AUTOR DEL BLOG DE LA UNIVERSIDAD DE DOGOMKA

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El cielo me ha fascinado desde que tuve uso de razón. A los 13 años de edad realicé un trabajo sobre el Sistema Solar en la escuela y gané un premio, mi tía Paqui me obsequió con mi primer libro de astronomía, escrito por José Comás Solá, estudiando este libro, nació mi vocación por la astronomía. Cada noche salía al campo para identificar y conocer las estrellas, solía llevar conmigo unos binoculares y pasaba largas horas viendo el firmamento. Mi madre me regaló mi primer telescopio. Me formé como matemático y estudié complementos de astronomía posicional y astrofísica teórica, colaboré escribiendo artículos tanto en inglés como en español para tres revistas: «Sky and Telescope» (EE.UU.); «The Astronomer» (R.U.) y «Tribuna de Astronomía» (España) entre 1982 y 1988. Actualmente tengo 62 años y he realizado un posgrado sobre Historia de la Ciencia, su filosofía y lógica en la UNED y estoy prejubilado.

domingo, 14 de enero de 2024

EL VIAJE DE REGRESO DE CARLOS CASTAÑEDA (EL LADO ACTIVO DEL INFINITO)

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Este fue el primer libro que se editó en España en 1999, simultánea a la edición del original en inglés «The active side of infinity». El lado activo del infinito, Carlos Casteneda ISBN: 9788440688699   Editado por Ediciones B. de Barcelona (España) en 1999. 342 páginas. Es la edición de lujo, con portadas en cartoné, contraportada, letra muy legible y grande, agradable de leer, papel ahuesado y formato mediano. 

 

 
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EL VIAJE DE REGRESO

Un relato incluído en el undécimo libro de Castaneda

«EL LADO ACTIVO DEL INFINITO»

Texto, comentario e interpretación


El texto original en inglés «The active side of infinity» fue publicado simultáneamente en los Estados Unidos y Canadá en 1999, en esta versión de bolsillo, del año 2000, un crítico literario de NEW YORK TIMES comentó que «Somos increíblemente afortunados de contar con la obra de Carlos Castaneda y con ello, no exageramos con el significado que todo lo que nos ha dejado». El texto que inserto a continuación ha sido traducido por mí a partir de este libro.

INTRODUCCIÓN 

El lector de Castaneda ya ha leido la primera serie de cuatro libros, los de la editorial mexicana FONDO DE CULTURA ECONÓMICA, son los cuatro clásicos que define a toda la saga, pues los restantes diez libros son una exégesis, ampliación o especialización de éstos, pues 14 son los libros que comprenden la saga y podríamos incluir los tres libros de Florinda Donner y el libro de Taisha Abelar, que formaban parte de su partida y aclaran muchas cosas.

El punto de inflexión en toda esta historia se desarrolla en el cuarto libro RELATOS DE PODER, hay un antes y un después en la historia personal de Carlos. Sucede un hecho trascendental para los naguales y sus partidas, de un lado, hay dos partidas, la del nagual Juan y la del nagual Genaro, ambos benefactores formaron a Carlos en los dos aspectos de la conciencia dual que como nagual posee: Enseñanzas para el lado derecho, al cargo de don Juan y enseñanzas para el lado izquierdo, al cargo de don Genaro. Cada nagual forma a dos nuevos naguales, Carlos Castaneda es el heredero de la partida de don Juan y Pablito, el heredero de la partida de don Genaro. 

Una vez se consideró que todos estaban preparados para emprender el viaje definitivo, marcharon por las montañas de Sonora y desde un precipicio, todos, uno tras otro, fueron lanzándose y desapareciendo.

Carlos Castaneda también se lanzó y este es el relato de su regreso

EL VIAJE DE REGRESO

(Capítulo final del libro)


NOTA: Este texto lo he traducido directamente del inglés y no coincide con la locución de youtube, que está expresada en un español de México y que es el texto impreso de los libros editados en este idioma, aquí me he expresado en el español que se habla en España.

Tenía la vaga conciencia de un fuerte ruido de motor que procedía de un estacionamiento que hay detrás del edificio donde vivo, al parecer, estaban arreglando un coche y fue tan molesto que acabé por despertarme de un profundo sueño. Los maldije en silencio por haberse colocado justo bajo mi ventana. Sentía calor, cansancio, estaba sudando y me senté a la orilla de la cama, tenía unos dolorosos calambres en mis pantorrillas, me masajeé, estaban muy contraidas y me dolían mucho, fuí hasta el aseo para buscar un unguento que me pudiese aliviar, reconozco que siempre he sido algo hipocondríaco, el dolor que sentía me estaba desesperando, era insoportable, aunque ya no oía el ruido de ese motor, me acerqué a la ventana para cerrarla, cuando me dí cuenta que ya lo estaba y que fuera era noche cerrada y no entendía por qué las mantuve cerradas con el calor que hacía, las abrí y noté el fresco de la noche, el estacionamiento estaba vacío, pensé que ese ruido infernal lo había producido un coche al pasar por el callejón lateral, olvidé el asunto y me volví a acostar, a todo lo ancho de la cama, dejando mis pies en contacto con el suelo para ayudar a la circulación de mis piernas, conforme me iba dormiendo, acudió a mi cabeza un pensamiento con mucha fuerza, acababa de recordar que había saltado desde un barranco en México, estaba acompañado de un nutrido grupo de aprendices tanto de don Juan como de don Genaro ¡Y me acabo de despertar en mi cama, en Los Ángeles!, regresar desde ese lugar me hubiese costado casi tres días de viaje y no recuerdo haberlo hecho ni que nadie me haya traído hasta aquí sin darme cuenta. Entonces, llegué a la conclusión de que en esa caída había muerto y ahora era una especie de fantasma que ha regresado a mi apartamento situado en Wilshire Boulevard en Westwood, al oeste de Hollywood, en la parte más occidental del área metropolitana de Los Ángeles. Pero si era un fantasma ¿cómo es posible que sienta el dolor, el calor, el fresco? Toqué las sábanas, eran reales, toqué el armazón de hierro de la cama y lo pude sentir, entré en el baño, me miré en el espejo, mi semblante sí era fantasmal, me ví a mí mismo como el propio demonio, mis ojos estaban hundidos con grandes ojeras, estaba deshidratado, tenía una sed tan grande que bebí directamente agua del grifo, sentí mis profundas inhalaciones, sin duda ¡estaba vivo! pero no estaba todo lo bien que debería.

Quizás haya muerto y luego haya resucitado, ese pensamiento fue tan intenso que parecía un recuerdo, pero no un recuerdo normal, sino el sentimiento y la certeza de que algo había sucedido pero no conseguía encajarlo en mis recuerdos normales, pues el hecho era seguro, salté por ese abismo, no tenía duda y el lugar desde donde salté se encuentra a más de cuatro mil kilómetros de aquí, no recuerdo en absoluto cómo he regresado, sentí una frialdad en mi interior, que hasta los huesos me dolían. 

Don Juan me dijo una vez que usara el agua como purificador cuando tuviese este tipo de sensaciones desagradables y me metí bajo la ducha, dejé que el agua tibia corriese por todo mi cuerpo empapándome y tratando de despertarme, me mantuve casi una hora bañándome.

Buscaba la calma para poder pensar de manera racional y saber que era lo que me estaba sucediendo, pero no podía, porque mi mente estaba completamente en blanco, pero por otro lado me sentía saturado de sensaciones que iban y venían sin darme tiempo a examinarlas, me limité a dejarme sentir por ellas y dejarlas pasar, me vestí y salí a la calle, tenía hambre y fuí a desayunar, algo que solía hacer a cualquier hora del día o de la noche, me dirigí a Ship's, un restaurante que suelo frecuentar y que se encuentra a una manzana de mi casa. Al salir del edificio, noté la extrañeza de no sentir mis pasos, de que el suelo era como almohadillado, blando, prácticamente me estaba deslizando y pronto entré al restaurante, no sentí la longitud de la caminata, parecía que había dado unos pocos pasos, como había bebido agua en el apartamento, sabía que también podría comer algo y también podía hablar, porque me aclaré bien la garganta y grité alguna maldición mientras me duchaba. Al entrar en Ship's, fui directo a la barra, donde solía sentarme y la camarera que me conocía de vista, enseguida se acercó a mí diciéndome: 

-«Se te ve malísimo hoy, corazón ¿estás acatarrado?»

-No, es que he estado trabajando demasido y no he descansado, he estado las últimas 24 horas despierto escribiendo un ensayo para una clase, a propósito... ¿Qué fecha es hoy? [aparenté estar de buen humor]

La camarera me mostró su reloj, me dijo que era un regalo que le hizo su hija, tenía la fecha y la hora es 3:15 AM. Pedí huevos con biftec, papas y pan blanco tostado con mantequilla. Cuando se alejó para traerme el pedido, otra ola de horror me sobrevino. ¿Era una ilusión el haber saltado por ese barranco en México al atardecer del día anterior? Pero aunque el salto hubiese sido simplemente una ilusión, lo cierto es que estuve con don Juan en México ¿cómo era que había regresado a Los Ángeles desde un lugar tan remoto diez horas después? ¿Había dormido durante diez horas? ¿O era, que me había tomado diez horas para volar, deslizar, flotar o lo que fuera hasta Los Ángeles? El haber viajado a Los Ángeles por vías normales desde el lugar donde había saltado al abismo no era posible porque tomaba tres días de viaje.

Otro pensamiento extraño me sobresaltó, a la vez sentía en una especie de recuerdo que había muerto y luego revivido, me sentí roto en mis pensamientos, no había continuidad lógica.

Pensé que realmente, de una manera u otra, había muerto en ese salto en el barranco, lo que no comprendía es el hecho de estar vivo y estar en ese momento desayunando en Ship's, no encontré esa línea continua entre mi pasado y mi presente, no habían hechos encadenados que pudiesen recrear una historia contínua entre México de hace 10 horas y Los Ángeles de ahora a las 3 y cuarto de la madrugada.

Traté de encontrar una explicación a partir de las órdenes que seguí de don Juan, había movido mi punto de encaje a una posición que me previno de la muerte, y desde el silencio interno, había hecho el viaje de regreso y esta explicación me resulto algo más satisfactoria aunque realmente no me explicaba nada, pero  señalaba un procedimiento que pude comprobar de una manera sencilla en mi encuentro con don Juan en el sitio que habíamos elegido, ese pensamiento calmó algo mis ánimos.

Nuevos e intensos pensamientos volvieron a surgir, con la cualidad de ir aclarándome un poco más

El primero que surgió tenía que ver con algo que me había molestado siempre. Don Juan lo había descrito como algo que ocurre usualmente entre chamanes hombres: mi incapacidad de recordar sucesos que habían tenido lugar mientras estaba en estados de conciencia acrecentada. Don Juan había explicado que la conciencia acrecentada se produce como consecuencia de un desplazamiento mínimo del punto de encaje que él lograba, cada vez que yo lo visitaba, dándome un golpecito en la espalda. Con tales desplazamientos me ayudaba a atraer esos campos de energía que usualmente estan en la periferia de mi conciencia y que usualmente no tengo capacidad de captarlos. En otras palabras, los campos de energía que usualmente estaban en la periferia de mi punto de encaje se precipitaron hacia mi interior en ese desplazamiento que tenía dos resultados, por un lado, una agudeza extraordinaria de pensamiento y percepción, por otro, la incapacidad de recordar, una vez que volvía a mi estado de conciencia normal, de lo sucedido en este estado especial de conciencia. Son dos conciencias no conectadas por una misma memoria.

Mis relaciones con los otros compañeros de andanzas fue un ejemplo nítido de esta situación que experimentaba, conocía gente en el otro lado que al regresar a mi estado habitual, ni siquiera podía reconocerlos, ellos eran los compañeros de mi viaje definitivo y sólamente durante mi estado especial de conciencia los había tratado. La claridad y el ámbito de nuestra interacción era magnífico. La principal dificultad se presentaba en mi vida cotidiana, esos casi recuerdos eran conmovedores y me desesperaban al no poder encajarlos en un recuerdo normal, lineal, conexo y homogéneo, sino que es como si estuviese viviendo en paralelo varias existencias de mí mismo y una parte no recordaba a las demás.

En mi estado normal de conciencia andaba siempre en busca de alguien que iba a encontrarme bruscamente ante mí, quizás saliendo de un edificio de oficinas, o dando la vuelta por la esquina, chocando conmigo, a donde quiera que iba, mis ojos iban involuntariamente de aquí para allá bucando gente que no conozco pero que más tarde recordaba que sí las había conocido.

Sentado aquella mañana en Ship's, todo lo que me había ocurrido en estado de conciencia acrecentada durante los años con don Juan, desde el más pequeño detalle, se convirtió por primera vez en mi vida en un recuerdo continuo sin interrupción. Don Juan había lamentado el hecho de que un chamán-hombre que es por fuerza el nagual, tuviera que ser fragmentado a causa del bulto de su masa energética. Dijo que cada fragmento vivía un rango específico de un ámbito total de actividad y que los sucesos que experimentaba en cada fragmento tenían que unirse algún día para formar una visión completa y consciente de todo lo que había experimentado en su existencia.

Mirándome directamente a los ojos, me dijo que esa unificación lleva años y que le habían contado de algunos casos de naguales que nunca llegaron al ámbito total de sus actividades de manera consciente y que, en consecuencia, vivían fragmentados en su conciencia.

Lo que experimenté esa mañana en Ship's fue algo más allá de lo imaginado en mis más aberradas fantasías. Don Juan me había dicho repetidas veces que el mundo de los chamanes no es un mundo inmutable, definido y descrito con palabras, sino que es un lugar de contínua fluctuación y nada puede darse definitivamente por hecho.

El salto al abismo había modificado mi cognición tan drásticamente que ahora permitía la entrada de posibilidades indescriptibles y portentosas. Pero todo lo que podría decir acerca de la unificación de mis fragmentos cognitivos no es nada en comparación con su realidad. Esa terrible mañana en Ship's, experimenté algo infinitamente más poderoso que lo que hasta ahora había experimentado desde el día en que ví por primera vez la energía tal y como fluye en el universo, tras regresar de mis clases en la UCLA [Universidad de California en Los Ángeles] mientras descansaba echado sobre mi cama.

Esta mañana en Ship's integré todos esos fragmentos aislados de mis vivencias en mi conciencia, ahora completada, había actuado en cada uno con certeza y perfecta consistencia, sin embargo no tenía idea alguna de cómo lo había conseguido. 

En esencia, mi memoria era como un gigantesco puzzle y encajar cada pieza en su lugar me produjo un efecto indescriptible, sudaba profusamente mientras le daba vueltas a mis pensamientos haciéndome preguntas para las que no tenía respuestas: ¿Cómo era todo esto posible? ¿Cómo llegué a estar fragmentado de tal manera?¿Quiénes somos, en verdad? Ciertamente no lo que las personas nos han hecho creer que somos. Tuve recuerdos de sucesos que nunca ocurrieron, en mi honesta verdad, ni siquiera podía llorar y don Juan me dijo que el chamán llora cuando está fragmentado y que cuando está completo le sobrecoge un escalofrío tan intenso que podría acabar con su vida, escalofrío que estaba sintiendo en ese momento.

Sentí dudas, quizás no volvería a encontrarme con ningún compañero de partida, pensé que todos se marcharon con don Juan y don Genaro, me sentía profundamente solo, quería reflexionar, llorar esa pérdida, abandonarme a la pena, siendo autocomplaciente como habitualmente era, no pude, nada había que lamentar, no tenía sentido entristecerse pues ya nada importa, todos somos guerreros viajeros y el infinito nos tragó, esta descripción que don Juan me dió acerca del papel que todos en el grupo desempeñábamos me satisfizo inmensamente y emotivamente me sentí identificado, aunque nunca había sentido verdaderamente qué sentido tenía eso, recuerdo que muchas veces me lo había explicado, pero por fín, encontré el sentido de sus explicaciones, sólamente para los guerreros viajeros los únicos hechos verdaderos son los hechos energéticos, lo demás son adornos que carecen de importancia.

Mientras esperaba la comida, un nuevo pensamiento surgió y sentía una ola de empatía, sentí que había llegado a la meta de sus enseñanzas, nunca me sentí más unido a él como un todo, no cuestioné mi lucha contra las ideas don Juan por ser tan descabelladas y carecían de sentido lógico, razonable o lineales en los pensamientos habituales de un hombre occidental, más bien, es la precisión de esas ideas las que me hacía sentir tanto miedo llegando a convertirse en auténticos dogmas, eso es lo que me había hecho que buscase aclarar y sopesar estos conocimientos con un ápice de razocinio y por ello, actuaba escépticamente.

Si salté por ese barranco no había muerto porque antes de impactar contra el fondo, el oscuro mar de la conciencia me tragó, me entregué sin temor ni remordimiento y esa misma fuerza es la que me llevó hasta mi cama en mi apartamento de Los Ángeles, alcancé la totalidad de mi ser consciente en ese momento, golpeé bruscamente la mesa sin atender que estaba rodeado de otras personas, ellos me observaron y reaccionaron con un gesto, mi mente esta centrada en este dilema insoluble, estaba vivo a pesar de que lógicamente debería de estar muerto al lanzarme desde lo alto de un cerro a las 5 de la tarde del día anterior, diez horas antes. No encontré una explicación racional y satisfactoria del hecho, la linealidad no era posible de establecer, eran vivencias inconexas, mi realidad estaba rota, don Juan dijo que esta ruptura de la realidad es consecuencia de los actos de brujería.

¡Cuánta razón había tenido don Juan al decir que para entrar en el infinito necesitaba toda mi fuerza, todo mi control, toda mi suerte y, sobre todo, los cojones de acero del guerrero-viajero!

Quise pensar en don Juan, pero no pude. Además, ni siquiera ya me importaba don Juan. Parecía haber una barrera infranqueable entre nosotros. Sinceramente, creí en aquel momento que el pensamiento foráneo que se me había estado insinuando desde que había despertado era verdad: sí, era otro. 

Algo trascendental me sucedió al momento del salto. De otra manera, me hubiera encantado pensar en don Juan; hubiera sentido anhelo por él. Hasta hubiera sentido un momento de resentimiento porque no me había llevado consigo. Ése hubiera sido mi ser normal. En verdad, no era el mismo. Ese pensamiento aumentó hasta que invadió todo mi ser. Cualquier residuo de mi antiguo ser que hubiera podido retener se desvaneció en ese momento.

Me sobrevino un nuevo estado de ánimo. ¡Estaba solo! Don Juan me había dejado dentro de un sueño, sentí que mi cuerpo perdía su rigidez, poco a poco me fui haciendo más flexible, al punto de que podía respirar profunda y libremente. Solté una carcajada. No me importaba que la gente me mirara y que esta vez no me sonrieran. Estaba solo y no había nada que pudiera hacer. Tuve la sensación física de entrar realmente por un pasaje que me tiró hacia dentro, era silencioso y don Juan era el pasaje, quieto, inmenso, fue la primera vez que sentí a un don Juan no físico, no hubo sentimentalismo ni anhelo, no podía echarlo de menos porque su presencia despersonalizada me fascinaba.

El pasaje me desafió. Tuve una sensación de ebullición, de ligereza. Sí, podía viajar por ese pasaje, solo o acompañado, quizás para siempre. Y el hacerlo no era ninguna imposición para mí, tampoco era placentero. Era más como el principio del viaje definitivo, el destino ineludible del guerrero-viajero, era el principio de una nueva era. Debería haber estado llorando con la comprensión de haber encontrado ese pasaje, pero no lo hice. ¡Estaba enfrentándome al infinito en Ship's! ¡Qué extraordinario! Sentí un escalofrío recorrer mi espalda. Oí la voz de don Juan diciendo que el universo es en verdad insondable.

En ese momento, se abrió la puerta de atrás del restaurante, la que conduce al estacionamiento y entró un hombre de apariencia extraña de unos cuarenta años, desarreglado y demacrado, pero de buenas facciones. Durante años, yo lo había visto vagando por el campus, interactuando con los estudiantes. Alguien me había dicho que era un paciente externo del hospital de veteranos de guerra que quedaba cerca. Parecía estar desquiciado. Lo había visto repetidas veces en Ship's, amontonado sobre una taza de café, siempre en el mismo rincón de la barra y en la misma banqueta. También había observado cómo esperaba afuera, siempre mirando por la ventana, vigilando a ver cuándo se desocupaba su banca predilecta, por si alguien la estaba ocupando en ese instante. Al entrar, se sentó en su lugar de costumbre y entonces, me miró. Ambos nos miramos. Al momento, lanzó un grito despavorido que me produjo escalofríos a mí y a todos los que estaban allí presentes. Todos me miraron con fijeza, algunos, con la comida sin masticar cayéndoseles de la boca. Obviamente, pensaban que era yo el que había gritado. Había habido precedentes, el golpe sobre la barra y la carcajada en voz alta. El hombre saltó de su banca y salió corriendo del restaurante, mirando hacia atrás, hacia mí, mientras hacía gestos agitados con las manos encima de su cabeza. 

De manera impulsiva corrí tras él, quería saber qué es lo que había sucedido al verme que le había hecho gritar de terror, lo alcancé en el estacionamiento y al preguntarle, se tapó los ojos y gritó aún con más fuerza, era como un niño aterrado por una pesadilla y no dejaba de gritar. Lo dejé y volví a entrar en el restaurante.

- «¿Qué te pasó, corazón? ... pensé que te habías marchado»                                                        (dijo la camarera con mirada de preocupación)

- (contesté) «Fuí a ver a mi amigo»

- «¿Ese tipo es tu amigo?»

- «Es el único amigo que tengo el mundo»

     Y le dije la verdad, sólo podía definir como amigo a alguien que ve a través del barniz que nos cubre y que sabe de dónde venimos realmente.


COMENTARIO 

La experiencia que vivió Castaneda no sólo fue mental sino que fue física, sentía dolor, mal cuerpo, y así lo percibió la camarera de Ship's, estaba completamente desconectado de la realidad y no es para menos, tras saber que había saltado desde lo alto de un barranco siguiendo a un grupo de brujos en México y de pronto se encuentra vivo y en Los Ángeles. Él no lo recordaba como un sueño, tenía la profunda certeza de que le había sucedido realmente, pero lo que estaba sintiendo ahora se sale de toda lógica, estaba a más de 4.000 km de su casa y estaba vivo. El hecho le sucedió sobre las 5 de la tarde del día anterior y ahora se encontraba desayunando de madrugada, más allá de las 3 de la mañana.

Las ventanas de su habitación estaban cerradas, en pleno verano, con el calor que suele haber en la ciudad de Los Ángeles, no tiene sentido, pues él vivía en Westwood, en las faldas de los montes de Bel-Air, Beverly hills y Hollywood hills frente a las playas de Santa Mónica, la brisa del mar calmaría ese calor y sin embargo no fue ni siquiera consciente de que todo estaba cerrado y con llave, es evidente, que Carlos Castaneda apareció en ese lugar pero no de una manera normal, pues su casa estaba cerrada a cal y canto para quedar protegida por su ausencia mientras estaba en México.

Luego, la manera en la que se despertó, con un ruido infernal del sonido de un motor ¿A qué hora sucedió todo eso? 

Cuando estaba en Ship's era madrugada, más de las tres de la mañana, creo que Castaneda estuvo en un duerme vela durante toda la tarde y parte de la noche. Entonces, si a las 5 de la tarde saltó por el abismo, pocos instantes después ya se encontraba en Los Ángeles, completamente traspuesto e inconsciente y ese ruido de motores es normal si además hay un aparcamiento de AVIS en la parte posterior del edificio hacia donde daba su ventana, que además de aparcamiento es taller de reparaciones para la puesta a punto de sus vehículos, era por la tarde y era de día, Carlos no podía pensar claramente, estaba en realidad bajo diferentes sueños de diferentes conciencias, se encontraba fragmentado interiormente, trataba de dormir, pero soñaba y saltaba de un lugar a otro de su conciencia, donde cada parte estaba en diferentes realidades no sólo espacio-temporales sino realidades cognitivas, estuvo entre la vida y la muerte, fue un estado en el que no podía definirse, virtual, tal y como consideran los físicos cuando una partícula subatómica existe y no existe a la vez, esa es la virtualidad cuántica, el concepto de existencia-inexistencia del Gato de Schrödinger, un laberinto del que luchaba por salir. Poco a poco, en ese agrupamiento de su conciencia, de alguna manera, desde el otro lado, don Juan acudió en su ayuda, pero lo hizo de forma impersonal, como energía pura concienciativa, como demiurgo, construyó sobre cada uno de sus fragmentos un túnel, un pasadizo, un pasaje, un callejón, algo que lo pudiera unificar, darle conciencia de ser y continuar viviendo, como la mayor parte de estas fracciones de Castaneda estaban entre la primera y la segunda atención, eligió un punto de la primera atención y eligió dejarlo en su cama, para no causarle más trastorno si despertaba bajo aquel barranco en México y completamente solo y desamparado, expuesto a múltiples peligros. Don Juan le brindó la oportunidad de ser en donde es y regresar a la vida.

Pero Carlos Castaneda, consiguió lo que nunca había conseguido a lo largo de sus última década de vida, completarse, es decir, para sus estados múltiples de conciencia, unificó la misma y se consolidó en una sola, reconoce que no sabe cómo lo hizo, pero creo que el nagual don Juan está detrás como agente demiurgo de esta historia, llegó a la completitud, mientras esperaba la comida en el restaurante Ship's. 

En el 5.º libro de la saga: «El segundo anillo de poder», existe la continuidad de esta historia, él aunque se completó, no lo hizo del todo y se mantuvo muchos años inconexos, recordó lo que había aprendido para su lado izquierdo en un estado de conciencia acrecentado y reconoció a otras personas que en principio no pudo reconocer, todos, aprendices de las partidas de don Juan y don Genaro.

Por último, quiero recalcar que este nuevo Carlos Castaneda, ya no es un ser humano como todos los demás, su estructura energética es completamente distinta y ese hombre, con problemas mentales que entró en Ship's y que se aterrorizó saliendo huyendo despavorido cuando le vió, no es otra cosa, que tenía capacidad de percepción para ver la auténtica realidad del ser de Castaneda, vió una auténtica monstruosidad, algo imposible de soportar, es como una especie de insecto asqueroso y gigante, la conciencia que tenía Castaneda ya no era orgánica, sino que es inorgánica, Castaneda, como nagual, era una entidad horrenda y poderosa, un foráneo, un explorador, un aliado, un ser de conciencia inorgánica que a lo largo de toda la obra se menciona con diferentes nombres.

INTERPRETACIÓN Y EXPERIENCIA PERSONAL 

DE VIVIR EN UNA CONCIENCIA FRAGMENTADA HASTA LIBERARME EN UNA CONCIENCIA COHESIONADA Y COMPLETA.

Durante la mayor parte de mi vida y eso pueden ser unos 50 años o incluso más, he sufrido un estado de conciencia alienado, el motivo, lo desconozco, pero ante mí han sucedido cosas de las que yo no he sido consciente, ni he participado ni he sido testigo de ellas. Durante estos últimos años, he despertado por primera vez y percibo claramente, veo la intencionalidad de la palabras, de los hechos, de los no-hechos, es como si hubiese vivido un largo sueño, aletargado, ensimismado, introvertido, fuera de la realidad que todos comparten.

Hace un año escaso, buscando indagar sobre mi pasado, encontré la escuela donde mis padres me habían matriculado, no era una escuela, era una especie de academia en régimen de semi-internado en pleno centro de Londres, en South Kensington muy cerca de Chelsea, la escuela se llamaba Lion's devizes school y descubrí que era una escuela de educación especial, mis padres nunca me hablaron de esto, pero al parecer, he sufrido toda mi vida de trastorno en el desarrollo, de déficit de atención, pero esto no me ha impedido ir a la universidad, sacarme unos estudios complicados de matemáticas, saber de astrofísica y astronomía, de contabilidad, ser un administrativo, ser profesor y llevar una vida en teoría normal, he llegado a sobresalir por mis calificaciones, hablo cinco idiomas sin dificultad, de hecho, soy bilingüe inglés y español. 

Algo me hacía sentir un profundo dolor, tenía que ir solo en tren durante 50 minutos con pocos años, desde los seis o siete años de edad para ir hasta mi escuela desde Epsom Downs donde vivía, en el condado de Surrey, mientras mis hermanos cruzaban la calle para entrar en su colegio, yo tenía que madrugar casi dos horas antes que ellos, eso me produjo un gran dolor, sentí que se estaba comentiendo una injusticia conmigo, pues podía acudir a la misma escuela que mis hermanos y sin embargo, me obligaban a marcharme solo hasta Londres, así de lunes a viernes me quedaba en la residencia de alumnos de la escuela y regresaba cada viernes hasta mi casa. En Victoria's Station me esperaba una azafata-policía que se encargaba de colectar a los niños que procedían del extrarradio para subirnos a un autobús o tomar el metro, no fue hasta descubrir este hecho, que lo pude comprender.

Siempre estuve medicado, sufría depresiones desde muy niño, traumas de todo tipo, fobias, miedos, mi vida ha sido muy difícil, apenas consigo integrarme socialmente, ahora ya sí pero no mucho, siempre ha habido un sentimiento en los demás hacia mí que van desde la compasión hasta la minusvaloración, desafortunadamente he visto reflejado mi identidad en mi hija Angie, ella está discapacitada por esta misma causa y además sufría de hiperactividad (TDAH).

Quizás este trastorno mental que he sufrido ha sido el motor para que mi experiencia en el campo de la percepción extrasensorial y videncia fuesen desarrollados al punto en el que actualmente lo están y mis experiencias vitales hayan sido tan distintas a los demás, con los que apenas he podido sincerarme, sólamente escogí a un grupo muy reducido de amigos en los que siempre confié para contarle mis cosas, pero más que contarles, ellos las presenciaron.

Leer los libros de Castaneda fue mi tabla de salvación para la infinita soledad de aquel que es diferente en todos los aspectos a los demás y carece de un punto de referencia en el que pueda guiar sus pasos, yo he estado perdido, pero afortunadamente, la madurez me ha brindidado la oportunidad de mostrarme al mundo como quien realmente soy, un hombre culto, académico, de pensamientos razonables pero con una mente abierta a los insondables misterios que nos rodea y que son el universo en sí.

He vivido disperso y disgregado toda una vida, partes de mí han vivido experiencias que otras partes no conocían, ahora soy capaz de volver a reinterpretar muchos hechos de mi pasado y ahondar lo sufiente como para saber qué es lo que realmente he sentido, he vivido y la gente de la que he estado rodeado, desafortunadamente, no fueron buenos conmigo y en algunos caso sufrí la crueldad, pero mi déficit me salvó de sufrir, comenzando con mis propios hermanos, sólamente mi madre era la que estaba siempre pendiente de mí, mi padre no sabía qué hacer conmigo y la comunicación entre nosotros nunca fue ni fluida ni serena. Yo era el raro y no me toleraron nunca, pero me he ido fortaleciendo cada día más, la prueba está que he sobrevivido, tengo 60 años, soy feliz, me siento pleno, y sobre todo desde que rompí definitivamente con la familia y esos amigos que tuve, reiniciando mi vida, hubiese cambiado miles de cosas de mi biografía, pero lo pasado pasado fue y ya no tiene poder para herirme, ahora lo que me importa es el aquí y el ahora, ni siquiera pienso en el futuro, salvo que algún día me tendré que encontrarme ante la muerte, porque ya tengo una edad, no sé si soportaré el peso de la vejez física sobre mí, porque me siento joven y con energía, con ganas de hacer muchas cosas que antes no pude o no supe que podría hacer, lo cierto es, que Castaneda es otro ser, y yo, aunque nunca salté por un barranco, me he transformado en otra persona liberada de medicamentos, terapias y esa vida errónea que tuve, vida donde no supe escoger o quizás no tuve ni siquiera derecho a elegir.

Lo que me cambió como ser fue la liberación que sentí a partir de 2017, cuando rompí con esa vida que llevaba, dejé mi empleo, rompí con la familia y los amigos de toda la vida, mi entorno y la ciudad, me reinicié.

CUANDO MI MADRE ME VIÓ REALMENTE COMO SOY

En una ocasión mi madre me pidió y de eso hace muchos años, era 1986, que me mostrara cómo era yo en realidad, ella supo que yo era un ser extraño, bromeaba y decía que posiblemente fue abducida por un extraterrestre y fruto de ese encuentro nací yo, lo cierto es, que a medida que me iba conociendo intimamente se arriesgó a pensar sobre mi extraña naturaleza, me mostré y ví en ella un sentimiento de horror que podía ser equivalente al de ese veterano de guerra que vió a Castaneda, era de madrugada, estábamos solos y vió una especie de ser enorme, de más de dos metros de altura con un montón de tentáculos, fue una experiencia aterradora para mi pobre madre, me mostré ante ella y ella me percibió así ¿es real? lo dudo, porque de lo que estoy completamente seguro es que la percepción es completamente una idealización que la mente realiza sobre la realidad, construida por nosotros mismos, la percepción es engañosa, si todos creemos ver las mismas cosas es debido a que estamos atados como presos a una cadena común que nos fija el polo o punto de encaje para percibir de una misma manera.

                        MI NATURALEZA DUAL Y CÓMO LIDIÉ CON ELLA

Por otro lado, mi naturaleza y la de muchos, es la dualidad. Tengo un doble. He perdido amistades y trato con personas que me han visto simultaneamente en dos lugares, me he presentado en sus casas sin haberme abierto la puerta (sin ser consciente realmente de ello), he tenido un doble un tanto travieso, me complicó la vida entre mis 16 y 32 años y sufrí reproches de todo tipo por parte de personas que habían interactuado con mi doble, yo, inocente de esta situación pues nunca fui consciente de las andanzas de mi otro yo. Pero una cosa está clara, mi doble es puro yo, es un ser bondadoso y carente de maldad, solo que estaba siempre acechando, indagando, siguiendo a esas personas a las que yo sentía un profundo afecto en mi estado normal de conciencia. Imagino que interactuaba con muchas personas, todas de mi círculo social de confianza, pero sólo unas pocas pudieron verme y sentirme, la primera persona que lo sufrió fue mi novia, Marisa, a la que quería con locura, tenía 15 años cuando la conocí y fue una especie de amor platónico casi de hermanos, nunca hubo un acercamento más allá de lo que se considera una amistad, pues ella nunca me lo permitió, por otro lado, Sergio y su mujer, Rosa, también sufrieron las molestias de mi presencia y por último, tuve que aguantar reproches también de María Emilia, una persona a la que me unía y me une, un gran afecto, pero en ninguno de estos casos, hubo solución, la ruptura se dió con todos ellos, acabando separados y disgustados, yo, porque no era consciente ni creía que tuviese esa capacidad, ellos, porque sufrieron un auténtico acoso y el miedo se apoderó de ellos ante un evento sobrenatural, que luego entendí que muchas personas tienen esa naturaleza dual y gracias a Castaneda puede vislumbrar como algo real que nos sucede a algunos.

Tras tanto quebranto, en un sueño especial que tuve, fuí y capturé a mi doble, mi otro yo estaba persiguiendo a la gente con la que yo trataba en mi realidad habitual, él me transmitía pensamientos, conversaciones, ideas, pero yo no era consciente de ello, pensé que era intuición, el doble me hablaba en mi interior, advertiéndome de cosas que podían suceder, entonces, lo encontré en casa donde vivían mi ex mujer y mis hijos y estaba recostado junto a mi hija Angie, iba de una habitación a otra, vigilando a mis dos hijos mientras dormían. Lo llamé y le dije que me acompañara, ambos, nos lanzamos hacia el cielo y volamos, le dije: «Te voy a enseñar en el lugar donde nos criamos y que tú no conoces», porque resultó que yo no tenía doble cuando nací, sino que el doble se contruyó con mis intentos durante mi preadolescencia, coincidiendo con el desarrollo, a los 13 años de edad, mi doble solo conoce de mi vida lo que sucedió a partir de ahí y no antes, la curiosidad del doble es enfermiza y no se opuso, llegamos a Londres, había luz de día y estábamos en el puente de Westminster, paseamos por las casas del parlamento y continuamos caminando hacia el sur, en dirección a Victoria Enbankment, a orillas del Támesis, de allí continuamos hasta llegar a Chelsea, subimos hasta South Kensington y al llegar a mi colegio, le dije que entrara dentro y que me esperase, en ese momento, regresé a mi cama y desperté. Sé que mi doble está deambulando por Londres en este momento y está allí desde el día que lo abandoné, en 2003, hace veinte años, estaba cansado de sentirme perjudicado por no tener un control real sobre esa parte de mi ser. 

Ya nadie podrá verme en dos sitios, porque mi doble es tal y como soy yo físicamente, aunque carece de la capacidad lingüística y de empatía.

Marisa se disgustó conmigo porque ella fue al mercado a comprar y el chico que estaba despachando el pescado era yo, pero ese yo no era yo, sino mi doble y éste no conocía a mi novia, ella lo saludó profusamente y él la rechazó, eso le causó un tremendo enfado a Marisa y ella decidió que no quería volver a saber nada más de mí, tenía 17 años de edad y nada pude hacer para convencerla de que ese muchacho de la pescadería no era yo, que yo no estaba trabajando en ningún sitio, pero no me creyó.

Tengo pendiente ir hasta Londres para recuperar a mi doble, porque lo he intentado a través de sueños, pero no lo encuentro, así que la única manera es ir físicamente hasta Londres y el doble saldrá a mi encuentro, espero consolidarme y completarme de una vez por todas, no sé cuál será el resultado de este encuentro, pero lo asumo, no puedo estar en dos lugares a la vez, pues me llegan sensanciones que no pertenecen a mi realidad habitual y que estoy seguro, provienen de mi doble londinense, confío en poder crecer a partir de aquí y aprender a cambiar mi conciencia de ser de un cuerpo a otro, porque esto sería la mejor estrategia que tendría a la hora de encararme ante la muerte, el doble y yo estaríamos juntos frente a frente al hecho del fin de la existencia, en ese momento, entregaré el cuerpo y la conciencia donde no esté y me escaparé de la muerte en el otro cuerpo para iniciar mi viaje hacia el infinito y así liberarme definitivamente de la rueda de las reencarnaciones.

Por eso, no me sorprende que haya un Castaneda en México y otro en Los Ángeles de manera simultánea, sólo que la conciencia de ser no habita en dos individuos duales, sino que uno puede pasar de uno al otro, por eso, existen los viajes astrales y es por ello, que posiblemente, el Castaneda mexicano perdió su vida en ese barranco y su dual angelino cobró la conciencia de ser, se completó y se transformó en ser humano, sin serlo, porque ese Castaneda que surgió a partir de ahí tenía características de ser un ser inorgánico aunque podía emular su humanidad, en realidad no es humano, de ahí, que ese pobre hombre que lo vió y que se aterrorizó en Ship's lo pudo percibir como foráneo, extraño, monstruoso y amenazante, pues el poder que acumuló fue inmenso.
                                                                                                                          

                                           OTRAS EDICIONES DEL LIBRO EN ESPAÑOL                                                                                                                                                                        

(Izq.) El lado activo del infinito, Carlos Casteneda (The active side of infinity) ISBN: 9786073129695   Edición de bolsillo, Penguin Random (DeBolsillo) 2015. 336 páginas. Edición para España (2015)

(Centro) El lado activo del infinito, Carlos Casteneda (The active side of infinity)                   ISBN: 9781514260289   Ediciones Martín Hernández B. 2015. 218 páginas. 

(Dcha.) El lado activo del infinito, Carlos Casteneda (The active side of infinity)  ISBN: 9781530406470   Edición resumida (prontuario). 162 páginas. Editor: Yordi Abreu  (2016)






El lado activo del infinito, Carlos Casteneda (The active side of infinity)  ISBN: 9788466300940   1.ª Edición de bolsillo. 
Ediciones Punto de lectura. 384 páginas. España (2000)








miércoles, 10 de enero de 2024

EL INSTANTE QUE TODO LO CAMBIA: LA MUERTE

 


En el segundo libro de Castañeda «A separate reality: Further conversations with Don Juan» (Una realidad aparte: más conversaciones con don Juan) es la continuación natural del primer libro,  Castañeda está integrado en un programa de iniciación en el camino del guerrero, sin saberlo.

El autor continúa sus conversaciones y aprendizajes con el brujo yaqui, explora el conocimiento de sí mismo apoyado por el uso de diversas plantas alucinógenas como el toloache, el peyote y alguna clase de hongos que don Juan denomina «plantas de poder» y cuyo uso es ritual, además de que cada planta tiene una entidad de poder abstracto con el que se ha de preparar a Castañeda, esto no es un juego recreativo, realmente somete al antropólogo a situaciones de conflicto e incluso lo encara con su propia muerte.

Sobre la naturaleza de la muerte y el sentido de ésta en las vidas de los buscadores de la libertad a través del conocimiento interno trata como idea central, este texto. 

Por otro lado, Castañeda penetra paulatinamente en la cosmovisión de su maestro, hombre de conocimiento y benefactor, Don Juan.

Castañeda sufre una transformación irreversible de la que no está del todo concienciado, abandona su rigidez académica, sus objetivos de investigación, su intelecto y hasta el sentido de lo racional, pues las experiencias son tan extraordinarias e incluso las siente como más reales que la realidad que siempre ha tomado como base de su estabilidad mental, que entra en un estado difuso de conciencia y finalmente adquiere la capacidad para ver, un sentido extrasensorial que no pertenece al cuerpo físico del ser humano sino que forma parte del cuerpo energético, esta percepción no es la vista tal y como la concebimos, en realidad es un sentido holístico y difícil de exponer, es como tratar de explicarle los colores a una persona ciega de nacimiento.

La intrepretación (que no es descrita en este libro, aunque algo creo recordar que aparece en el cuarto tomo: Los relatos de Poder).

La persona está interaccionando directamente con las energías reales, las que forman la textura del universo, que son campos vibratorios en contínuo movimiento y para ello, debe de hacerlo a través de su cuerpo energético, es una interacción energía-energía.

La muerte deja sombras en la estructura energética del ser y cuando se produce es como si la envolvente tuviese una cremallera que se abre de polo a polo (a partir del punto de encaje y en todas direcciones) y el resto de objetos que hay en el interior sufren un proceso de repliegue y deshilachamiento, en ese repliegue se compacta y minimiza hasta que todo queda convertido en una bolita de luz del tamaño de una canica. En el apartado de la muerte de mi abuelo describo completamente este proceso.

Lo que viene a continuación son mis historias personales de mis seres queridos más cercanos que fallecieron y lo que yo sentí en esa experiencia, si no te interesa, puedes ir hasta el final, pero hay cosas que describo desde un punto de vista energético y que guarda relación con el tema que estoy tratando en esta entrada, pues soy testigo de mi propia historia, no puedo explicar lo que sienten o viven otras personas.


LA MUERTE DE MI MADRE

No nacemos solos, nuestra madre está luchando desde antes de seamos, para llevar a buen término el embarazo y que lleguemos a este mundo lo mejor que se pueda, a partir de aquí, pasarán muchos años a nuestro lado (de hecho, el resto de toda su vida), cuidándonos, protegiéndonos y dándonos amor, sin esperar absolutamente nada a cambio.

Nuestra madre ha sacrificado su modo de vida no solo para darnos la vida, sino para ponernos en el mundo, lo ha hecho lo mejor que ha sabido y que ha podido, pues tiene la fragilidad, limitaciones y debilidades que cualquier otro ser humano tiene, pero también posee la voluntad, la entrega y la fortaleza, que surgen como una fuerza desde su interior, de hecho, el hecho de ser madre cambia por completo su grado de conciencia y su modo de vida y es algo inmediato.

La ausencia de una madre, al igual que la ausencia un hijo, son estados difíciles de soportar para muchas personas, mi madre murió en mi ausencia, pues no mantenía ningún contacto con la familia, ni siquiera conocen mi paradero, teléfono..., en fin, esto no obedece a un capricho personal, es una situación de extrema necesidad la que me ha obligado a tomar esta determinación, pero lo dejamos aquí, no guarda relación con el tema.

Me despedí de mi madre, en 2018, un año antes de fallecer y lo hice a través de una llamada telefónica, un impedimento circunstancial no me permitió hacerle una visita a su casa y esa despedida no fue disimulada, pues ambos lloramos y no parábamos de gritarnos «Te quiero» entre nosotros. Las despedidas son amargas, pero preferí tener con ella unas últimas palabras, me marchaba a vivir lejos. 

Guardaba un cierto optimismo de poder visitarla, pero la circunstancia se puso en mi contra, lo cierto es que, en la madrugada del 3 de marzo de 2019, noté una presencia en mi dormitorio, yo no tengo mascotas, era como si algo voluminoso y con peso se sentase en mi lado izquierdo de la cama arrastrándome hacia ese lado, no me asusté, pues pensaba que podría tratarse de mi marido, pero lo sorprendente, es que él estaba a mi derecha y había una tercera «persona» en el dormitorio, ahí fue donde me asusté y como siempre que me asusto, hablo en inglés y grité: «Who are you?» (¿quién eres?), el ser se recostó a mi lado y comenzó a hablarme, era mi madre, escuché nitidamente su voz a través de mis pensamientos, encendí la luz, miré el reloj y eran las 2:30, no había presencia alguna, me quedé dormido y entre sueños, mi madre me dijo: «Soy yo, tu mamá, acabo de morir, mi niño»... «pero no sufras mi vida, que no he sentido absolutamente nada, lo único que he sentido es que ya no sufro, me estaba asfixiando, estaba muy mal y menos mal, ya todo esto se acabó».

Tras despertar de este sueño, lloré amargamente, busqué en las agendas, correo electrónico, para intentar contactar con mis hermanos, pero no tenía nada, pasó una semana larga y desde Facebook, encontré un mensaje casi por casualidad, era mi cuñada Raquel, que me facilitaba el teléfono de mi hermano y me pedía que urgentemente lo llamase.

Ya sabía para qué era y así fue. Coincidió en día y en hora, no fue ni intuición ni casualidad, hubo una comunicación entre mi madre y yo y no fue la única, hubo dos ocasiones más.

Ella ya estaba muy enferma, tenía 68 años y desde los 52 quedó hemipléjica, además ella sufre de los bronquios al igual que yo, al parecer es herencia, era diabética, sufrió anginas de pecho y esos últimos años de su vida fue muy infeliz y es que la vida sin salud no es vida. Murió de neumonía doble y precisamente por el virus de covid, que entonces aún no se había identificado.

El segundo contacto lo tuve a los pocos días y ella se limitó a calmar mi estado de ánimo, me encotraba muy triste y me sentía dolido porque en ese aciago año de mi vida no pude ni siquiera contactar con ella o visitarla, le pedí perdón en innumerables ocasiones, oré por ella y la calma no regresaba, ella intervino y noté el alivio que su presencia me proporcionaba.

La tercera visita (y última hasta el momento) sucedió en días de la navidad de 2.020 y fue un evento muy extraordinario, había decorado la casa, puse el árbol de navidad, estaba todo impoluto, coloqué el mantel navideño sobre la mesa y puse unos videos musicales para relajarme y regresando de la cocina, la ví sentada en una silla junto a la mesa del comedor, la ví nítidamente como si estuviese viva, me senté a su lado y pude sentir que le tocaba su brazo, la besé y le dije: «Siempre has sido bienvenida a esta, tu casa, la casa de tu hijo Antonio, tu mayor», ella me contestó: «En ningún sitio me he sentido más a gusto por nochebuena, que estar en tu casa, acompañado de tus hijos, tu mujer, tus hermanos y sus mujeres, siempre has sido un buen anfitrión, has preparado con amor tus comidas, te has preocupado por atenderme a mí y a todos, hoy es mi primera navidad fuera del mundo y he sido atendida en esta petición, pasar la nochebuena con mi hijo Antonio, como tradicionalmente lo hemos hecho siempre desde que tu padre murió».

En esa silla no se sentó nadie durante toda la noche y así fue como todo acabó, han pasado tres años desde entonces y ni pensamientos hay, mi madre se marchó.

                   LA ANUNCIADA MUERTE DE MI PADRE

Cuando cumplí 20 años de edad, tenía por costumbre consultar las cartas del tarot para saber cómo me iba a ir durante el año, pero me salió una cosa muy fea, la muerte estaba cortando el mes de septiembre de 1984 y me temo que era mi propia muerte, las cartas vaticinaban eso.
Cierto es que, hay dos tipos de destino: uno movible en función de las acciones del consultante y otro que es el destino escrito para cada uno, no supe determinarlo y me mantuve durante meses con esta pena, asumiendo mi final, a mi mejor amigo comencé a regalarle mis cosas y llegando el verano, hice un comentario involuntario, a mi madre le dije: «Tengo que disfrutar al máximo de este verano... porque será mi último verano».

Ella me preguntó y le quitó importancia, me pidió que no creyese en tonterías, que volviese a leerme las cartas y seguro que saldría otra cosa, y delante de ella, volví a echar las cartas y ahora decía que el 15 de septiembre, mi padre moriría, que no era yo.

Ese año, ya la muerte actuaba de manera muy caprichosa, habían fallecido varios vecinos, comenzó desde el final de la calle, primero murió un hombre en el número 20 en el mes de febrero, en marzo, la señora del 16, esposa del señor fallecido, los padres de Miguel Ángel, que quedó huérfano a los 17 años de edad e hijo único además. En mayo murió otra señora mayor viuda, la Sra. Dulcinea y un joven de 15 años en el número 12 que yo no conocí nunca porque estaba hospitalizado todo el tiempo, murió de una trombosis cerebral y así entró ese verano incierto en mi calle, la muerte se quedó en el número 12 y yo vivía en el 8, habían tres casas por visitar entre el 12 y la mía, pero pasó el verano y todo estaba en calma, al parecer, la muerte veraneó en mi calle y no es de extrañar, con el frescor del mar, mi calle era un lugar maravilloso, ajardinada, peatonal, con damas de noche y jazmín de olor, era la gloria absoluta, pasábamos las noches jugando al voley, al badmington o a las paletas en plena calle, bailábamos, cenábamos, jugábamos a parchís, el verano fue espectacular.

Recuerdo momentos perfectos entre mi padre y yo, lástima que quedaron muy atrás, en mi infancia, luego sucedió algo que nos separó irreversiblemente, él y yo apenas nos tratábamos, regresé de Madrid con mi título de diplomado universitario en Estadística e Investigación Operativa (Matemáticas) tras tres años de sacrificio, estudiando y trabajando y fue la primera vez en muchos años que mi padre me sonrió, me besó y me abrazó, ni siquiera vino a la estación a recogerme, había algo que entorpeció nuestra amistad desde muchos años atrás.

Ese verano fue distinto, él me regaló una biblia porque yo siempre he sido muy piadoso buscando un acercamiento conmigo, comencé a sentarme a su lado a tomar el fresco en el porche mientras leía la biblia y me tomaba un refresco, no hablábamos mucho, pero ambos nos acompañamos en este tipo que era un regalo para los dos. Pronto haría un año de aquel hecho desgraciado que sucedió en mi casa, mi madre en un ataque irracional intentó suidarse, precisamente tomándose un montón de medicamentos mezclados con alcohol, salvó su vida por poco, pues estuvo una semana hospitalizada y eso sucedió en la primera semana de septiembre del año anterior (1983). A mediados de agosto, mi padre tenía un mal semblante, estaba muy triste y yo no me atreví a preguntarle, él había ampliado el porche quitando un parterre de un árbol tipo ficus que estaba amenazando una pared maestra de la casa, en esa superficie puso unos bancos de obra y él comenzó a poner su hamaca para tomar el fresco allí, una semana antes de él morir, mi amigo Pepe vino a visitarme y se paró a saludarlo, mi padre le dijo algo desconcertante: «Aquí estoy disfrutando de esta pequeña reforma que he hecho, porque ya me queda poco tiempo de vivir». Al marcharme en la moto con Pepe, éste me lo contó y ambos estábamos muy desconcertados, Pepe conocía lo del vaticinio.

Recuerdo que en verano cuando era muy niño dormía la siesta con mi padre y en un momento dado, me acerqué a su pecho y no sentí los latidos de su corazón, me asusté muchísimo y comencé a despertarlo, agitándolo, yo estaba acostumbrado a sentir los latidos de su corazón y con eso, me relajaba y dormía. Me sentí angustiado, estaba trémulo y lloroso, le pregunté cuando él despertó: «Padre, ¿qué es la muerte?  No es nada, mi niño, es sólo el paso de un pequeño instante, es un tic tac de un reloj, tic estás vivo, tac, estás muerto».

Llegó la víspera de ese fatídico 15 de septiembre, yo trabajaba para mi padre y él me pagaba semanalmente, me debía 3000 pesetas y me dijo: «Lo siento, hijo, pero te pagaré el lunes, hoy no puedo dejarte nada, de todas formas me dijiste que este fin de semana no vas a salir, vas a estudiar las oposiciones a banca». Una voz maldita me dijo: «No podrá pagarte nunca», días antes, recuerdo que tuve un sueño extraño antes de despertar por la mañana, una voz me dijo: «¿A quién quieres más, a tu padre o a tu madre?» creo que esta pregunta se la hacen a todos los niños pequeños, yo ya era un hombre de casi 21 años... me acordé de lo que mi madre vivió el año anterior y contesté: «¡A mi madre, la dejáis en paz!» Pero no dije nada sobre mi padre.

Todos se marcharon aquella mañana de sábado, mi padre iba a sumergirse en el mar para rescatar una red de pesca que estaba en el fondo y que un «amigo» suyo le pidió ese favor, mi madre y el resto de mis hermanos se fueron a Torrox donde mi padre regresaría al terminar, mi padre se llevó como ayudante a mi hermano menor, Mario, y yo, me quedé en casa para estudiar y aprovechar el tiempo, pues los exámenes eran para la semana siguiente, me estaba jugando mucho, mi contrato con el banco había terminado y ya por ley no me lo podían renovar, pues el máximo de contrato es de 3 años, todo el tiempo que estuve estudiando en Madrid, quería regresar a la capital con un empleo de calidad y continuar mis estudios en astronomía y astrofísica (otros tres años más de universidad como poco) con la esperanza de llegar a ser astrónomo que era lo que más quería ser en la vida. 

Pero la muerte de mi padre me cortó por la mitad el camino que quería transitar, mientras me examinaba, era la misa de difunto por mi padre y mi cabeza no daba para más, me salí del examen, tomé un taxi y llegué al final de la misa para despedir a mi padre, que con 49 años murió en el mar.

La muerte reanudó su camino en el número 8 y en el año siguiente visitó el número 5, se llevó a mi amiga Ana, una joven de 26 años que sufría de cáncer intestinal, luego a los pocos meses, murió Rafael, el de los mulos, un hombre de campo y muy buena persona, lo fulminó de un infarto mientras comía frente al televisor. Nunca he presenciado algo tan terrible, escuchar a mis vecinos gritar cuando descubrían que su ser querido había muerto repentinamente. Sentí auténtico pavor por la muerte, pero eso me hizo sobrio, me hizo considerar la vida como algo único y que todo lo que sucede es un milagro, el hecho de vivir ya de por sí, es un milagro. Y desde ese día, pienso que ahora estoy y en un instante ya no estaré, así llevo viviendo desde los últimos cuarenta años, totalmente consciente de la presencia de la muerte junto a mí.


                                   VIENDO A  LA MUERTE 

En otoño de 1988, mi abuelo Antonio Manuel, el padre de mi madre, estaba desde hace algunos años enfermo, estuvo hospitalizado en dos ocasiones, tenía cáncer de hígado, nunca lo oí quejarse ni hablar sobre lo que sentía, ya tenía muchos años, recuerdo que cuando cumplió los 80 años de edad, fuí por la mañana a su casa para felicitarlo y le pregunté mientras desayunábamos todos juntos, mi abuelos vivían en la planta de arriba de mi casa junto con mi tía Paqui que estaba recién casada pero aún no tenía su propia casa.

«Abuelo ¿Cómo se ve la vida a los 80 años?»

«La vida es un milagro, cuando me voy a dormir no sabré si volveré a ver un nuevo día, pero cuando me levanto temprano en la mañana, me siento feliz, tengo un nuevo día por delante para vivirlo»

Había leído la mayor parte de los libros de Castañeda, llegué hasta el Don del Águila, el sexto título de la saga.

Me acordé que Don Juan habló cuando presenció por primera vez la muerte y lo hizo viendo y le dijo a Carlos, que era la mejor manera de ser testigo de ese instante tan doloroso, pues viendo no sientes dolor.

Aquella tarde, Herco, el pastor alemán de mi hermano, estaba muy agitado, mi abuelo estaba sufriendo mucho y se quejaba, el perro estaba ahuyando sin parar y mi tío Horacio, el marido de mi tía Paqui bajó hasta mi casa para pedirnos que sacásemos el perro, que estaban todos llorando porque decían que el abuelo se estaba yendo y el perro estaba llamando a la muerte. Mi hermano se lo llevó consigo y subí a acompañar a la familia, ciertamente, mi abuelo estaba realmente mal, llegó mi tía Fernanda, mi madre, poco a poco la casa se llenó de gente, todos sabíamos que era cuestión de minutos y así sucedió. Al verlo así, no lo pude soportar y entré en trance sin buscarlo, mi estado de conciencia se acrecentó hacia la segunda atención y toda la escena que estaba observando cayó sumida en una profunda oscuridad, para ver cómo una bola de luz amarillenta estaba rompiéndose como si estuviese unida por costuras, una voz me dijo: «Tu abuelo va a comenzar su viaje hacia la eternidad», desde sus piernas, fue como ver descorrer a una cortina, se fue plegando desde abajo hacia arriba, los anillos apenas se percibían y estaban muy cerca del espinazo, que se caracteriza por ser unas trenzas de luz, este espinazo fue encogiéndose y absorbiendo los anillos, uno por uno y en dirección a la cabeza, ya carecía de cubierta, eran las estructuras internas las que se estaban desilachando, las fibras se compactaron y se unieron al espinazo, llegó hasta la cabeza y aquí todo se quedó encerrado en una bolita pequeña, del tamaño de una canica, era como plateada, muy brillante y de pronto, ¡saltó! y comenzó a flotar por el techo de la habitación, saliendo hacia fuera, se perdió entre las nubes como una estrella blanca nítida. 

Allí quedó un cuerpo rígido y vacío, no lo identifiqué, mi abuelo era esa estrellita que vi ascender hacia las nubes. Nunca he vuelto a presenciar algo tan extraordinario a lo largo de mi vida, quizás sea distinto en otra ocasión con otra persona que fallezca a mi lado, prefiero no saber más. 

                            LA MUERTE TE HACE SOBRIO

Don Juan hablaba de la muerte con frecuencia en el segundo libro «Una realidad aparte» puso a Carlos frente a la muerte e indicaba que es la compañera inseparable que siempre está presente y  a nuestro lado, concretamente en la lado izquierdo (quizás sea por el lugar que ocupa el corazón) que el proceso de morir es, en términos de energía, la apertura del capullo y que las estructuras del interior se deshilachaban para dejar de ser y compactarse, empequeñeciéndose, pero que no desaparece del todo, sino que se libera del cuerpo, pensé que esa canica de luz será el alma de la que los planotistas hablaban, la descripción fue tal y como yo experimenté no con tanto detalle, pero eso fue lo que presencié frente a mi abuelo.

Para el guerrero de la libertad total, él ya de por sí, se considera muerto, por lo que la muerte no va a representar perder frente a la lucha contra los poderes establecidos en el mundo, sino que hay que luchar hasta el último instante, a esto, don Juan lo denominaba «impecabilidad». 

En otras palabras, el hecho de estar vivo implica ser mortal, es una regla que está ahí, pero el hombre de conocimiento no tiene por qué aceptar un pacto del que no ha participado sino que fue realizado eones atrás.

Don Juan señala que llegado el momento de partir de este mundo, somos el alimento del águila, entendiéndose como tal, una entidad abstracta se alimenta de la conciencia para unificarla en un oceano de conciencias. Al  águila le interesan nuestras historias, nuestras experiencias vitales y esa energía le otorga un poder sin igual, pero al tomarlo, nos toma por completo, no solo toma la parte que le interesa, absorbe la totalidad de nuestro ser como conciencia y morimos.

El camino del guerrero impone una lucha final con el águila, para que le aportemos lo que le interesa y respete todo lo demás. No somos absorbidos en ese mar de la conciencia, sino que flotamos sobre él y adquirimos la libertad total.

Todo esto es un procedimiento laborioso y extremadamente complejo, requiere una gran disciplina y mucha guía, a toda esta filosofía eminentemente práctica le sobran palabras e intentos de explicación, análisis y demás, pues todo ello, es innecesario e inútil.

La praxis de don Juan está basada en hechos muy concretos: Se forman grupos de personas, todas con experiencia en la percepción y cada una de ellas ocupa un poder, una capacidad muy concreta, que si son acechadores, que si son ensoñadores, una especialización en beneficio del grupo.

Cada partida tiene un líder o nagual hombre y mujer, existe un entrenamiento diferenciado por género, si ha tenido hijos o no, imagino que cada persona tiene unas características energéticas específicas que hace que el entrenamiento sea específico para su estructura energética.

Llegado el día en que todos están listos, no sin antes, dejar una nueva partida bien entrenada y toman la decisión de abandonarse en alas del intento. [Relatos de poder]

Cuando sucedió partida del nagual don Juan y del nagual don Genaro, en lo alto de aquella catarata, saltaron todos, la antigua partida y la nueva, la del nagual Carlos Castaneda.

Podría parecernos que aquello fue un suicidio ritual  y así lo entendí  cuando leí este libro en 1985, pero mi desarrollo en la percepción me ayudó a comprender que fue un hecho perfectamente factible.

Hay unas fibras de energía que parten de la región umbilical y se expanden de manera elástica (hay otras, pero sus acciones son secundarias). Lo cierto es, que cuando aquel salto memorable de la partida de los naguales, éstos y sus respectivas partidas, desaparecieron para siempre de la faz del mundo, ni siquiera pudieron morir, porque sus cuerpos nunca fueron encontrados.

Sin embargo, el nagual Carlos y su partida en ciernes, también saltó y no murieron como consecuencia del salto, sino que aparecieron de nuevo en este mundo, indemnes, sin sufrir daño físico alguno.

A través del intento (don Juan tiene un lenguaje confuso al usar palabras comunes para definir objetos imposibles de comprender) todo ese grupo saltó por ese abismo, unos marcharon hacia el mundo paralelo de la segunda o tercera atención o vete tú a saber, porque eso nunca lo sabremos y otros se quedaron aquí.

Entiendo el intento como el uso deliberado de las fibras de la voluntad para hacer actos extraordinarios como saltar, volar, ir de un punto a otro, sin tener en cuenta las limitaciones de distancia o temporalidad, el uso de estas fibras permitió que el nagual Carlos y su partida en ciernes, no se despeñaran por ese sitio apareciendo muertos al final del abismo, pues usaron las fibras para adherirse a estructuras materiales (rocas, el suelo o entre ellos) en vez de adherirse a las alas del intento, como hizo la partida de los maestros, que lanzaron sus fibras de la voluntad y con su intento, se adhirieron a las emanaciones del águila para ser llevados más allá de esta realidad hacia otra realidad, escapando de la muerte y conquistando la verdadera libertad, los de la partida del nagual Carlos, buscaron la manera de salvar su vida y por eso, aparecieron en la hondonada, su intento no fue suficiente para conseguir lo que consiguieron los otros.

Carlos Castañeda murió secretamente el 27 de abril de 1998, al parecer, de un cáncer de hígado a la edad de 72 años. A pesar de lo feo que era, tenía fama de mujeriego y en el chiringuito que montaron sus mujeres, «Cleargreen» en el boulevard de Santa Mónica, Los Ángeles, Cal. (EE.UU.) hicieron una academia de tensegridad, una serie de ejercicios específicos para recapitular, aprender a ensoñar, acerchar, fijar la atención y cambiar, los pases mágicos y en definitiva, el entrenamiento que más o menos describe en su obra. 

Cinco mujeres entre las que se cuenta su ex Florinda Donner y Taisha Abelar, responsables del emporio, marcharon hacia el desierto y allí saltaron, se encontraron los restos óseos de una de ellas pero no de las demás, creo que Carlos no fue todo lo impecable que era necesario para cruzar ese umbral y la muerte le sorprendió antes de que tomase la decisión.

Leí los libros tanto de Florinda como de Taisha (no son sus nombre verdaderos) y realmente me aclaró muchísimas cosas, creo que estas mujeres de algo más de 50 años, tomaron la decisión y lo consiguieron, no se lo pensaron tanto.

Actualmente en México hay una asociación llamada «Tensegridad» que realiza las mismas funciones que «Cleargreen», pues Castañeda era muy reticente a aparecer en público y la gente quería escucharlo, no sé si guardan algún tipo de relación entre sí  o son entidades distintas y con distinto objetivo.

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