino al traspatio, yo me hallaba más relajado. 

Nos sentamos a comer, y durante la comida me preguntó tres veces cómo me sentía. Siendo una rareza, terminé por preguntar: -¿Por qué le preocupa cómo me siento, don Juan? ¿Espera que tenga una mala reacción por haber tomado el jugo? Rió. 

Pensé que se estaba portando como un niño travieso que ha armado una jugarreta e investiga los resultados de vez en cuando. 

Todavía riendo, dijo: -No pareces enfermo. Hace rato-hasta me hablaste mal. 

-No es cierto, don Juan -protesté-. No recuerdo haberle hablado nunca así. Tomé muy en serio ese punto porque no recordaba haberme sentido molesto con él. 

-Saliste en su defensa -dijo. 

-¿En defensa de quién? 

-Estabas defendiendo a la yerba del diablo. Ya parecías su amante. 

Yo iba a protestar aún más vigorosamente, pero me contuve. 

-De veras no me di cuenta de que estaba defendiéndola. 

-Claro que no. Ni siquiera te acuerdas de lo que dijiste, ¿verdad? 

-No, no me acuerdo. Tengo que admitirlo. 

-Ya ves. Así es la yerba del diablo. Se te cuela como una mujer. Ni siquiera te das cuenta. Todo lo que sabes es que te hace sentirte bien y con poder: los músculos se hinchan de vigor, los puños dan comezón, las plantas de. los pies arden por perseguir a alguien. 

Cuando un hombre la conoce es cuando de veras se llena de ansias. Mi benefactor decía que la yerba del diablo se queda con los hombres que quieren poder y se deshace de los que no pueden con ella. Pero el poder era más común entonces; se buscaba con más ganas. Mi benefactor era un hombre poderoso y, según lo que me dijo, su benefactor era todavía más dado a buscar poder. 

Pero en esos días había razón para ser poderoso. 

-¿Piensa usted que ya no hay razón para el poder en estos dias? 

-El poder está bien para ti, ahora. Eres joven. No eres indio. Acaso la yerba del diablo sea buena en tus manos. Parece que te gustó. Te hizo sentirte fuerte. Yo mismo sentí todo eso. Y sin embargo no me gustó. 

-¿Puede decirme por qué, don Juan? 

-¡No me gusta su poder! Ya no sirve de nada. 

En otros tiempos, como aquellos de los que mi benefactor me contaba, había razón para buscar poder. Los hombres realizaban hazañas fenomenales, eran admirados por su fuerza y temidos y respetados por su saber. 

Mi benefactor me contaba historias de hazañas verdaderamente fenomenales que se realizaron hace mucho, mucho. Pero ahora nosotros, los indios, ya no buscamos ese poder. Hoy en día, los indios usan la yerba para darse friegas. Usan las hojas y las flores para otras cosas; hasta dicen que les curan los granos. Pero no buscan su poder: un poder que actúa como un imán, más potente y más peligroso de manejar cuanto más se ahonda la raíz en la tierra. Cuando uno llega a los cuatro metros -dicen que algunos han llegado- encuentra el sitio del poder permanente, poder sin fin. Muy pocos seres humanos han hecho esto en el pasado, y nadie lo hace hoy.

Te lo digo, nosotros los indios ya no necesitamos el poder de la yerba del diablo. Creo que poco a poco hemos perdido el interés, y ahora el poder ya no importa. 

Yo mismo no lo busco, y sin embargo una vez, cuando tenía tu edad, también sentía por dentro su hinchazón. Me sentía como tú te sentiste hoy, sólo que quinientas veces más fuerte. 

Maté a un hombre con un solo golpe de mi brazo. Podía aventar peñascos, peñascos enormes que ni veinte hombres podían mover. Una vez salté tan alto que tronché las copas de los árboles más altos. 

¡Pero todo eso fue de balde! Lo único que hacía era asustar a los indios: nada más a los indios. Los demás, que no sabían nada de eso, no lo creían. 

Veían un indio loco, o bien algo que se movía en las copas de los árboles. 

Estuvimos callados largo tiempo. Yo necesitaba decir algo. 

-Era distinto cuando había gente en el mundo -prosiguió-, gente que sabia que, un hombre podía convertirse en león de montaña o en pájaro, o que un hombre podía volar así nomás. 

Por eso ya no uso la yerba del diablo. ¿Para qué? ¿Para asustar a los indios? Y lo vi triste, y una honda simpatía me llenó. 

Quise decirle algo, aunque fuera una perogrullada, 

-Tal vez, don Juan, ése sea el destino de todos los hombres que quieren saber. -Tal vez -dijo suavemente.







[1] CO-EVOLUCIÓN. El fascinante relato de Alec Newald, abducido y llevado a otro mundo. NOTA DE SU AUTOR

Este libro está disponible, sólamente en inglés y es por lo que he decidido publicarlo aquí en español para todos ustedes. Les ruego discreción porque tiene derechos de autor. Este libro: «COEVOLUTION» ha sido escrito por Alec Newald, un hombre neozelandés que a sus 35 años de edad mientras viajaba desde su pueblo Ratorua, en la Isla Norte de Nueva Zelanda, hacia Auckland, fue abducido y estuvo desaparecido durante 10 días.

NOTA DEL AUTOR, ALEC NEWALD



Me resulta bastante extraño que hayan pasado más de 36 años desde mi experiencia y 31 desde que envié el manuscrito original para su publicación, y aquí estoy, finalmente plasmando en papel el verdadero significado del título, Coevolución. Quizás esta sea la primera vez que reexamino todo el manuscrito desde la distancia y los eventos que en él se narran, sin la presión que aún me pesa. Espero ver el mundo y mis experiencias vitales con una perspectiva más amplia, en cierto modo, me distraje tanto al escribir la primera edición describiendo todo lo que sucedió, incluyendo lo que vi y experimenté, que olvidé resaltar el mensaje principal.

Durante esa experiencia, conocí a un grupo de personas que se habían perdido en el sentido más amplio de la palabra. ¡Parecía que me habían preparado desde antes de nacer para ayudarlos! Este es un aspecto incorporado al título CoEvolución, pero podría llamarse un acontecimiento localizado. ¿Qué tiene que ver esto con la raza humana?, se preguntarán.

Creo que estas personas se habían extraviado porque perdieron la conexión con su camino. La coexistencia, la coevolución y la cooperación sugieren acciones realizadas al unísono, en colaboración. Solo recientemente he comprendido la verdadera importancia de la conexión entre el planeta y las personas, lo cual podría parecer una negligencia por mi parte, ya que esta conexión se menciona con frecuencia en la literatura de la Nueva Era y, más importante aún, en textos antiguos. Supongo que podría decirse que me enfrasqué demasiado en los detalles y perdí la perspectiva. El significado aún se encuentra en el manuscrito original, pero nunca lo destaqué como debería haberlo hecho y es de vital importancia.

La raza humana se encuentra en una encrucijada, un punto de inflexión. La tecnología ahora permite simular la realidad de muchas maneras. ¿Está a punto de separarnos de nuestros caminos? Presiento que se va a suceder y tal vez tú también lo estés presintiendo.

¿Para qué salir y sentir la experiencia real si puedes quedarte en casa, en la comodidad de tu salón y simularla? Es más barato y mucho más fácil, incluso más seguro. Se está convirtiendo casi en una enfermedad, ¿o acaso ya lo es, con consecuencias nefastas para la evolución de nuestra especie?

Aquellos que se extraviaron abandonando el camino, acabaron por ser apartados de  su planeta natal. Tal vez fue por accidente más que por designio, pero el resultado fue el mismo: una degeneración de su trayectoria evolutiva hacia la extinción. Parece que, a menos que nosotros también estemos conectados a la Tierra y en completa armonía con nuestro planeta de origen, podemos esperar que la mayoría de los avances evolutivos nos sean aplicados o nos pasen de largo.

Como si eso no fuera suficiente, parece que estamos bajo la influencia de fuerzas externas. Me refiero a ellos como "los Señores Oscuros" o "las Fuerzas Oscuras", porque parecen empeñados en retener cualquier avance evolutivo que la raza humana pueda dar. Tal vez ya lo hayan adivinado: las fuerzas oscuras son maestras de la simulación y el engaño. Tomemos como ejemplo el 11-S: una obra maestra del engaño desde cualquier punto de vista. Su objetivo final era otra guerra con más odio, miedo y desesperación; una clara señal de las fuerzas oscuras si es que alguna vez la hubo, y sucedió a plena luz del día, justo delante de nuestras narices.

Cuidado, humanos, si nos adentramos demasiado en el camino de la desconexión con la realidad en todos los aspectos de la vida. Parece que ya no podemos confiar en nuestros propios ojos para distinguir la realidad de la ficción cuando los embaucadores están en la cima de su poder. "Embaucadores" es otro nombre para las fuerzas oscuras, los maestros de la simulación.

Recientemente, mi atención se ha centrado en los códices de Nag Hammadi, descritos como los libros encuadernados más antiguos que existen. Es extraño que cuenten una historia similar.

Todo esto es solo una advertencia. Si tenemos una voluntad fuerte, aún controlamos nuestro propio destino. Todavía hay tiempo para reconectarnos, reevaluar y, con algo de esperanza, participar. Siempre hemos tenido libre albedrío, y aún lo tenemos. Es nuestra elección ser libres o ser controlados.

El otro aspecto de esta aventura que debo abordar es mi omisión en la primera edición de este libro, de explicar cómo mis anfitriones, la gente de Haven, ven el mundo en el que viven o, de hecho, cómo ven el universo en su conjunto. En muchos sentidos, puede parecer contradictorio con lo que he descrito en la primera mitad de estas notas.

Creo que esto demuestra que mis anfitriones finalmente se dieron cuenta del error de sus acciones e intentaron corregir esa deficiencia en su pensamiento.

Quizás esto sea otra guía para nosotros aquí en la Tierra. Espero sinceramente que como especie, aún tengamos tiempo para reorientar nuestros esfuerzos.

Mis anfitriones son, en efecto, una raza extraterrestre. El problema fue escribir mi aventura desde mi propio punto de vista, la de un hombre europeo de cuarenta años, con una educación occidental y sin experiencia previa en viajes al extranjero. Con esto quiero decir que nunca antes había tenido que interactuar con nadie de fuera con mi propio y limitado sistema de creencias occidental y mucho menos con seres que consideran la Tierra, en general, territorio extranjero.

Así que ahora intentaré hacer lo que debí haber hecho hace quince años para la primera edición de CoEvolución.

Para ellos, todo está vivo (y posee consciencia); por lo tanto, todo, incluido el planeta Tierra, tiene su personalidad. Si tuvieran que describir un veneno que estuviese presente en nuestra agua para beber podrían llamarlo una fuerza oscura, un elemento negativo que podría ser letal para la vida y para la consciencia. Esto da una perspectiva completamente diferente a la forma en que se habla de las cosas en una conversación cotidiana y no lo expliqué con la suficiente claridad en la primera edición.

Casi todo lo que vi o toqué en Haven, su planeta natal, estaba vivo, incluyendo maquinaria y edificios tal como los conocemos. Estas estructuras tenían personalidad, y su relación con los alienígenas era más parecida a la que pueda existir entre una mascota y su propietario, aquí en la Tierra.

Cuando los extraterrestres regresaron a su hogar tras un tiempo de ausencia, la recibieron como a otro ser vivo, un amigo, un ser querido. Tenían un vínculo especial con este edificio. Hablaban con él como los terrestres hablan con sus mascotas. La casa o morada respondía a veces con un destello de color, y las ventanas o mirillas se abrían a petición,a través de una pared sólida; tal era la interacción entre ellos y el edificio considerado hogar.

Así pues, al intentar explicarles lo que me contaron sobre muchas cosas, no interpreté correctamente algunas de estas afirmaciones. Al aclararlas, espero que puedan ver los significados con mayor claridad desde nuestra perspectiva humana.

Debido a los recientes acontecimientos en el planeta Tierra, me he percatado de ejemplos más evidentes de mi error de interpretación. Estos ejemplos incluyen la fuerza oscura que los científicos de Haven estaban investigando bajo tierra en una zona de nuestros océanos australes cerca de la Antártida, y la fuerza oscura que impregna la atmósfera de nuestro planeta.

Describiré estas fuerzas con más detalle más adelante. Mis anfitriones alienígenas los consideran entidades vivientes, pero usted y yo podríamos considerarlos como sustancias químicas tóxicas en el suelo y en las borrascas de la atmósfera.

Creo que esto se debe a nuestra miopía más que a una simplificación excesiva. Espero que esto contribuya a ampliar la percepción de al menos un tipo de pensamiento alienígena y su interpretación del mundo que nos rodea.

Quizás le permita comprender mejor mi viaje entre ellos. Tras diez días en su compañía, yo también comencé a pensar como uno de ellos hasta el punto de convertirme en uno más; por lo que, cuando empecé a escribir esta historia, mis  explicaciones provenían en parte de su mentalidad más que de la nuestra. Debería haber aclarado esto al lector y me ha costado mucho tiempo corregir este descuido.

                                            Alec Newald

                                                    Auckland, Nueva Zelanda, Junio de 2011

sábado, 8 de noviembre de 2025

[7] LAS ÚLTIMAS DE CEFEO: κ Cep, ο Cep, π Cep, ρ Cep, σ Cep, τ Cep, υ Cep, φ Cep, χ Cep, ψ Cep y ω Cep.

Vamos a abordar el estudio de las últimas 11 estrellas Bayer de la constelación de CEFEO.

Kappa Cephei es localizable a medio camino de Alfirk (β Cep) y Urodelos (ε Cep)


AGNAM I     Kappa Cephei (κ  Cephei)  es sistema binario con separación angular de ≈7″ (datos de 2015) con una magnitud aparente de ≈ 4,39 cuyos tipos espectrales son:  B9III (gigante azul) acompañada por una componente A7V (estrella enana blanca), este sistema se encuentra a una distancia estimada de unos ~323-327 años luz. 




Omicron Cephei (ο Cephei) es localizable a medio camino de Navi (γ Cas) y Alfirk (β Cep)

Omicron  Cephei es un sistema estelar binario en la constelación de Cepheus. Tiene una magnitud aparente combinada de aproximadamente 4,75, lo que lo hace visible a simple vista bajo cielos suficientemente oscuros. 
El sistema está compuesto por una estrella primaria de tipo espectral G8 III (una gigante amarilla) de masa aproximadamente 2,35 veces la del Sol, y una estrella secundaria de tipo F6 V (una estrella de la secuencia principal) de masa alrededor de 1,29 veces la del Sol. 
La paralaje del sistema indica que se encuentra a unos ~210 años‑luz de la Tierra. Fue resuelto como sistema binario por primera vez por F. G. W. Struve en 1832, y la órbita más reciente estimada tiene un período de ~1.500 años y una excentricidad de ~0,44. 


AGNAM II   Pi Cephei (π Cephei) está en las inmediaciones de Errai (γ Cep)

AGNAM II   Pi Cephei (π Cephei) es un sistema estelar múltiple (al menos triple) en la constelación de Cepheus. Su magnitud aparente combinada es de alrededor de 4,4, lo que lo hace visible a simple vista. Este sistema está a unos ~220 años‑luz de distancia de la Tierra. La componente principal es una estrella gigante amarilla de tipo espectral G2III, aunque la estructura del sistema es compleja: la pareja interior orbita con un período de ~1,5 años, mientras que la tercera componente externa completa una órbita de ~160 años alrededor de la pareja interior. 
Rho-1 Cephei (ρ1 Cephei) y Rho-2 Cephei (ρ2 Cephei) se encuentran muy cerca de la estrella Errai (γ Cep) formando un triángulo con 
π Cephei.

Las estrellas ρ1 Cephei y ρ2 Cephei forman un par óptico 

AGHNAM III Rho¹ Cephei (ρ1 Cephei) es una estrella doble en la constelación de Cepheus. Su magnitud aparente es de aproximadamente +5,84, lo que la hace tenue para verla sin ayuda óptica en cielos algo contaminados. Se encuentra a unos ~206 años‑luz de distancia. La componente principal tiene clasificación espectral A2m (una estrella metálica de tipo A) con masa aproximada de 2 veces la del Sol, y tiene un compañero mucho más pequeño de masa ~0,5 M☉. 

ALKALBALRAI Rho² Cephei  (ρ2 Cephei) es una estrella de tipo A3V (secuencia principal) ubicada también en la constelación de Cefeo. Su magnitud aparente es de aproximadamente +5,45, y está ubicada a una distancia estimada de ~237 años‑luz. Aunque relativamente tenue, su clasificación como estrella de secuencia principal tipo A la hace de interés para estudios de estrellas jóvenes y calientes.

Sigma Cephei (σ Cephei) es una estrella doble con una componente principal de tipo F4 V y magnitud 5,2, a 70 años luz. Su compañera es una enana naranja tenue.

Tau Cephei (τ Cephei) es una estrella gigante anaranjada tipo K1 III con magnitud 3,50 y a 45 años luz. Es muy similar al Sol en masa pero más evolucionada. Ha sido considerada una “candidata solar” para albergar planetas habitables.


Upsilon Cephei (υ Cephei) es actualmente conocida con el nombre HR 7955 y la podemos encontrar al Oeste de Alderamín a una distancia angular aproximada de 3º

Upsilon Cephei (υ Cephei), mejor conocida como HR 7955 es un sistema estelar doble relativamente cercano y visible a simple vista con magnitud visual combinada ≈ 4,5; aparece en catálogos modernos como HR 7955 y está compuesto por dos componentes tipo F (clasificaciones alrededor de F8IV–V / F9IV–V), por lo que muestra un color blanco-amarillento. Las medidas de paralaje sitúan el sistema a unos ~88–89 años-luz del Sol, lo que lo convierte en uno de los miembros más próximos del conjunto de estrellas que forman la figura de Cefeo. Es un binario espectroscópico/doble de brillo moderado: las dos componentes están apenas evolucionadas (subgigantes / estrellas próximas a abandonar la secuencia principal) y tienen masas cercanas a la solar (ligeramente mayores que el Sol). 

Phi Cephei (φ Cephei) es una estrella situada en la constelación de Cefeo que se distingue por su brillo moderado, con magnitud aparente de aproximadamente 4,88, lo que la hace visible a simple vista bajo buenas condiciones de cielo. Su tipo espectral se clasifica como B2 IV, indicando que se trata de una subgigante azul-blanca bastante caliente, con temperatura efectiva estimada en torno a 20.000 K. Las medidas de paralaje publicadas por Gaia sitúan a Phi Cephei a una distancia aproximada de ~340 años-luz del Sol. Es una estrella de secuencia principal tardía que ha comenzado a evolucionar hacia la fase de subgigante, y no se le atribuyen compañeras ni variabilidad significativa; por ello, se considera un objeto relativamente estable. 

Chi Cephei (χ Cephei) tiene magnitud 4,36, tipo K0 III, y se encuentra a unos 60 años luz. Es una gigante amarilla-naranja estable.

Psi Cephei (ψ Cephei) es una estrella binaria con magnitud 4,22 y tipo K1 III, a 48 años luz de la Tierra.

Finalmente, Omega Cephei (ω Cephei) es una estrella blanca-azulada tipo B2.5 V, con magnitud 4,82 y situada a unos 545 años luz. Su brillo y color la hacen visible a simple vista en cielos oscuros.

[8] LA VÍA LÁCTEA ENTRE CEFEO Y CASIOPEA

 

La Vía Láctea entre Cefeo, Casiopea y Cisne

La región de la Vía Láctea que abarca la zona entre Cefeo y Casiopea se sitúa en el brazo de Perseo (o inmediatamente adyacente a éste) y constituye un laboratorio privilegiado para estudiar la formación estelar, la dinámica del medio interestelar (ISM) y la interacción entre estrellas masivas y nubes moleculares. Su visibilidad en latitudes galácticas relativamente altas facilita observaciones desde el hemisferio norte, lo que ha favorecido mapas recientes de alta resolución gracias a misiones como Gaia, y observatorios infrarrojos/submilimétricos.Desde la Tierra la línea de visión abarca campos con latitud galáctica intermedia/alta (zonas como el Cepheus Flare) y sectores próximos al plano galáctico donde se observan intensos cúmulos y nebulosas emisoras asociadas al brazo de Perseo. En términos de coordenadas galácticas, la región de Cefeo se extiende, grosso modo, por longitudes galácticas alrededor de ℓ ≈ 100°–120°, donde abundan nubes moleculares y regiones de formación estelar; Casiopea se solapa con la parte más brillante del brazo de Perseo visible desde el hemisferio norte.

La trompa del elefante (IC 1396) en la constelación de Cefeo

Brazo de Perseo (Perseus Arm): la mayor parte de los grandes complejos H II y nubes moleculares brillantes (W3/W4/W5, NGC 281, IC 1805/IC 1848 — Heart & Soul) que se ven entre Casiopea y la vecindad de Perseus están asociados al brazo de Perseo, a distancias típicas de ~2–3 kpc (≈6.000–10.000 años-luz) o en algunos casos menores (~2 kly para ciertas nebulosas). El brazo de Perseo es uno de los brazos espirales exteriores medidos por estudios en CO e IR.

Cepheus Flare: en latitudes galácticas más altas (b ≳ 10°) dentro de Cefeo surge el Cepheus Flare, un complejo de nubes oscuras y regiones de formación estelar relativamente cercanas (∼200–450 pc). Es una región de múltiples generaciones estelares y de compleja estructura de polvo —muy distinta en escala y distancia a las grandes nebulosas del brazo de Perseo— y fuente de numerosas estrellas jóvenes y grupos en expansión. Estudios recientes con Gaia han cartografiado su población pre-secuencia principal. 

Nebulosas de emisión y regiones H II relevantes

  • IC 1805 (Heart Nebula) [Nebulosa del corazón] e IC 1848 (Soul Nebula) [Nebulosa del alma]: complejos emisores asociados a agrupaciones OB jóvenes en la vecindad de Casiopea/Perseus; son fuentes intensas de emisión Hα visibles en fotografías de gran campo. (estas nebulosas forman parte de la rica franja de Perseo).

  • NGC 281 (Pacman Nebula): región H II asociada a formación estelar y bocas de ionización; suele listarse entre objetos fotogénicos de Cassiopeia/Perseus. 

  • IC 1396 y el “Elephant Trunk” (IC 1396A): en Cefeo, IC 1396 es una gran cavidad de gas y polvo ionizado por estrellas masivas (HD 206267) y contiene el globúlo oscuro denominado Elephant Trunk Nebula, un nidus de formación estelar a ≈2.400 ly. Es prototípica de regiones donde el frente de ionización “abarca” nubes densas y produce formación estelar inducida.

Uno de los complejos más representativos es IC 1396, en la constelación de Cefeo, cuya distancia se estima alrededor de ~2 400 años-luz (~740 pc) según estudios de paralaje y extinción.  Dentro de él, destaca el glóbulo denso conocido como Elephant’s Trunk Nebula (IC 1396A) [La nebulosa de la trompa del elefante], que tiene una morfología filamentosa alargada y está iluminado por el sistema estelar múltiple HD 206267, situado en su borde. Este objeto permite analizar cómo la radiación ultravioleta (UV) y los vientos estelares de estrellas masivas inducen la formación estelar en las estructuras residuales de nubes densas, un fenómeno de “formación estelar desencadenada” (triggered star-formation) que está bien documentado.

Casiopea W3 - W4 y W5. Complejo de formación estelar y nebular

Complejos moleculares y masers

En la franja están presentes complejos moleculares mapeados en 12CO y otras líneas; las observaciones en radio identifican regiones con masers (H₂O, OH y CH₃OH) asociados a protoestrellas de alta masa en formación (p. ej. W3–W4–W5 en el borde interior del brazo de Perseo). Estos masers sirven para medir distancias y dinámicas locales.






Situándose hacia Casiopea, el complejo conocido como W3/W4/W5 (y objetos asociados como IC 1848) se encuentra a distancias significativamente mayores ( ~6 000 años-luz o más) y presenta una elevada actividad de formación estelar relacionada con burbujas de gas y cavidades moldeadas por asociaciones OB. 

IC1396: Glomérulos oscuros de formación estelar en la amplia región de la trompa del Elefante (Cefeo)

Estas estructuras muestran una clara secuencia de edades estelares que permiten trazar la propagación de la formación estelar a través de la nube madre, desde generaciones más antiguas a las más jóvenes. De forma complementaria, la región del Cepheus Flare, más cercana (a ~330-370 pc según análisis de Gaia; 1.100-1.200 años-luz) y de menor masa, permite estudiar la formación de estrellas de masa intermedia y baja en un entorno menos influido por radiación extremada. 

Area de formación estelar de Cefeo WF

Desde el punto de vista dinámico y estructural, los estudios de Gaia han revelado que Cepheus Flare (La llamarada de Cefeo) posee subgrupos cinemáticamente distintos, edades estimadas entre 1 y 5 millones de años para las estrellas jóvenes detectadas, y una geometría en “hoja” (sheet‐like) más que en núcleo compacto. Este tipo de mapeo tridimensional del ISM y de las poblaciones estelares jóvenes es fundamental para reconstruir la historia de episodios de formación estelar y de retroalimentación (feedback) de supernovas/vientos estelares sobre las nubes remanentes.

Modelo de la Vía Láctea visto de perfil, el Espolón de Cefeo está en amarillo y destaca una gran densidad estelar por encima del plano galáctico, hacia el exterior está el Brazo de Perseo (en rojo), y hacia el interior está el sub-brazo de Orión y Cisne (en azul), más al interior está el brazo de Sagitario (en morado).

 

El Espolón de Cefeo (Cepheus spur)  

En 2021 un equipo dirigido desde el Centro de Astrobiología (CAB, España) identificó una nueva estructura en la Vía Láctea situada en la dirección de Cefeo: un ramal / espolón estelar de ∼10.000 años-luz que conecta (o se proyecta desde) el brazo local hacia el brazo de Perseo. Contiene un gran número de estrellas azules y masivas (decenas de miles en la proyección del estudio) y se eleva por encima del plano galáctico. Este hallazgo apareció como una estructura que no estaba bien mapeada antes y se detectó gracias a mapas estelares más precisos. 

El descubrimiento se apoyó en mapas estelares de nueva generación (catalogados y modelados a partir de grandes encuestas astrométricas y fotométricas) que permiten trazar la distribución tridimensional de estrellas jóvenes y masivas; así se pueden revelar ramales o “spurs” que antes quedaban ocultos por el polvo o por limitaciones de muestreo. Los artículos de divulgación señalan el uso de esos catálogos y análisis estadísticos para identificar la estructura. 

Formación W3 - W4 y W5 en Casiopea, áreas de formación estelar.

Otros hallazgos recientes en Cefeo (2024–2025)

Cepheus A (región de formación estelar): nuevos estudios (radio e infrarrojo) han mapeado gas denso alrededor de estrellas masivas jóvenes en Cepheus A, revelando estructuras de gas (anillo denso de amoníaco alrededor de la fuente HW2) que ayudan a entender la formación de estrellas muy masivas. Esto convierte a Cepheus A en un laboratorio cercano para estudiar estos procesos. 

La nebulosa de la trompa del elefante vista con menos aumentos y una amplia exposición desde GAIA.

Remanentes y burbujas locales: en 2024–2025 se han reportado detecciones de nuevos remanentes de supernova y de grandes envolturas/burbujas de gas alrededor de estrellas supergigantes en la zona del brazo de Cefeo — hallazgos que destacan la actividad dinámica reciente (explosiones, vientos estelares) y que pueden relacionarse con la morfología del espolón.

La Vía Láctea a su paso por la constelación de Cefeo

El asterismo de la W de Casiopea (o del sillón de Casiopea) puede distinguirse en este fondo de la Vía Láctea.


 
El espolón de Cefeo es como una especie de puente entre el brazo de Orión y el brazo de Perseo, visto así, desde el exterior de la Vía Láctea de planta.

Restos de supernova y fuentes no térmicas

Cassiopeia A (Cas A): aunque más aleste en la constelación Casiopea, Cas A es el remanente de supernova más brillante en radio del cielo y se ubica en la misma porción del brazo de Perseo (distancia ≈3.4 kpc ≈ 11.000 ly). Cas A es una fuente de gran interés por su estructura filamental, emisiones en radio/X-ray/óptico e información sobre nucleosíntesis y dinámica de explosiones.

Cúmulos abiertos y asociaciones OB

La banda contiene numerosos cúmulos abiertos visibles con binoculares o pequeños telescopios (p. ej. M52, M103, NGC 457 “Owl” en Cassiopea), así como asociaciones OB (Cep OB2, OB3, OB4) que han producido los grandes complejos H II y burbujas de gas ionizado. Estas poblaciones son las responsables del “resplandor” difuso en las fotografías de gran campo. 

Procesos físicos dominantes en la zona

Formación estelar activa y secuencial: la región muestra ejemplos claros de formación estelar en múltiples generaciones: estrellas masivas forman burbujas y frentes de choque que comprimen nubes vecinas y disparan nuevos episodios de colapso (ejemplos: cavidades alrededor de HD 206267 en IC 1396; bucles FIR en el Cepheus Flare). Observaciones recientes con Gaia y levantamientos en infrarrojo y radio confirman episodios escalonados (varias edades: decenas de Myr a <10 Myr) en el Cepheus Flare. 

Retroalimentación estelar: vientos estelares y supernovas (p. ej. vestigios energéticos locales y Cas A) remodelan la ISM: crean cavidades y arcos de choque, disparan ondas de compresión (triggering) y enriquecen químicamente el medio. Estas interacciones son visibles tanto en emisiones IR/CO como en estructuras ópticas de borde entre H II y nubes oscuras.

Colapso en globos y Bok globules: en IC 1396 y en las nubes del Cepheus Flare aparecen glóbulos densos (globules) donde nacen protoestrellas; son regiones de elevada extinción y se manifiestan en imágenes en Hα/IR con “puntas” o “colmillos” de polvo (ej. Elephant Trunk).

Observación: ¿qué se ve y cómo se estudia?

A simple vista y con binoculares/telescopio pequeño: En noches oscuras (sin Luna y con baja contaminación lumínica) la banda de la Vía Láctea en otoño-invierno muestra una franja rica en estrellas a través de Cassiopeia y hacia Cefeo; muchos cúmulos abiertos y algunas nebulosas brillantes son detectables con binoculares (M52, M103, NGC 457). Para nebulosas emisoras más débiles (IC 1805, IC 1848, NGC 281, IC 1396) hace falta fotografía de larga exposición o filtros de banda estrecha (Hα, OIII) para resaltarlas. La mejor época para observarlos en latitudes templadas del hemisferio norte es otoño e invierno (octubre–febrero). 

En infrarrojo y radio: Muchas estructuras de polvo y las protoestrellas jóvenes emergen con claridad en 2MASS/WISE/Spitzer/Herschel: las nubes frías y las barras de polvo oscuro que opacan el óptico brillan en el IR lejano y sub-mm; las observaciones en CO (radio) trazan la masa molecular y la cinemática. Encabezados modernos como Gaia enriquecen la vista con distancias y movimientos propios para separar poblaciones en la línea de visión.

Historia reciente de investigación (hallazgos notables)

Trabajos con Gaia EDR3/DR3 han permitido separar poblaciones en el Cepheus Flare, identificar subgrupos de edades distintas y cartografiar cavidades de polvo inducidas por generaciones previas de estrellas masivas; hay evidencia de formación estelar secuencial y burbujas creadas por retroalimentación estelar. Estudios de CO e IR han cartografiado la anatomía del brazo de Perseo en esa dirección, relacionando regiones W3–W4–W5 con la dinámica del gas del brazo. También se ha actualizado la percepción de distancias y asociaciones OB gracias a paralajes precisos.