AUTOR DEL BLOG DE LA UNIVERSIDAD DE DOGOMKA

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El cielo me ha fascinado desde que tuve uso de razón. A los 13 años de edad realicé un trabajo sobre el Sistema Solar en la escuela y gané un premio, mi tía Paqui me obsequió con mi primer libro de astronomía, escrito por José Comás Solá, estudiando este libro, nació mi vocación por la astronomía. Cada noche salía al campo para identificar y conocer las estrellas, solía llevar conmigo unos binoculares y pasaba largas horas viendo el firmamento. Mi madre me regaló mi primer telescopio. Me formé como matemático y estudié complementos de astronomía posicional y astrofísica teórica, colaboré escribiendo artículos tanto en inglés como en español para tres revistas: «Sky and Telescope» (EE.UU.); «The Astronomer» (R.U.) y «Tribuna de Astronomía» (España) entre 1982 y 1988. Actualmente tengo 62 años y he realizado un posgrado sobre Historia de la Ciencia, su filosofía y lógica en la UNED y estoy prejubilado.

sábado, 10 de enero de 2026

[5] CASTANEDA: VIAJE A ITXLAN. HACERSE RESPONSABLE

 




Martes 11 de abril de 1961

Llegué a casa de don Juan temprano en la mañana del domingo 9 de abril.

-Buenos días, don Juan -dije-. ¡Qué gusto me da verlo!

Él me miró y se echó a reír suavemente. Se había acercado a mi coche mientras lo estacionaba, y mantuvo la puerta abierta mientras yo reunía unos paquetes de comida que le llevaba.

Caminamos hasta la casa y nos sentamos junto a la puerta. Ésta era la primera vez que yo tenía verdadera conciencia de lo que hacía allí. Durante tres meses había aguardado con impaciencia el retorno al "campo". Fue como si una bomba de tiempo puesta dentro de mí hubiera estallado, y de pronto recordé algo que me era trascendente. Recordé que una vez en mi vida había sido muy paciente y eficaz.

Antes de que don Juan pudiese decir algo, le hice la pregunta que pesaba sobre mi mente. Llevaba tres meses obsesionado por la imagen del halcón albino.

¿Cómo supo él de eso, cuando yo mismo lo había olvidado?

Rió sin responder. imploré que me contestara.

-No fue nada -dijo con su convicción de costumbre-. Cualquiera puede darse cuenta de que eres extraño. Estás adormilado, eso es todo.

Sentí que nuevamente estaba minando mis defensas y empujándome a un rincón donde yo no tenía deseos de hallarme.

-¿Es posible ver nuestra muerte? -pregunté, en un intento por seguir dentro del tema.

-Claro -dijo riendo-. Está aquí con nosotros.

-¿Cómo lo sabe usted?

-Soy viejo; con la edad uno aprende toda clase de cosas.

-Yo conozco mucha gente vieja, pero jamás ha aprendido esto. ¿Por qué usted sí?

-Bueno, digamos que conozco toda clase de cosas porque no tengo historia personal, y porque no me siento más importante que ninguna otra cosa, y porque mi muerte está sentada aquí conmigo.

Extendió el brazo izquierdo y movió los dedos como si en verdad acariciara algo. Reí. Supe a dónde me llevaba. El viejo endemoniado iba a apalearme de nuevo, probablemente con lo de mi importancia, pero esta vez no me molestaba. El recuerdo de haber tenido otrora una paciencia magnifica me llenaba de una extraña euforia tranquila que disipaba casi por entero mi nerviosismo y mi intolerancia hacia don Juan; lo que sentía en vez de eso era una cierta maravilla por sus actos.

-¿Quién es usted en realidad? -pregunté.

Pareció sorprenderse. Abrió desmesuradamente los ojos y parpadeó como un ave, bajando los párpados como un obturador. Bajaron y subieron de nuevo y los ojos conservaron su enfoque. La maniobra me sobresaltó; me eché hacia atrás, y él rió con abandono infantil.

-Para ti soy Juan Matus, y estoy a tus órdenes -dijo con exagerada cortesía.

Formulé entonces mi otra pregunta candente:

-¿Qué me hizo usted el primer día que nos vimos? Me refería a la forma en que me miró.

-¿Yo? Nada -repuso en tono de inocencia.

Le describí cómo me había sentido cuando él me miró, y lo incongruente que para mí resultó el que eso me dejara mudo.

Rió hasta que las lágrimas rodaron por sus mejillas. Volví a sentir un brote de animosidad hacia él. Pensé que, mientras yo era tan serio y considerado, él se porta muy “indio” con sus modales bastos.

Pareció darse cuenta de mi estado de ánimo y dejó de reír de un momento a otro. Tras un largo titubeo le dije que su risa me había molestado porque yo trataba seriamente de entender qué cosa me ocurrió.

-No hay nada que entender -repuso, impasible.

Le repasé la secuencia de hechos insólitos que habían tenido lugar desde que lo conocí, empezando con la mirada misteriosa que me había dirigido, hasta el recuerdo del halcón albino y percibir en el peñasco la sombra que según él era mi muerte.

-¿Por qué me hace usted todo esto? -pregunté.

No había beligerancia en mi interrogación. Sólo tenía curiosidad de saber por qué me lo hacía a mí en particular.

-Tú me pediste que te enseñara lo que sé de las plantas -dijo.

Noté en su voz un matiz de sarcasmo. Sonaba como si estuviera siguiéndome la corriente.

-Pero lo que me ha dicho hasta ahora no tiene nada que ver con plantas -protesté.

Su respuesta fue que aprender sobre ellas tomaba tiempo.

Sentí que era inútil discutir con él. Tomé conciencia entonces de la idiotez total de los propósitos fáciles y absurdos que me había hecho. En mi casa me prometí nunca más perder los estribos ni irritarme con don Juan. Pero ya en la situación real, apenas me sentí desairado tuve otro ataque de malhumor. Sentía que no había manera de interactuar con él y eso me llenaba de risa.

-Piensa ahora en tu muerte -dijo don Juan de pronto-. Está al alcance de tu brazo. Puede tocarte en cualquier momento, así que de veras no tienes tiempo para pensamientos y humores de cagada. Ninguno de nosotros tiene tiempo para eso.

"¿Quieres saber qué te hice el día que nos conocimos? Te vi, y vi que tú creías que estabas mintiendo. Pero no lo estabas, en realidad."

Le dije que esta explicación me confundía más aún. Repuso que ése era el motivo de que no quisiera explicar sus actos, y que las explicaciones no eran necesarias. Dijo que lo único que contaba era la acción, actuar en vez de hablar.

Sacó un petate y se acostó, apoyando la cabeza en un bulto. Se puso cómodo y luego me dijo que había otra cosa que yo debía realizar si verdaderamente quería aprender de plantas.

-Lo que andaba mal contigo cuando te vi, y lo que anda mal contigo ahora, es que no te gusta aceptar la responsabilidad de lo que haces -dijo despacio, como para darme tiempo de entender sus palabras-. Cuando me estabas diciendo todas esas cosas en la terminal, sabías muy bien que eran mentiras. ¿Por qué mentías?

Expliqué que mi objetivo había sido hallar un "informante clave" para mi trabajo.

Don Juan sonrió y empezó a tararear una tonada.

-Cuando un hombre decide hacer algo, debe ir hasta él fin -dijo-, pero debe aceptar su responsabilidad por lo que hace. Haga lo que haga, primero debe saber por qué lo hace, y luego seguir adelante con sus acciones sin tener dudas ni remordimientos acerca de ellas.

Me examinó. No supe qué decir. Finalmente aventuré una opinión, casi una protesta.

-¡Eso es una imposibilidad! -dije.

Me preguntó por qué y dije que acaso, idealmente, eso era lo que todos pensaban que debían hacer. En la práctica, sin embargo, no había manera de evitar la duda y el remordimiento.

Claro que hay manera -repuso con convicción.

-Mírame a mí -dijo-. Yo no tengo duda ni remordimiento. Todo cuanto hago es mi decisión y mi responsabilidad. La cosa más simple que haga, llevarte a caminar en el desierto, por ejemplo, puede muy bien significar mi muerte. La muerte me acecha. Por eso, no tengo lugar para dudas ni remordimientos. Si tengo que morir como resultado de sacarte a caminar, entonces debo morir.

Tú, en cambio, te sientes inmortal, y las decisiones de un inmortal pueden cancelarse o lamentarse o dudarse. En un mundo donde la muerte es el cazador, no hay tiempo para lamentos ni dudas, amigo mío. Sólo hay tiempo para tomar decisiones.

-Argumenté, de buena fe, que en mi opinión ése era un mundo irreal, pues se construía arbitrariamente, tomando una forma idealizada de conducta y diciendo que ésa era la manera de proceder.

Le narré la historia de mi padre, que solía lanzarme interminables sermones sobre las maravillas sobre una mente sana en cuerpo sano, y cómo los jóvenes debían templar sus cuerpos con penalidades y con hazañas de competencia atlética. Era un hombre joven: cuando yo tenía ocho años él andaba apenas en los veintisiete. 

Por regla general, durante el verano, llegaba de la ciudad, donde daba clases en una escuela, a pasar por lo menos un mes conmigo en la granja de mis abuelos, donde yo vivía. Era para mí un mes infernal. Conté a don Juan un ejemplo de la conducta de mi padre, el cual me pareció aplicable a la situación inmediata.

Casi inmediatamente después de llegar a la granja, mi padre insistía en dar un largo paseo conmigo, para que pudiéramos hablar, y mientras hablábamos hacía planes para que fuésemos a nadar todos los días a las seis de la mañana. 

Por la noche ponía el despertador a las cinco y medía para tener tiempo suficiente, pues a las seis en punto debíamos estar en el agua. Y cuando el reloj sonaba por la mañana, saltaba del lecho, se ponía sus gafas e iba a la ventana y se asomaba.

Yo incluso había memorizado el monólogo subsiguiente.

-Hum... Un poco nublado hoy. Mira, voy a acostarme otros cinco minutos, ¿eh? ¡No más de cinco! Sólo voy a estirar los músculos y a despertar del todo.

Invariablemente se quedaba dormido hasta las diez de la mañana, a veces hasta mediodía. Dije a don Juan que lo que me molestaba era su negación a abandonar sus resoluciones obviamente falsas. 

Repetía este ritual cada mañana, hasta que yo finalmente hería sus sentimientos rehusándome a poner el despertador. 

-No eran resoluciones falsas -dijo don Juan, evidentemente tomando partido por mi padre-. Nada más no sabía cómo levantarse de la cama, eso era todo. 

-En cualquier caso -dije-, siempre recelo de las resoluciones irreales. 

-¿Cuál sería entonces una resolución real? -preguntó don Juan con leve sonrisa. 

-Si mi padre se hubiera dicho que no podía ir a nadar a las seis de la mañana, sino tal vez a las tres de la tarde. 

-Tus resoluciones dañan el espíritu -dijo don Juan con aire de gran seriedad. Me pareció incluso percibir, en su tono, una nota de tristeza. 

Estuvimos callados largo tiempo. Mi inquina se había desvanecido. Pensé en mi padre. 

-No quería nadar a las tres de la tarde. ¿No ves? -dijo don Juan. 

Sus palabras me hicieron saltar. Le dije que mi padre era débil, y lo mismo su mundo de actos ideales jamás ejecutados. Hablé casi a gritos. 

Don Juan no dijo una sola palabra. Sacudió la cabeza lentamente, en forma rítmica. Me sentí terriblemente triste. 

El pensar en mi padre siempre me afligía. 

-Piensas que tú eras más fuerte, ¿verdad? -preguntó él en tono casual. 

Le dije que sí, y empecé a narrarle toda la turbulencia emotiva que mi padre me hizo atravesar, pero él me interrumpió. ¿Era malo contigo? -preguntó. 

-No. 

-¿Era mezquino -contigo? 

-No. 

-¿Hacía por ti todo lo que podía? 

-Si. 

-¿Entonces qué tenía de malo? 

De nuevo empecé a gritar que era débil, pero me contuve y bajé la voz. Me sentía un poco ridículo ante el interrogatorio de don Juan. 

-¿Para qué hace usted todo esto? -dije-. Se supone que deberíamos estar hablando de plantas. Me sentía más molesto y deprimido que nunca. Le dije que él no tenía motivo alguno, ni la más mínima capacidad, para juzgar mi conducta, y estalló en una carcajada. 

-Cuando te enojas siempre te crees en lo justo, ¿verdad? -dijo, y parpadeó como ave. 

Estaba en lo cierto. Yo tenía la tendencia a sentirme justificado por mi enojo. 

-No hablemos de mi padre -dije-, fingiendo buen humor-. Hablemos de plantas. 

-No, hablemos de tu padre -insistió él-. Ése es el sitio donde hay que comenzar hoy. Si piensas que eras mucho más fuerte que él, ¿por qué no ibas a nadar a las seis de la mañana en lugar suyo?

Le dije que no podía creer que me estuviera preguntando eso en serio. Siempre había pensado que nadar a las seis de la mañana era asunto de mi padre, no mío.

-También era asunto tuyo desde el momento en que aceptaste su idea -dijo don Juan con brusquedad.

Repuse que nunca la había aceptado, que siempre había sabido que mi padre no era veraz consigo mismo. 

Don Juan me preguntó, como si tal cosa, por qué no había yo expresado entonces mis opiniones.

-Uno no le dice esas cosas a su padre -dije, en débil explicación.

-¿Por qué no?

-Eso no se hacía en mi casa, es todo.

-Tú has hecho cosas peores en tu casa -declaró como un juez desde el tribunal-. Lo único que nunca hiciste fue lustrar tu espíritu.

Sus palabras, llenas de fuerza devastadora, resonaron en mi mente. Derribó todas mis defensas. No podía yo discutir con él. Tomé refugio en la escritura de mis notas. Intenté una última explicación desvaída y dije que toda mi vida había encontrado gente como mi padre, que al igual que él me habían metido de algún modo en sus maquinaciones, y por lo general me dejaron colgado.

-Lamentos -dijo él con suavidad-. Te has lamentado toda tu vida porque nunca te haces responsable de tus decisiones, si te hubieras hecho responsable de la idea que tu padre tenía que nadar a las seis de la mañana, habrías nadado tú solo en caso necesario, o lo hubieras mandado a callar la primera vez que abrió la boca cuando ya conocías sus mañas. Pero no dijiste nada. Por tanto, eras tan débil como tu padre.

Hacernos responsables de nuestras decisiones significa estar dispuestos a morir por ellas.

-¡Espere, espere -dije-. Está usted enredando todo.

No me dejó terminar. Yo iba a decirle que sólo había usado a mi padre como ejemplo de una forma irreal de actuar, y que nadie en su sano juicio estaría dispuesto a morir por una cosa tan idiota.

-No importa cuál sea la decisión -dijo él-. Nada podría ser más ni menos serio que ninguna otra cosa. ¿No ves? En un mundo donde la muerte es el cazador no hay decisiones grandes ni pequeñas. Sólo hay decisiones que hacemos a la vista de nuestra muerte inevitable.

No pude decir nada. Transcurrió quizás una hora. Don Juan se hallaba perfectamente inmóvil sobre su petate, aunque no dormía.

-¿Por qué me dice usted todo esto, don Juan? -pregunté-. ¿Por qué me hace esto?

-Tú viniste conmigo -dijo él-. No, no fue ése el caso: te trajeron conmigo. Y yo tengo un gesto contigo.

-¿Cómo dice usted?

-Tú habrías podido tener un gesto con tu padre nadando en su lugar, pero no lo hiciste, a lo mejor porque eras demasiado joven. Yo he vivido más que tú. No tengo nada pendiente. No hay ninguna prisa en mi vida, por eso puedo tener contigo un gesto como es debido.

En la tarde salimos de excursión. Mantuve con facilidad su paso y me maravillé nuevamente de su estupenda condición física. Caminaba con tanta agilidad, y con pisada tan firme, que junto a él yo era como un niño. Fuimos más o menos hacia el este. Noté que no le gustaba hablar mientras caminábamos. Si yo le decía algo, se detenía para responderme.

Tras un par de horas llegamos a un monte; tomó asiento y me hizo seña de sentarme a su lado.

En tono de dramatismo paródico, anunció que iba a contarme un cuento. Dijo que había una vez un joven, un indio desheredado que vivía entre los blancos, en una ciudad. No tenía casa, ni parientes, ni amigos. Había llegado a la ciudad en busca de fortuna y sólo encontró miseria y dolor. De vez en cuando ganaba algunos centavos trabajando como una mula: apenas lo bastante para un bocado; de lo contrario tenía que mendigar o robar comida.

Don Juan dijo que cierto día el joven fue al mercado. Caminó ofuscado de un lado a otro de la calle, con los ojos locos de ver todas las cosas buenas allí reunidas. Sufría tal frenesí que no veía por dónde caminaba, y terminó tropezando con unas canastas y cayendo encima de un anciano.

El viejo llevaba cuatro enormes guajes y acababa de sentarse a comer y descansar. Don Juan sonrió con aire sapiente y dijo que al anciano le pareció muy raro que el joven hubiese tropezado con él. No se enojó por la molestia; lo asombraba el porqué este joven en particular le había caído encima. El joven, en cambio, estaba enojado y le dijo que se quitara del paso. Para nada le preocupaba la razón recóndita del encuentro. No había advertido que los caminos se habían cruzado.

Don Juan imitó los movimientos de quien persigue un objeto que rueda. Dijo que los guajes del anciano cayeron y rodaban calle abajo. Al verlos, el joven pensó haber hallado su comida para ese día. Ayudó al viejo a levantarse e insistió en ayudarlo a cargar los pesados guajes. El viejo le dijo que iba camino a su casa en las montañas, y el joven insistió en acompañarlo, por lo menos parte del camino.

El viejo tomó el camino a las montañas y mientras caminaban dio al joven parte de la comida que había comprado en el mercado. El joven comió hasta llenarse y, ya satisfecho, empezó a notar cuánto pesaban los guajes y los aferró con fuerza.

Don Juan abrió los ojos y sonrió diabólicamente al decir que el joven preguntó: "¿Qué lleva usted en estos guajes?" El anciano, en vez de responder, le dijo que iba a presentarle a un compañero que podía aliviar sus penas y darle consejo y sabiduría en los caminos de la vida.

Don Juan hizo un gesto majestuoso con ambas manos y dijo que el anciano hizo venir al venado más hermoso que el joven había visto en su vida. El venado era tan manso que se acercó a él y caminó a su lado. Resplandecía y brillaba. El joven, cautivado, supo en el acto que se trataba de un "espíritu venado". El viejo le dijo que, si deseaba tener ese amigo y su sabiduría, lo único que debía hacer era soltar los guajes.

La sonrisa de don Juan expresó ambición; dijo que los deseos mezquinos del joven se avivaron al oír tal petición. Los ojos de don Juan se hicieron pequeños y diabólicos cuando prestó voz a la pregunta del joven: "¿Qué lleva usted en estos cuatro guajes enormes?".

El anciano, dijo don Juan, repuso serenamente que llevaba comida: pinole* y agua. Don Juan dejó de narrar la historia y caminó en circulo un par de veces. Yo no supe qué estaba haciendo. Pero aparentemente era parte de la historia. El círculo parecía representar las deliberaciones del joven.

*Pinole: El pinole (del náhuatl pinolli, que significa harina de maíz tostado y molido) es un alimento prehispánico mesoamericano, fundamental en la dieta tradicional de México. Se trata de una harina fina elaborada principalmente a partir de granos de maíz tostados que luego se muelen.Composición y Variedades Aunque el ingrediente base es el maíz (blanco, azul o rojo), suele mezclarse con otros elementos para enriquecer su sabor y valor nutricional: Endulzantes: Piloncillo o azúcar. Especias: Canela (la más común), cacao, anís, vainilla o incluso chile. Otros: En algunas regiones se añaden semillas de chía o garbanzo seco.

-Don Juan dijo que, por supuesto, el joven no creyó una sola palabra. Calculó que si el viejo, quien obviamente era un brujo, se hallaba dispuesto a dar un "espíritu venado" a cambio de sus guajes, éstos debían estar llenos de un poder más allá de lo imaginable.

Don Juan contrajo nuevamente su rostro en una sonrisa demoniaca y dijo que el joven declaró que deseaba quedarse con los guajes. Hubo una larga pausa que al parecer marcaba el final del cuento. Don Juan permaneció callado, pero me sentí seguro de que deseaba una pregunta mía, y la hice.

-¿Qué pasó con el joven?

-Se llevó los guajes -repuso él con una sonrisa de satisfacción.

Hubo otra larga pausa. Reí. Pensé que éste había sido un verdadero "cuento de indios". Los ojos de don Juan brillaban; me sonreía. La circundaba un aire de inocencia. Empezó a reír en suaves estallidos y me preguntó:

-¿No quieres saber de los guajes?

-Claro que quiero saber. Creí que allí acababa el cuento.

-Oh no -dijo con una luz maliciosa en los ojos-. El joven tomó sus guajes y corrió a un sitio apartado y los abrió.

-¿Qué halló? -pregunté.

Don Juan me observó y tuve el sentimiento de que se hallaba al tanto de mi gimnasia mental. Meneó la cabeza, riendo por lo bajo.

-Bueno -lo insté-. ¿Estaban vacíos los guajes?

-Sólo había pinole y agua adentro de los guajes -dijo él-. Y el joven, en un arranque de furia, los rompió contra las piedras.

Dije que su reacción era natural: cualquiera en su lugar habría hecho lo mismo. La respuesta de don Juan fue que el joven era un tonto que no sabía lo que andaba buscando. Ignoraba lo que era el "poder", de modo que no podía decir si lo había encontrado o no. No se hizo responsable de su decisión, por ello, lo enfureció su error. Esperaba ganar algo y en vez de ello no obtuvo nada. 

Don Juan especuló que, si yo hubiera sido el joven y hubiese seguido mis inclinaciones, me habría entregado a la furia y al remordimiento para, sin duda, pasar el resto de mi vida compadeciéndome por lo que había perdido.

Luego explicó la conducta del viejo. Astutamente, alimentó al joven para darle el "valor de un estómago lleno", de modo que el joven, al hallar sólo comida en los guajes, los rompió en un arrebato de ira.

-Si hubiera estado consciente de su decisión y se hubiera hecho responsable de ella -dijo don Juan-, se habría dado por bien satisfecho con la comida. Y a lo mejor hasta se hubiera dado cuenta de que esa comida también era poder.




viernes, 9 de enero de 2026

[6] LAS CONSTELACIONES DEL CAN MAYOR Y CAN MENOR como nunca la has visto: Las estrellas del Can Menor

 


El asterismo del Can Menor es un pequeño segmento que une la brillante Proción con Gomeisa (β CMi), pero no todo acaba aquí.


En este mapa encontramos 8 estrellas visibles a simple vista, además de Procyon, ya descrita en una entrada anterior, la n.º 4.

Gomeisa (β Canis Minoris) es la segunda estrella más brillante de la constelación del Can Menor, detrás de Procyon (α Canis Minoris). De magnitud aparente +2,89, se encuentra a 170 años luz de distancia del sistema solar.

El nombre de Gomeisa proviene del árabe al-ghumaisa y significa «la del ojo legañoso» o «la que llora». La historia se refiere a una hermana que llora al quedar atrás cuando Canopo y Sirio corren al sur para salvar sus vidas.

Otros nombres menos utilizados que recibe esta estrella son Algomeyla —como aparece en las Tablas alfonsíes— y Gomelza.​ Ocasionalmente ha sido llamada Al Gamus y Al Murzim, título que recibe β Canis Majoris.​

Gomeisa es una estrella caliente blanco-azulada de tipo espectral B8-Ve, con una temperatura efectiva de 11.500 K. Unas 250 veces más luminosa que el Sol, su diámetro es cuatro veces mayor que el solar. Su masa es de 3 soles y su radio es de 4 veces el radio solar.

Gomeisa gira rápidamente y ello genera un disco de materia en torno a ella, se clasifica como una estrella tipo Be. El tamaño de este disco de materia es 4 veces mayor que la propia estrella. 

Gomeisa es una estrella ligeramente variable del tipo Gamma Cassiopeiae. Su brillo varía entre magnitud +2,84 y +2,92.

La estrella variable Gamma Cassiopeiae (γ Cas) es el prototipo de una clase de estrellas eruptivas tipo B que muestran variaciones irregulares en su brillo (magnitud aparente de +1.6 a +3.4), debido a la expulsión de materia que forma un disco a su alrededor, causando estas fluctuaciones y fuertes emisiones de rayos X; es un sistema estelar triple y su alta velocidad de rotación la tiene muy achatada en el ecuador. 

Características Principales:

Tipo de Estrella: Estrella Be, clase de variable eruptiva, tipo espectral B0.5, estrella principal.

Variabilidad: Cambios irregulares de brillo (hasta 1.5 magnitudes) causados por eyecciones de material y formación de discos de acreción.

Rotación: Muy alta velocidad de rotación (>300 km/s), lo que la hace muy achatada.

Emisión de Rayos X: Emite radiación X unas 10 veces más intensa que otras estrellas B o Be, posiblemente por la interacción con su disco.

¿Por qué varía su brillo?

La estrella gira tan rápido que expulsa material, formando un disco circumestelar caliente (disco de acreción). Las variaciones de brillo ocurren cuando este disco se expande (aumentando el brillo) o se contrae y enfría, ocultando parcialmente la estrella.

 

γ CMi se encuentra en el mismo campo ocular que Gomeisa

Gamma Canis Minoris (γ CMi) es un sistema binario espectroscópico de dos estrellas gigantes K evolucionadas, siendo la magnitud aparente conjunta de +4.33, se encuentran a una distancia de ~1 040 años-luz. La clasificación espectral de la componente A es K4-III (gigante naranja) y probablemente, de la componente B es  K1-III. Sus masas respectivas en términos solares son: ~1.88 M☉ (A) y ~1.85 M☉ (B).  Siendo el periodo orbital de ~389.3 días, con una excentricidad orbital de  ~0.26. Se trata de un sistema evolucionado, con estrellas gigantes rojas que ya han agotado el hidrógeno en su núcleo. 


Hay tres estrellas con la designación Delta en Canis Minor, etiquetadas como δ¹, δ² y δ³, se encuentran a la derecha de Procyon. En conjunto, δ¹ es una estrella evolucionada o subgigante, δ² y δ³ son estrellas más jóvenes o de secuencia principal de tipo F y B respectivamente. 

Localización de las tres deltas del Can Menor


Delta¹ Canis Minoris (δ¹ CMi)

Magnitud aparente: +5.25 

Distancia: ~820 años-luz 

Clasificación espectral: F0V o F0III (estrellas tipo F, amarillo-blanco). 

Masa: ~4.34 M☉ 

Radio: ~11.6 R☉ 

Luminosidad: ~542 L☉ 

Temperatura: ~7 210 K 


Delta-2 canis minoris

Delta² Canis Minoris (δ² CMi)

Magnitud aparente: +5.57 

Distancia: ~141 años-luz 

Clasificación espectral: F2V (estrella de secuencia principal). 

Masa: ~1.63 M☉ Radio: ~1.86 R☉    

                                                                       Temperatura: ~7 378 K 


Delta-3 canis minoris

Delta³ Canis Minoris (δ³ CMi)

Magnitud aparente: +5.81 

Distancia: ~730 años-luz 

Clasificación espectral: B9V (estrella de secuencia principal, blanca). 

Masa: ~3.16 M☉ ; Radio: ~2.1 R☉ 

Luminosidad: ~175 L☉; Temperatura: ~9 908 K 

Epsilon canis minoris
Epsilon Canis Minoris (ε CMi)

Nuevamente, me remito al campo estelar circundante de Gomeisa para localizar a esta estrella cuya magnitud aparente es de ~+5.00 y requiere binoculares para poder verla bien, a simple vista requiere un cielo completamente despejado y oscuro. Se encuentra a una distancia de entre 820 y 990 años-luz. Su clasificación espectral es G6.5-IIb (gigante brillante amarillo–anaranjada). Masa: ~4.6 M☉ ; Radio: ~45.5 R☉ Luminosidad: ~1 086 L☉ y Temperatura: ~4 916 K.

Estado evolutivo: Probablemente en la rama horizontal y sospechosa de ser binaria; presenta abundancia anómala de bario, típica de estrellas con historia de transferencia de masa (sucede en sistemas binarios muy cercanos o de contacto).

Zeta Canis Minoris (ζ CMi) es una estrella de 5.ª magnitud que se encuentra bajo Proción a una distancia angular similar a la existente entre Proción y Gomeisa, unos 2º aproximadamente. Su magnitud aparente es +5.13 y está a ~410 años-luz de distancia. Su clasificación espectral es B8-II (gigante brillante azul-blanca). Masa: ~4.7 M☉ ; Radio: ~6.7 R☉ ; Luminosidad: ~931 L☉ y Temperatura: ~12 311 K 

Es una estrella de mercurio-manganeso, con sobreabundancia de estos metales en su atmósfera, rotación relativamente lenta y sin compañeras conocidas. 

Zeta canis minoris


Y con esta entrada, termino la serie perruna. Gracias

jueves, 8 de enero de 2026

[5] LAS CONSTELACIONES DEL CAN MAYOR Y CAN MENOR como nunca la has visto: Las estrellas del Can Mayor

 


Las estrellas del Can Mayor son brillantes y forman un amplio asterismo con forma de jirafa en dirección N-S, en la cúspide se halla la impresionante Sirio y a su derecha, destaca Mirzam, en la parte inferior del asterismo, muy cerca del horizonte sur están Wezem que se bifurca a su derecha en Adhara y a su izquierda en Aludra, lejos y a la derecha de Adhara está Furud, de menor brillo que las anteriores.

Desde Sirio y a su derecha (para un observador del hemisferio norte) se encuentra Mirzam (β Canis Majoris), una estrella gigante blanco-azulada del tipo espectral B1-II-III con magnitud aparente ≈ +2,0. Mirzam es una variable del tipo Beta Cephei, lo que significa que su brillo varía ligeramente en periodos cortos debido a pulsaciones estelares internas. Está a unos ~500 años-luz de nosotros y su nombre tradicional significa “el anunciador”, porque en latitudes medias aparece justo antes de Sirius en el cielo nocturno. Otro nombre que recibe es Murzim. Es una estrella caliente cuya temperatura efectiva es de 25800 K.

Siendo 34.000 veces más luminosa que el Sol, aunque emite principalmente en ultravioleta. Tiene un radio de 12 veces el radio solar y su masa es de 15 soles. Actualmente está agotando el combustible de hidrógeno en su núcleo y aunque no es una estrella verdaderamente gigante, más bien, es subgigante, probablemente acabe su vida explotando como supernova.

Mirzam es una estrella joven y no alcanza los 15 millones de años de edad (El sol tiene casi 5.000 millones de años de edad).

Como variable Beta Cephei, en un corto periodo de 6 horas, baja 0,05 magnitudes, oscilando entre +2.00 y +1.95, estas oscilaciones de brillo están relacionadas con la fase que la estrella atraviesa de inestabilidad debido a la falta de hidrógeno suficiente para continuar fusionando, al ser la más brillante de las conocidas Betaceféidas, también se les denominan a este tipo de variables, como Beta Canis Majoris.

A la izquierda de Sirio se encuentra Muliphein o Muliphen (γ Canis Majoris) es una estrella poco brillante (lleva la letra gamma y sin embargo hay 14 estrellas más brillantes que ella en la constelación, le dieron esa identificación por estar en la misma línea que Sirio y Mirzam. Muliphein tiene una magnitud de +4.11 y se encuentra a algo más de 400 años-luz de distancia.

De color blanco-azulado, Muliphein es una gigante luminosa de tipo espectral B8-II cuya temperatura es de 13.600 K. Su radio es unas 5 veces el radio solar y su luminosidad es equivalente a 685 soles. Con una masa de 4,3 masas solares, Muliphein ha finalizado la etapa de fusión de hidrógeno y ha empezado a evolucionar hacia una gigante roja. La estrella tiene una alta metalicidad, forma parte de las estrellas de mercurio-manganeso como la estrella Sirrah.

Al descender hacia el horizonte a partir de Sirio, encontramos una Y invertida de estrellas brillantes, siendo la superior, Wezem (δ Canis majoris), la tercera estrella más brillante de la constelación con una magnitud aparente de +1.83. Se encuentra a gran distancia: 1800 años-luz, lo que nos hace conjeturar que estamos ante una estrella gigante.
Observando su espectro, es del tipo F8 - Ia, estamos ante una estrella supergigante amarilla, tiene un radio que hace 200 veces el radio del Sol, su tamaño es tal, que si estuviese en el centro del Sol, llegaría su superficie hasta la órbita terrestre.

Esto hace que posea una luminosidad de 50.000 soles.

Su temperatura efectiva es de 6200 K con una masa de 17 soles.

Wezem es una estrella joven, de aproximadamente 10 millones de años, en su núcleo ya ha finalizado la fusión del hidrógeno y no queda más, por lo que el núcleo está comenzando a contraerse, calentarse para aumentar de volumen y convertirse en supergigante roja en un corto plazo de menos de 100.000 años. 

Esta estrella tiene una alta metalicidad, su abundancia en nitrógeno y sodio es superior a la media, en nitrógeno es el doble de la media y en el sodio hasta 6 veces más.

Finalmente acabará estallando como supernova y convertirse en una pequeñísima estrella de neutrones del tamaño de una pequeña ciudad.

Wezem

Seguimos descendiendo por el asterismo y en el lado derecho e inferior a Wezem encontramos la estrella Adhara (ε Canis majoris)

Es la segunda más brillante de la constelación con magnitud ≈ +1,5. Adhara es una supergigante azul (clasificada como B2 - Iab) a unos 430 años-luz de distancia; además es una fuente fuerte de radiación ultravioleta extrema. Su nombre deriva del árabe ʿaḏārá (“las vírgenes”), originalmente aplicado a un grupo de estrellas.

Es una estrella doble y su principal, Epsilon Canis majoris A ​ tiene una temperatura superficial de 21.900K y posee una luminosidad  equivalente a 22.300 veces la del Sol.

Tiene una masa de casi 12 veces la del Sol con un radio 5 veces mayor, suficiente para ser candidata a explotar como supernova.

La componente secundaria del sistema de Adhara, de novena magnitud, es una estrella en el límite entre los tipos A y F. Visualmente se ubica a siete segundos de arco de la principal significando una separación real de al menos, 900 UA con un período orbital superior a los 7500 años. Es muy difícil separarlas si no se dispone de un potente telescopio, debido a la diferencia de brillo entre ambas componentes.

La estrella que se encuentra a la izquierda y abajo de Wezem es Aludra (η Canis majoris) una supergigante azul variable, de espectro F0 - III, de magnitud +5.24 y que se encuentra a una distancia de 351 años-luz.

Su temperatura efectiva es de 7.000 K siendo 70 veces más luminosa que el Sol.

Su radio es 3 veces mayor que el del Sol siendo su masa de 2,5 soles.

Se encuentra en un estadio tardío de evolución estelar, acabará por expandir su atmósfera y desproveerse del manto, dejando un núcleo compacto como estrella enana blanca.



Aludra forma un sistema binario con una estrella de magnitud +11 y con una separación de 4 segundos de arco. Es una estrella enana roja de tipo K1 que orbita a una distancia mínima de 440 UA de la estrella principal, tarda al menos 5000 años en completar una órbita.

Furud (ζ Canis Majoris) es una estrella solitaria de tercera magnitud y que se encuentra en el ramal que une Wezem con Adhara y en dirección oeste.

Su nombre proviene del árabe فرد, al-furud, que significa «los solitarios».

Furud es una doble espectroscópica y a su lado, a muy corta distancia angular de 3 minutos de arco aparece una estrellita, que físicamente no está relacionada, pues es doble óptica.


Furud es una estrella blanco-azulada de la secuencia principal cuyo espectro es B2.5 - V con una masa de 8 soles, su radio es de casi 5 veces el radio solar.

Es una estrella caliente, su temperatura efectiva es de 21.500 K aunque emite principalmente en ultravioleta es 4.000 veces más luminosa que el Sol.

Furud está lejos, a 336 años-luz, siendo su magnitud absoluta de -2, pues así brillaría en el cielo si estuviese a 10 parsecs (32,5 años-luz). 

Es posible que termine su vida como una estrella enana blanca tras desprenderse de la mayor parte de su masa en forma de nebulosa, aunque está en el límite de sufrir una explosión como supernova, lo primero es más probable.

Su compañera, de la que no se sabe nada, salvo que hay un periodo orbital entre ambas de 2 años.

Unurgunite es una estrella situada entre Wezem y Adhara, su denominación bayer es sigma (σ) Canis Majoris tiene +3,49 de magnitud visual y se encuentra a una distancia de 1200 años-luz aproximadamente, esto da como resultado una estrella que a 10 parsecs brillaría con una magnitud (absoluta) de -5,14. Estamos ante una estrella supergigante roja, cuyo espectro es K7 - Ib, muy similar a Betelgeuse. 

Unurgunite es una estrella fría, su temperatura efectiva es de 3.750 K, es de tamaño enorme, al punto que su radio hace 360 veces el del Sol, si la situamos en el centro del Sol, llegaría a alcanzar la órbita de Marte (1,7 U.A. de radio), con una masa de 12 veces la del Sol, su luminosidad excede en 23.300 veces la del astro rey.
Se ha calculado en 17 millones de años su edad y finalizará su vida con una gran explosión de supernova, se encuentra en una fase muy avanzada.

Unurgunite es una variable irregular de tipo LC, fluctuando su brillo entre magnitud +3,43 y +3,51

Las estrellas variables tipo LC son una subcategoría de estrellas variables irregulares de gran luminosidad, específicamente supergigantes o gigantes brillantes, que muestran cambios de brillo sin un período definido o con períodos muy largos e impredecibles. 

Características principales:
Irregularidad: Su principal característica es la falta de un patrón de cambio de brillo regular y predecible.
Luminosidad: Son estrellas muy brillantes, usualmente supergigantes.
Clase espectral: A menudo son de clases espectrales tardías (rojas, por ejemplo, tipo M).
Mecanismo de variación: La variabilidad se debe probablemente a procesos internos complejos, como pulsaciones no radiales, eyección de masa, o la formación de grandes manchas más que a un mecanismo periódico simple. 

Un ejemplo conocido de una estrella que a veces se clasifica en esta categoría (o en subcategorías similares como las variables pulsantes) es UY Scuti. 

Es importante notar que "LC" es una designación del Catálogo General de Estrellas Variables (GCVS) para este tipo específico de variable irregular.

Los egipcios denominaban como Isis a Sirio y Grocio asignó el nombre a Mu (μ) Canis Majoris, pero el nombre ha quedado obsoleto, debido a que pertenecía más bien a Gamma Canis Majoris (Muliphein).

A simple vista es difícil de localizar pues tiene una magnitud visual de +5.27, por lo que te recomiendo que uses binoculares y te pasees al noreste Sirio, entre Muliphein y θ CMa, formando un triángulo muy isósceles.

Isis está muy lejos, a casi 1000 años-luz. Es una estrella binaria cuya separación es aproximadamente 3 segundos de arco. El miembro primario, de color naranja, componente A, es una estrella gigante evolucionada de tipo K con una clasificación estelar de K2/3 III y una magnitud visual de 5,27. Tiene 5,4 veces la masa, 80 veces el radio y 1660 veces la luminosidad del Sol.

El compañero de magnitud base de 7,32, componente B, es una estrella híbrida de secuencia principal de tipo B/A con una clase espectral de B9/A0 V. Tiene 1,6 veces la masa del Sol y es la estrella más caliente, con una temperatura efectiva de 5034 K en comparación con los 4123 K de la primaria.

El sistema tiene dos compañeros visuales. A partir de 2008, el componente C de magnitud 10,32 se encuentra a una separación angular de 86,90″, mientras que el componente D de magnitud 10,64 se encuentra a una separación de 105,0″.

Ya Ke I es el nombre de origen chino que se le otorga a la estrella omicron-1 (o-1) Canis Majoris es una estrella de magnitud +3.82, se encuentra a una gran distancia, casi 2.000 años-luz, es una estrella supergigante naranja de tipo espectral K2-Iab. Es una estrella fría de 4000 K de temperatura y, como tal, una parte significativa de su radiación es emitida en la región infrarroja, siendo 65.000 veces más luminosa que el Sol. Su tamaño es mucho más grande que el del Sol, siendo su diámetro 530 veces mayor. Si se encontrase en el centro del sistema solar, se extendería un 60% más allá de la órbita de Marte. Con una masa de 18 masas solares, actualmente fusiona su helio interno y en un futuro acabará explotando como supernova. Ómicron-1 Canis Majoris está catalogada como una variable irregular de tipo LC, variando su brillo de magnitud +3,78 a +3,99.

Ómicron-2 Canis Majoris se encuentra en la línea principal del asterismo entre Wezem y Sirius, más cerca de Wezem, mientras que Ya Ke I está hacia el oeste un par de grados, de magnitud aparente +3,02. Aunque físicamente no están relacionadas al hallarse separadas al menos 70 años luz, se piensa que las dos nacieron en el mismo complejo de gas y polvo interestelar. Ambas estrellas parecen formar parte de una amplia asociación de estrellas OB, que también incluye a Wezen (δ Canis Majoris), denominada Collinder 121.

A una imprecisa distancia de 2500 años luz del sistema solar, Ómicron2 Canis Majoris es una supergigante azul de tipo espectral B3-Ia. Es una estrella caliente de 14.700 K de temperatura y una de las estrellas más luminosas que se conocen, siendo su luminosidad —incluida la radiación ultravioleta emitida— 110.000 veces mayor que la del Sol. Con una edad de tan solo 8 millones de años, ya está en una fase avanzada evolutiva y en su núcleo se produce la transformación de helio en carbono y oxígeno. Siendo su masa veinte veces mayor que la masa solar, su destino es estallar como una brillante supernova.

Ómicron2 Canis Majoris está catalogada como una variable Alfa Cygni, variando su brillo entre magnitud +2,98 y +3,04.

Ya Ke II no es Ómicron2 Canis Majoris sino que es la estrella Pi (π) Canis Majoris, estrella de magnitud +4.69 que podemos encontrar entre Sirio y Ya Ke I, en el ramal principal y descendente del asterismo.


Pi Canis Majoris (π CMa) se encuentra a 96 años luz de distancia del sistema solar. Es una estrella de la secuencia principal de tipo espectral F1-5V​  con una temperatura efectiva de 6870 K. Tiene una luminosidad 10 veces mayor que la del Sol y un radio 2,1 veces más grande que el radio solar. Su metalicidad, expresada como la abundancia relativa de hierro, equivale a un 68% de la del Sol ([Fe/H] = -0,17). Con una masa un 58% mayor que la masa solar, su edad se estima en 1400 millones de años. Le acompaña un disco de polvo a una alta temperatura de 188 K. Es un sistema doble y su acompañante de magnitud +9,6 separada visualmente a 11,6 segundos de arco. La separación real entre ambas estrellas es de 339 UA. Por otro lado, esta estrella presenta una pequeña fluctuación de brillo con una amplitud de 0.03 magnitudes, es una estrella variable.