Perseo es uno de los héroes helenos más querido, también es una hermosa constelación con estrellas brillantes que ilumina el cielo noreste cada mes de noviembre.
La historia de Perseo es uno de los grandes relatos de la mitología griega. Contiene profecías, destinos inevitables, intervenciones divinas y una de las criaturas más temibles del imaginario antiguo: Medusa, la única mortal de las tres hermanas Gorgonas.
Περσεύς (Perseus) es un semidiós y legendario fundador de la Perseida. Fue, junto con Cadmo y Belerofonte, el mayor héroe griego y matador de monstruos antes de los días de Heracles.
La profecía de Acrisio
Perseo era hijo de Dánae y de Zeus. A su vez, es hermanastro y bisabuelo de Heracles, siendo la madre de este último, nieta de Perseo.
Su historia comienza en Argos, donde reinaba Acrisio, padre de Dánae y abuelo de Perseo.
Acrisio tenía a Dánae como única hija y por ello, carecía de descendencia, ya que sólamente los varones pueden reinar, entonces, decidió consultar un oráculo, recibiendo una terrible advertencia.
Será abuelo y tendrá un nieto, pero moriría a manos suyas. Temiendo que la profecía se cumpliera, decidió impedir que su hija tuviera descendencia. Para ello, encerró a Dánae en una cámara inaccesible, según las distintas versiones del mito, una estancia subterránea o una torre de bronce.
Pero Zeus se enamoró de Dánae y consiguió llegar hasta ella transformado en una lluvia dorada y de aquella unión fue concebido Perseo.
Cuando Acrisio descubrió el nacimiento del niño, no se atrevió a matarlo directamente, pero tampoco quiso correr riesgos. Ordenó introducir a madre e hijo en un cofre de madera y arrojarlos al mar.
El cofre navegó a la deriva hasta llegar a la isla de Sérifos, donde fue encontrado por Dictis, hermano del rey Polidectes. Dictis los acogió y les proporcionó protección.
La amenaza de Polidectes
Perseo creció en Sérifos y se convirtió en un joven fuerte y decidido. Sin embargo, la tranquilidad de su familia se vio amenazada por Polidectes, el rey de la isla, que deseaba casarse con Dánae.
Perseo se oponía a aquel matrimonio y el rey comenzó a considerarlo un obstáculo y Polidectes organizó un gran banquete donde se esperaba que cada invitado trajera un regalo, con el pretexto de que estaba recolectando contribuciones para la mano de Hipodamia, hija de Enómao. Polidectes preguntó qué tipo de regalo consideraban apropiado sus súbditos, y mientras otros respondieron «un caballo», Perseo propuso la cabeza de Medusa, la gorgona de cabellos de serpiente.
Todos acudieron con su caballo para regalar, incluído Perseo, pero Polidectes rechazó el caballo de Perseo y le ordenó que cumpliera su promesa y le trajera la cabeza de la gorgona, de esa forma, se garantizaría que Perseo se marcharía para no regresar nunca más, pues esa propuesta fue considerada un imposible.
Medusa era especialmente temible porque tenía serpientes en lugar de cabellos, afilados colmillos y garras, alas de oro y su mirada podía convertir en piedra a cualquier ser vivo que la contemplara directamente, sin embargo, era mortal y no como sus otras dos hermanas gorgonas: Esteno y Euríale, que eran inmortales.







