Al-Asma' u l-Husnà
Alá posee 3.000 nombres
1.000 nombres fueron revelados a sus ángeles
1.000 nombres fueron revelados a sus profetas
300 nombres están en los Zahur, los Salmos de David
300 nombres están en la Torah
300 nombres están en los Evangelios
y
99 nombres están en el Sagrado Corán
1 nombre, el de su Esencia, lo ha mantenido para Sí mismo y está oculto en los escritos coránicos.
Muhammad dijo: «Hay 99 Hermosos Nombres de Allah por mediación de los cuales se nos ha ordenado suplicarle. Aquel que se los aprenda de memoria y los recite constantemente, entrará en el paraíso».
Al-Junayd de Bagdag (c. 830-910), místico musulmán dijo: «Sólo Alá se conoce bien a Sí mismo. Por eso Él sólo ha comunicado a las mejores de sus criaturas los Nombres por los que Él se ha ocultado».
En las madrasas, las escuelas coránicas, los niños aprenden estos nombres y son recitados usando un rosario con 33 cuentas, dándole 3 vueltas, se alcanza a recitar todos los nombres de Alá.
Cualquier construcción islámica, sea una mezquita, un palacio, un lugar de reunión, todas ellas tienen decorados geométricos y grafía donde se indican nombres sagrados y pasajes del Corán.
| Mezquita Azul (Sultanamed) en Estambul |
| Santa Sofía (Aya Sofia), fue museo y ahora es mezquita en Estambul. |
| Alhambra de Granada |
Al-Tahawi, en su escrito Al-'Aquidah al-Tahawiah realiza esta definición sobre la naturaleza mística de Dios.
Al-lāh es el único Dios, sin copartícipe alguno.
No hay nada como Él.
Y no hay Nada que le sea imposible.
No hay otra divinidad [que merezca la adoración] que Él.
Él es el Eterno sin principio, Permanente sin final.
Nunca perecerá, ni fenecerá.
No acontece sino lo que Él desea.
No hay imaginación que Lo pueda concebir, ni intelecto que Lo pueda abarcar.
Él es diferente a cualquier ser creado.
Viviente y no muere, Inmanente y nunca duerme.
Creador sin necesidad alguna, Proveedor sin ningún esfuerzo.
Da la muerte sin temor, Resucitador de la vida sin dificultad alguna.
Él ha existido siempre con Sus atributos antes de la creación, al originar la creación no aumentó en nada Su esencia que ya existía [pues Él siempre ha sido Perfecto]. De la misma manera que Sus atributos siempre han existido: no dejará de tenerlos por toda la eternidad.
No ha sido que después de haber creado se Le llame «el Creador», ni después de haber originado la creación se Le nombre «el Originador».
De Él ha sido el Señorío incluso antes de existir un subordinado, como ha sido el Creador incluso antes de existir algo creado.
De la misma manera que es el Vivificador de los muertos, después de haberles concedido la vida, era merecedor del nombre antes de habérselas otorgado, así como merecía el nombre del Creador antes de haberlos creado.
Porque es una realidad que Él es sobre todas las cosas Poderoso, todas las cosas dependen de Él, cualquier asunto Le es fácil, no necesita de nada, No hay nada ni nadie como Él, y Él es Omnioyente, Omnividente.
Ha creado la creación con Su sabiduría.
Y les determinó su predestinación.
Asignó para ellos sus plazos.
Nada sobre ellos fue oculto para Él antes de haberlos creado, y sabía todo lo que iban a hacer antes de crearlos.
Les encomendó obedecerle, y les prohibió desobedecerlo.
Todas las cosas ocurren conforme a Su predestinación y a Su voluntad. Su voluntad es destino, los siervos no tienen voluntad excepto la que Él ha querido para ellos, lo que ha querido para ellos: sucede, y lo que no ha querido: no sucede.
Guía a quien le complace, los protege y los salvaguarda por Su generosidad. Extravía a quien quiere, los desampara y los aflige dentro de Su justicia.
Todos, conforme a Su voluntad, alternan entre Su generosidad y Su justicia.
Él es Exaltado y está más allá de tener opositores o equivalentes.
No hay quien pueda evitar Su decreto, ni quien pueda retrasar Su decisión, y no hay quien predomine sobre Su orden.
Creemos en todo esto y tenemos la certeza que todo proviene de Él.
Al-Junayd de Bagdad (Abu al-Qasim al-Junayd ibn Muhammad al-Baghdadi, c. 830–910 d. C.) fue el maestro más importante del sufismo clásico y la referencia indiscutible en la formación de esta tradición mística.
Vivió y enseñó en Bagdad durante el califato abasí, trabajaba como comerciante de vidrio y seda antes de dedicarse por completo a la Fe.
Sus discípulos y cofradías posteriores lo llamaron Sayyid al-Ta'ifa «el Señor de la Comunidad» y el «Sultán de los místicos».
Defendió que el estado místico más alto no es el éxtasis desbordante o la pérdida de conciencia, sino el retorno a la sobriedad lúcida dentro del mundo tras la experiencia divina.
Sostuvo que cualquier experiencia espiritual debía subordinarse estrictamente al Corán y a la Sunna (tradición profética).
Desarrolló la doctrina del fana (la aniquilación del ego en Dios) combinada con el baqa (la subsistencia espiritual en Él), influyendo en generaciones de filósofos y poetas sufíes.
Componentes de la palabra Alá
ٱ + ل + لّٰ + ه = ٱللّٰه:
1. alif
2. hamzat waṣl (همزة وصل)
3. lām
4. lām
5. shádda (شدة)
6. alif sobrescrita (ألف خنجرية)
7. hāʾ

