Dios es el único ente que puede expandir las sustancias.
Aquel que repita este nombre: البسيط (al-basīṭ) y lo haga diez veces durante el fajr (oración de la mañana) con las palmas de las manos extendidas hacia arriba y luego roce su cara con sus manos, no necesitará de los demás.El Fajr (o Faŷr, que significa «amanecer» o «aurora» en árabe) es la primera de las cinco oraciones diarias obligatorias (salat) que realizan los practicantes del Islam. Al ser la que inicia la jornada, posee un profundo valor espiritual dentro de la comunidad musulmana. Se lleva a cabo en el verdadero amanecer (subh), justo cuando empieza a aparecer la claridad en el horizonte. El periodo para rezarla termina estrictamente justo antes de que el sol empiece a salir por completo (shuruq).
«¿Quién será el que haga un préstamo generoso a Alá? Alá se lo devolverá multiplicado. Alá cierra y abre. Seréis devueltos a Él».
(Corán 2.245)
A continuación trataremos la figura de Al-Biruni, un gran sabio que aprovechó la expansión del reino de su señor para expandir el campo de la sabiduría propia haciendo lo mismo con la de los demás. Biruni acompañó a su señor y exploró lugares e historias hasta entonces desconocidas.
Abu Raihan Mohammad Ibn Ahmad Al-Biruni (973-1050)
en árabe: أبو الريحان البيروني; en persa: ابوریحان بیرونی
fue una de las figuras más representativas de la corte de Mahmud Gaznawi, famoso califa del siglo XI.
Biruni fue un científico polifacético, abarcando conocimientos desde la física, la metafísica y la matemática hasta geografía e historia. Nació cerca del Mar de Aral y fue contemporáneo de Ibn Sina.
Gaznawi tras conquistar la patria de Biruni lo trajo consigo ante la fama de su erudición y se convirtió en su protector y amigo.
Biruni viajó durante 20 años por todo el subcontinente indio, aprendiendo su filosofía, matemática, geografía y religión de tres pandits a los que él enseñó ciencia y filosofía griega y árabe.
Fue uno de los intelectuales más destacados del mundo islámico. Estudió casi todas las ciencias de su época y fue recompensado abundantemente por su incansable investigación en muchos campos del saber. La realeza y otros elementos poderosos de la sociedad financiaron la investigación de Al-Biruni y participó con proyectos específicos. Influyente por derecho propio, Al-Biruni fue influenciado por los eruditos de otras naciones, como los griegos, en quienes se inspiró cuando se dedicó al estudio de la filosofía. Escribió cerca de 150 obras sobre historia, astronomía, astrología, matemáticas y farmacología, de las cuales apenas ha sobrevivido una quinta parte.
A la edad de 17 años fue capaz de calcular la latitud de Kath, gracias a la altitud máxima alcanzada por el Sol, y a los 22 años ya había escrito varias obras cortas sobre la ciencia de la cartografía que incluían un método para la proyección de un hemisferio en un plano.
A los 26 años sus escritos incluían temas como el estudio del paso del tiempo (cronología) y los astrolabios, el sistema decimal, la astrología y la historia.
También calculó el radio de la esfera terrestre (la supuestamente extendida creencia medieval en una tierra plana es un mito moderno) con un error inferior al 1% de su valor medio actualmente aceptado; el mundo occidental no llegó a tener un resultado equivalente hasta el siglo XVI.
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| Abu Nasr Mansur maestro de Al-Biruni |
Fue discípulo y amigo de Abu Nasr Mansur, y mantuvo una relación epistolar bastante intensa con el filósofo y médico Avicena, así como con el historiador, filósofo y moralista Ibn Miskawayh. Era capaz de hablar varios idiomas, entre los que se cuentan el griego, el hebreo, el sirio y el bereber, aunque escribió su obra en persa (su lengua materna) y árabe. Acompañó a Mahmud de Gazni en sus campañas militares en la India, lo que le permitió aprender sánscrito y prácrito, y estudiar su religión y su filosofía, así como escribir las Ta'rikh al-Hind (Crónicas de la India).
Aunque muchos piensan que tuvo una gran afición por la astrología, de la lectura de sus obras se desprende que no creía tanto en esta (como podría intuirse de los títulos de sus obras); antes bien, la utilizó como base para sus estudios verdaderamente científicos. Era un verdadero devoto del islam, pero no mostraba prejuicios racistas contra los practicantes de otras religiones.
Muchas de las ideas de Al-Biruni derivaron de los debates que mantuvo con académicos de su tiempo. Por ejemplo, hizo importantes observaciones sobre la naturaleza de la luz y el calor que fueron el resultado de su larga correspondencia con Avicena.
En realidad Al-Biruni no fue un gran innovador ni sus escritos estaban llenos de teorías originales; sus ideas están fundadas en el método experimental y en la observación. Su don de lenguas, que le permitió leer de primera mano muchos tratados de la época, y su idea preclara del desarrollo evolutivo de la ciencia le convirtieron en un gran enciclopedista y erudito.
Murió en Gazni (en el actual Afganistán), el 13 de diciembre de 1048, a los 75 años.
En su libro Kitab al-Hind (Viaje a la India) da cuenta de sus exploraciones en la India describiendo las condiciones sociales e históricas. Al final del libro menciona haber traducido al árabe dos libros escritos en sánscrito: Sakaya (sobre la creación de las cosas) y Pantajal (lo que le sucede al espíritu cuando abandona el cuerpo).
Cuando regresó de la India escribió Al-Qanun al-Masudi, fi-l-Hai'awa-l-Najum donde expone varias teorías astronómicas, trigonometría, movimientos planetarios, movimiento del Sol y otras cuestiones relacionadas, este libro fue dedicado al sultán Masud.
En Al-Azar al-Baqya intentaba relacionar la historia antigua de las naciones con el conocimiento geográfico, hablando de la rotación de la tierra y dando valores correctos de latitudes y longitudes de diversos lugares, así como interesantes datos de geografía física y económica.