AUTOR DEL BLOG DE LA UNIVERSIDAD DE DOGOMKA

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El cielo me ha fascinado desde que tuve uso de razón. A los 13 años de edad realicé un trabajo sobre el Sistema Solar en la escuela y gané un premio, mi tía Paqui me obsequió con mi primer libro de astronomía, escrito por José Comás Solá, estudiando este libro, nació mi vocación por la astronomía. Cada noche salía al campo para identificar y conocer las estrellas, solía llevar conmigo unos binoculares y pasaba largas horas viendo el firmamento. Mi madre me regaló mi primer telescopio. Me formé como matemático y estudié complementos de astronomía posicional y astrofísica teórica, colaboré escribiendo artículos tanto en inglés como en español para tres revistas: «Sky and Telescope» (EE.UU.); «The Astronomer» (R.U.) y «Tribuna de Astronomía» (España) entre 1982 y 1988. Actualmente tengo 62 años y he realizado un posgrado sobre Historia de la Ciencia, su filosofía y lógica en la UNED y estoy prejubilado.

lunes, 3 de noviembre de 2025

[1] INTRODUCCIÓN A LAS ENSEÑANZAS DE DON JUAN, UNA MANERA YAQUI DE CONOCIMIENTO

CARLOS CASTANEDA CONOCE A DON JUAN MATUS

Durante el verano de 1960, siendo estudiante de antropología en la Universidad de California, los Ángeles (UCLA), hice varios viajes al suroeste para recabar información sobre las plantas medicinales usadas por los indios de la zona. Los hechos que aquí describo empezaron durante uno de mis viajes. Esperaba un autobús Greyhound en un pueblo fronterizo [Nogales, Arizona], hablando con un amigo que había sido mi guía y ayudante en la investigación. De pronto se inclinó hacia mí y dijo que el hombre sentado junto a la ventana, un indio anciano de cabello blanco, sabía mucho de  plantas, del peyote sobre todo. Pedía mi amigo presentarme a ese hombre. Mi amigo lo saludó, luego se acercó a darle la mano. Después de que ambos hablaron un rato, mi amigo me hizo seña e inmediatamente me dejó  con él, sin molestarse siquiera en presentarnos. Él no se sintió incomodado en lo más mínimo. Le dije mi nombre y él respondió que se llamaba Juan y que estaba a mis órdenes. Me hablaba de «usted». Nos dimos la mano por iniciativa mía y luego permanecimos un tiempo callados. No era un silencio tenso, sino una quietud natural y relajada por ambas partes. Aunque las arrugas de su rostro moreno y de su cuello revelaban su edad, me fijé en que su cuerpo era ágil y musculoso. 

Le dije que me interesaba obtener información sobre plantas medicinales. Aunque de hecho, mi ignorancia con respecto al peyote era casi total, me descubrí fingiendo saber mucho, e incluso insinuando que tal vez le conviniera platicar conmigo. Mientras yo le hablaba intensamente, él asentía despacio y me miraba, pero sin decir nada. 

Esquivé sus ojos y terminamos por quedar los dos en silencio absoluto. Finalmente, tras lo que pareció un tiempo muy largo, don Juan se levantó y miró por la ventana. Su autobús había llegado. Me dijo adiós y salió de la terminal. 

Me molestaba haberle dicho tonterías, y que esos ojos notables hubieran visto mi juego. Al volver, mi amigo trató de consolarme por no haber logrado algo de don Juan. Explicó que el viejo era a menudo callado o evasivo; pero el efecto inquietante de ese primer encuentro no se disipó con facilidad. 

Me propuse averiguar dónde vivía don Juan, y posteriormente lo visité varias veces. En cada visita intenté llevarlo a hablar del peyote, pero sin éxito. No obstante, nos hicimos muy buenos amigos, y mi investigación científica fue relegada, o al menos reencaminada por cauces que se hallaban mundos aparte de mi intención original. 

El amigo que me presentó a don Juan explicó más tarde que el viejo no era originario de Arizona, donde nos conocimos, sino un indio yaqui de Sonora. Al principio vi a don Juan simplemente, como un hombre algo peculiar que sabía mucho sobre el peyote y que hablaba el español notablemente bien. 

Pero la gente con quien vivía lo consideraba dueño de algún "saber secreto", lo creía "brujo". Como se sabe, la palabra denota esencialmente a una persona que, posee poderes extraordinarios, por lo general malignos. Después de todo un año de conocernos, don Juan fue franco conmigo. 

HISTORIAS DE DIABLEROS


Un día me explicó que poseía ciertos conocimientos recibidos de un maestro, un benefactor como él lo llamaba, que lo había dirigido en una especie de aprendizaje. Don Juan, a su vez, me había escogido como aprendiz, pero me advirtió que yo debería comprometerme a fondo, y que el proceso era largo y arduo. 

Al describir a su maestro, don Juan usó la palabra "diablero". Más tarde supe que ése es un término usado sólo por los indios de Sonora. Denota a una persona malvada que practica la magia negra y puede transformarse en animal: en pájaro, perro, coyote o cualquier otra criatura. 

En una de mis visitas a Sonora tuve una experiencia peculiar que ilustraba el sentir de los indios hacia los diableros. Iba yo conduciendo un auto de noche, en compañía de dos amigos indios, cuando vi a un animal, al parecer un perro, cruzar la carretera. 

Uno de mis compañeros dijo que no era un perro, sino un coyote enorme. Disminuí la velocidad, y me acerqué a la cuneta para verlo bien. Permaneció unos cuantos segundos más al alcance de los faros y luego corrió a adentrarse en el chaparral. Era sin duda un coyote, pero del doble del tamaño ordinario. 

Hablando excitadamente, mis amigos convinieron en que era un animal muy fuera de lo común, y uno de ellos indicó que podía tratarse de un diablero. Decidí relatar aquella experiencia para interrogar a los indios de aquella zona sobre sus creencias en cuanto a la existencia de los diableros. 

Hablé con muchas personas, contando la anécdota y haciendo preguntas. Las tres conversaciones siguientes indican sus creencias al respecto. 

-¿Crees que era un coyote, Choy? -pregunté a un joven después de que oyó la historia. 
-Quién sabe. Un perro, de seguro. Demasiado grande para ser un coyote. 
-¿Crees que pudo ser un diablero? -Esos son puros cuentos. Esas cosas no existen. 
-¿Por qué dices eso, Choy? 
-La gente se imagina cosas. Te apuesto a que si hubieran cogido al animal habrían visto que era un perro. 

Una vez tenía yo que hacer un trabajo en otro pueblo, me levanté antes del amanecer y ensillé un caballo. De ida, me encontré en el camino con una sombra oscura que parecía un animal enorme. Mi caballo se encabritó y me tiró de la silla. Yo también casi me muero del susto, pero resultó que la sombra era una mujer que iba caminando al pueblo. 

-¿O sea, Choy, que no crees que existan los diableros? 
-¡Diableros! ¿Qué es un diablero? ¡Dime qué es un diablero! 
-No sé, Choy. 

Manuel iba conmigo esa noche y dijo que el coyote podría haber sido un diablero. 
-¿Tú no puedes decirme qué es un diablero? 
-Un diablero es un brujo que cambia de forma y toma la que quiere. Pero todo el mundo sabe que eso es puro cuento. Los viejos de aquí están llenos de historias sobre diableros. No las vas a hallar entre nosotros los más jóvenes. 

-¿Qué clase de animal piensa usted que fue, doña Luz? -pregunté a una mujer de edad madura. 
-Eso sólo Dios lo sabe, pero creo que no era un coyote. Hay cosas que parecen coyotes, pero no son. ¿Iba corriendo el coyote, o estaba comiendo? 
-Estuvo inmóvil casi todo el tiempo, pero creo que cuando lo vi al principio estaba comiendo algo. 
-¿Está usted seguro de que no llevaba nada en el hocico? 
-A lo mejor sí. Pero dígame, ¿tendría eso algo que ver? 
-Sí, si tendría. Si llevaba algo en el hocico, no era un coyote. 
-¿Qué era entonces? -Era un hombre o una mujer. 
-¿Cómo se llaman esas personas, doña Luz?

No respondió. La interrogué un rato más, pero sin éxito. Finalmente dijo no saber. Le pregunté si aquellas personas se llamaban diableros, y respondió que "diablero" era uno de los nombres que se les daban. 

-¿Conoce usted a algún diablero? -pregunté. 

-Conocí a una mujer -dijo-. La mataron. Eso pasó cuando yo era niña. La mujer se convertía en perra. Cierta noche una perra entró en la casa de un blanco a robar queso. El blanco la mató con una escopeta, y en el mismo instante en que la perra murió en la casa del blanco, la mujer murió en su choza. 

Sus parientes se juntaron y fueron al blanco a exigirle pago. El blanco les pagó buen dinero por haber matado a la mujer. 

-¿Cómo pudieron exigirle pago si sólo mató un perro? 

-Dijeron que el blanco sabía que no era perro, porque había otros hombres con él y todos vieron que el animal se paró en dos patas, como gente, para alcanzar el queso, que estaba en una bandeja colgada del techo. 

Los hombres estaban esperando al ladrón porque todas las noches le robaban queso al blanco. Así que el blanco mató al ladrón sabiendo que no era perro. 

-¿Hay muchos diableros en estos días, doña Luz? 

-Esas cosas son muy secretas. Dicen que ya no hay diableros, pero yo lo dudo, porque alguien de la familia del diablero tiene que aprender lo que el diablero sabe. 

Los diableros tienen sus propias leyes, y una de ellas es que un diablero debe enseñar sus secretos a algún pariente suyo. 

-¿Qué cree que era el animal, don Genaro? -pregunté a un hombre muy anciano. 

-Un perro de algún rancho de por ahí. ¿Qué otra cosa? 

-¡Podría haber sido un diablero! 

-¿Un diablero? ¡Está loco! No hay diableros. 

-¿Quiere usted decir que ya no hay, o que nunca hubo? 

-En un tiempo sí hubo. Es cosa sabida de todos, Pero la gente les tenía mucho miedo y los mató. 

-¿Quién los mató, don Genaro? 

-Toda la gente de la tribu. El último diablero que yo conocí fue S . . . Mató docenas, quizá hasta cientos de personas con su brujería. No podíamos tolerar eso y la gente se juntó y una noche le cayeron por sorpresa y lo quemaron vivo. 

-¿Cuándo fue eso, don Genaro? 

-En 1942. 

-¿Lo vio usted? 

-No, pero la gente todavía lo comenta. Dicen que no quedaron cenizas, aunque la estaca era de madera verde. Todo lo que quedó al final fue un gran charco de grasa. Aunque don Juan tildaba de diablero a su benefactor, nunca mencionó el sitio donde había adquirido su saber ni identificó a su maestro. 


DON JUAN ACEPTA A CARLOS COMO APRENDIZ

De hecho, don Juan revelaba muy poco de su vida personal. Sólo decía que nació en el suroeste en 1891; que había pasado casi toda su vida en México; que en 1900 su familia fue exiliada por el gobierno a la parte central del país, junto con miles de otros indios sonorenses, y que él vivió en el centro y el sur de México hasta 1940.

Así, como don Juan había viajado mucho, su conocimiento podía ser producto de múltiples influencias. Y aunque se consideraba indio de Sonora, yo no podía tener certeza para catalogar totalmente su saber en la cultura de los indios sonorenses. Pero no es mi intención determinar aquí su medio cultural preciso. 

En junio de 1961 inicié mi aprendizaje con don Juan. Anteriormente lo había visto en diversas ocasiones, pero siempre en calidad de observador antropológico. Durante esas primeras conversaciones, yo tomaba notas en forma encubierta. Luego, confiando en mi memoria, reconstruía toda la conversación. Pero cuando empecé a participar como aprendiz, tal método de tomar notas se dificultó mucho, pues nuestras conversaciones se referían a muchos temas diferentes. Entonces don Juan me permitió -aunque tras de vigorosa protesta- anotar abiertamente cuanto se dijera. 

También me habría gustado tomar fotos y hacer grabaciones, pero no quiso permitírmelo. Serví como aprendiz primero en Arizona y después en Sonora, porque don Juan se mudó a México durante el curso de mi preparación. 

El procedimiento que seguí fue verlo durante unos cuantos días cada determinado tiempo. Mis visitas se hicieron más frecuentes y más largas durante los meses de verano de 1961, 1962, 1963 y 1964. 

En retrospectiva, pienso que este método de conducir el aprendizaje impidió que la enseñanza fuera completa, porque retrasó la venida del compromiso pleno indispensable para convertirme en brujo. 

Sin embargo, el método fue benéfico desde mi punto de vista personal, porque me dio un poco de distancia, y eso fomentó a su vez un sentido de examen crítico que habría sido imposible de lograr si yo hubiera participado continuamente, sin interrupción. 

En septiembre de 1965 interrumpí voluntariamente el aprendizaje. Varios meses después de mi retirada, medité por primera vez en la idea de ordenar sistemáticamente mis notas de campo. Como los datos que había reunido eran bastante voluminosos e incluían mucha información miscelánea, empecé por tratar de establecer un sistema de clasificación. 

Dividí los datos en grupos de conceptos y procedimientos interrelacionados y dispuse tales grupos en orden jerárquico de importancia subjetiva, es decir, de acuerdo con el efecto que cada uno había tenido sobre mí. 

En esa forma llegué a la siguiente clasificación: usos de plantas alucinógenas; procedimientos y fórmulas empleados en la brujería; adquisición y manipulación de objetos de poder; usos de plantas medicinales; canciones y leyendas. 

Reflexionando sobre los fenómenos experimentados, advertí que mi intento de clasificación no había producido sino un inventario de categorías; cualquier intento de refinar mi plan no daría, por tanto, sino un inventario más complejo. 

Eso no era lo que yo deseaba. Durante los meses siguientes a mi abandono del aprendizaje, necesité comprender lo que había experimentado, y lo que había experimentado era la enseñanza de un sistema coherente de creencias por medio de un método pragmático y experimental. 

Desde la primera sesión en que participé, se me había hecho manifiesto que las enseñanzas de don Juan poseían cohesión interna. Una vez decidido definitivamente a comunicarme su saber, procedió a hacer sus explicaciones por pasos ordenados. Descubrir ese orden y comprenderlo resultó para mí una tarea en extremo difícil. 

Mi incapacidad de lograr una comprensión parece haber nacido del hecho de que, tras cuatro años como aprendiz, seguía siendo un principiante. Resultaba claro que el conocimiento de don Juan y su método de trasmitirlo eran los de su benefactor; así, mis dificultades para comprender sus enseñanzas debieron de ser análogas a las que él mismo experimentó. 

Don Juan aludía a nuestra similitud como principiantes en comentarios incidentales sobre la incapacidad de comprender a su maestro durante su propio aprendizaje. 

Tales observaciones me llevaron a creer que para cualquier principiante, indio o no, el conocimiento de la brujería se hacía incomprensible por las características extrañas de los fenómenos que el aprendiz experimentaba. Personalmente, como explicarlas según mi propia vida cotidiana, y me vi forzado a concluir que sería inútil cualquier intento de clasificar mis datos de campo en mis propios términos.

Así se hizo obvio que el saber de don Juan debía ser examinado como él mismo lo comprendía; sólo en esos términos podría manifestarse en forma convincente. Sin embargo, al tratar de reconciliar mis puntos de vista con los de don Juan advertí que, cuando trataba de explicarme su saber, usaba siempre conceptos que lo hicieran "inteligible". 


OBJETOS DE PODER: PLANTAS DE PODER Y ALIADOS

Como esos conceptos eran ajenos a mí, tratar de comprender los conocimientos de don Juan como él los comprendía me colocaba en otra posición insostenible. Por tanto, mi primera tarea era determinar el orden de conceptualización empleado por don Juan. Trabajando en ese sentido, vi que él mismo había hecho hincapié particular en cierto terreno de sus enseñanzas: específicamente, los usos de plantas alucinógenas. Sobre la base de este descubrimiento, revisé mi propio esquema de categorías.

Don Juan usó, por separado y en distintas ocasiones, tres plantas alucinógenas: 

Desde antes de su contacto con europeos, los indios americanos conocían las propiedades alucinógenas de estas tres plantas. A causa de sus propiedades, han sido muy usadas por recreación, para curar, en la brujería, y para alcanzar un estado de éxtasis. 

En el contexto específico de sus enseñanzas, don Juan relacionaba el uso de la Datura inoxia y la Psilocybe mexicana con la adquisición de poder, un poder que él llamaba un "aliado". Relacionaba el uso de la Lophophora williamsii con la adquisición de sabiduría, o conocimiento de la buena manera de vivir. 

La importancia de las plantas consistía, para don Juan, en su capacidad de producir etapas de percepción peculiar en un ser humano. Así, me guió al experimentar una serie de tales etapas con el propósito de exponer y validar su conocimiento. Las he llamado "estados de realidad no ordinaria", en el sentido de realidad inusitada contrapuesta a la realidad ordinaria de la vida cotidiana. La distinción se basa en el significado inherente a los estados de realidad no ordinaria

En el contexto del saber de don Juan se consideraban reales, aunque su realidad se diferenciaba de la realidad ordinaria. Don Juan consideraba los estados de realidad no ordinaria como única forma de aprendizaje pragmático y único medio de adquirir el poder. Daba la impresión de que otras partes de sus enseñanzas eran incidentales a la adquisición de poder. Este punto de vista permeaba la actitud de don Juan hacia todo lo que no estaba conectado directamente con los estados de realidad no ordinaria. A través de mis notas de campo hay referencias dispersas al sentir de don Juan. Por ejemplo, en una conversación insinuó que algunos objetos poseen en sí mismos cierta cantidad de poder. 

Aunque él en lo particular no tenía ningún respeto por los objetos de poder, decía que los brujos menores a menudo se valían de ellos. Le pregunté frecuentemente sobre esos objetos, pero pareció no tener interés en discutirlos. Sin embargo, cuando el tema se trajo a colación. 

En otra oportunidad, consintió, con renuencia en hablar de ellos.

-Hay ciertos objetos empapados de poder -dijo-. Hay cantidades de objetos así cultivados por hombres poderosos con ayuda de espíritus amigos. Estos objetos son herramientas; no son herramientas comunes, sino herramientas de muerte. Pero no son más que objetos; no tienen poder de enseñar. Hablando con propiedad, están en el terreno de los objetos de guerra; están hechos para la lucha; están hechos para matar, cuando se los arroja.

-¿Qué clase de objetos son, don Juan?

-No son en realidad objetos; más bien son modos de poder.

-¿Cómo puede uno obtener esos modos de poder, don Juan?

-Depende de la clase de objeto que quieras.

-¿Cuántas clases de objetos hay?

-Ya te dije, docenas. Cualquier cosa puede ser un objeto de poder.

-Bueno, entonces, ¿cuáles son los más poderosos?

-El poder de un objeto depende de su dueño, de la clase de hombre que sea. Un objeto de poder cultivado por uno de esos brujos de mala muerte es una idiotez; en cambio, un brujo fuerte y poderoso da su fuerza a sus herramientas.

-¿Cuáles son entonces los objetos de poder más comunes? ¿Cuáles prefieren la mayoría de los brujos?

-No hay preferencias. Todos son objetos de poder, todos son lo mismo,

-¿Usted tiene alguno, don Juan?

No respondió; sólo me miró y se echó a reír. Permaneció callado largo rato, y pensé que mis preguntas lo molestaban.

-Hay limites para esos modos de poder -prosiguió-. Pero de esto yo tengo la seguridad que no entiendes ni una palabra. A mi me ha llevado casi una vida entender que, por sí solo, un aliado puede revelar todos los secretos de esos poderes menores y volverlos cosa de niños. Yo tuve herramientas así en un tiempo, cuando era muy joven.

-¿Qué objetos de poder tenía usted?

-Maíz pinto, cristales y plumas.

-¿Qué es el maíz pinto, don Juan?

-Un grano de maíz que tiene una raya de color rojo en la mitad.

-¿Es un solo grano?

-No. Un brujo tiene cuarenta y ocho.

-¿Qué hacen esos granos de maíz, don, Juan?

-Cada uno puede matar a un hombre entrando en su cuerpo.

-¿Y cómo entra en el cuerpo?

-Es un objeto de poder y su poder consiste, entre otras cosas, en entrar en el cuerpo.

-¿Y qué hace cuando entra?

-Se hunde; se acomoda en el pecho o en los intestinos. El hombre se enferma y, a menos que el brujo que lo atienda sea más fuerte que el que le hizo la brujería, muere tres meses después del momento en que el grano de maíz le entró en el cuerpo.

-¿Hay alguna manera de curarlo?

-El único modo es sacándole el maicito, pero muy pocos brujos se atreven a hacerlo. Puede que un brujo logre chuparlo, pero si no es lo bastante fuerte para rechazarlo, el maíz se le mete en el propio cuerpo y lo mata en lugar del otro.

-Pero ¿cómo logra un grano de maíz entrar en el cuerpo de alguien? 

-Para explicar eso debo hablarte de la brujería del maíz pinto, que es una de las brujerías más poderosas que conozco. La brujería se hace con dos maicitos. A uno se lo esconde en el botón fresco de una flor amarilla. Luego, a la flor se la deja en algún lugar donde pueda quedar en contacto con la víctima: en el camino por donde él pase a diario, o en cualquier parte donde acostumbre llegar.

Apenas la víctima pisa la flor, o la toca de cualquier manera, la brujería está hecha. El maicito pinto se hunde en su cuerpo.

-¿Qué pasa con el grano de maíz después de que el hombre lo toca?

-Todo su poder entra en el hombre, y el grano queda libre. Se convierte en un maíz cualquiera.

Puede dejarse en el sitio de la brujería, o puede barrerse; no importa. Es mejor barrerlo y echarlo al matorral para que algún pájaro se lo coma.

-¿Puede comérselo un pájaro antes de que el hombre lo toque?

-No. Ningún pájaro es tan estúpido, te lo aseguro. Los pájaros no se le acercan.

Don Juan describió entonces un procedimiento muy complejo por medio del cual pueden obtenerse tales maíces de poder.

-Debes tener en cuenta que el maíz pinto es un simple instrumento, no un aliado -dijo-. Cuando

hayas hecho esa distinción no tendrás problema. Pero si consideras que esas herramientas son

supremas, serás un tonto.

-¿Son los objetos de poder tan poderosos como un aliado? -pregunté.

Don Juan rió desdeñoso antes de contestar. Parecía estar esforzándose por tenerme paciencia.

-El maíz pinto, los cristales y las plumas son simples juguetes en comparación con un aliado -dijo-.

Un hombre necesita objetos de poder sólo cuando no tiene un aliado. Buscarlos es perder el tiempo,

sobre todo para ti. Tú deberías tratar de ganarte un aliado; cuando lo logres comprenderás lo que

te estoy diciendo ahora. Los objetos de poder son como juego de niños.

-No me entienda mal, don Juan -protesté-. Por supuesto que quiero tener un aliado, pero también quiero saber todo lo que pueda acerca de los objetos de poder. Usted mismo ha dicho que saber es poder.

-¡No! -dijo categórico-. El poder depende de la clase de saber que se tenga. ¿De qué sirve saber cosas que no valen la pena?

En el sistema de creencias de don Juan, la adquisición de un aliado significaba exclusivamente la explotación de los estados de realidad no ordinaria que produjo en mí usando plantas alucinógenas.

Creía que enfocando dichos estados y omitiendo otros aspectos del saber que él impartía, yo llegaría a una visión coherente de los fenómenos experimentados.

Por tanto, he dividido este libro en dos partes. En la primera, presento selecciones de mis notas de campo, relativas a los estados de realidad no ordinaria que atravesé durante el aprendizaje.

Como he ordenado mis notas de acuerdo con la continuidad del relato, no siempre tienen una secuencia cronológica exacta. Nunca describí por escrito un estado de realidad no ordinaria hasta varios días después de haberlo experimentado, cuando ya podía tratarlo con calma y objetividad.

En cambio, mis conversaciones con don Juan fueron anotadas conforme ocurrían, inmediatamente después de cada estado de realidad no ordinaria. Por ello, mis informes de estas conversaciones tienen a veces fecha anterior a la descripción completa de una experiencia.

Mis notas de campo revelan la versión subjetiva de lo que yo percibía al atravesar la experiencia.

Esa versión se presenta aquí tal como la narraba a don Juan, quien exigía una reminiscencia completa y fiel de cada detalle y un recuento en pleno de cada experiencia. Al anotar dichas experiencias, añadí detalles incidentales, en un intento por recuperar el ámbito total de cada estado de realidad no ordinaria. Quería describir en la forma más completa posible el efecto emotivo que había experimentado.

Mis notas de campo manifiestan asimismo el contenido del sistema de creencias de don Juan.

He condensado largas páginas de preguntas y respuestas entre don Juan y yo, con el fin de no reproducir la repetitividad propia de toda conversación. Pero como también quiero reflejar con exactitud el tono general de nuestras conversaciones, he quitado únicamente el diálogo que no aportó nada a mi comprensión de los conocimientos que don Juan me impartía. 

La información que él me daba era siempre esporádica, y por cada arranque de parte suya había horas de sondeo por la mía. Sin embargo, en muchas ocasiones expuso libremente sus conocimientos.

En la segunda parte de este libro, presento un análisis estructural sacado exclusivamente de los datos ofrecidos en la primera parte. A través de mi análisis intento cimentar los siguientes argumentos: 

1) Don Juan presentaba sus enseñanzas como un sistema de pensamiento lógico; 

2) El sistema sólo tenía sentido examinado a la luz de sus propias unidades estructurales

3)  El sistema estaba planeado para guiar al aprendiz a un nivel de conceptualización que explicaba el orden de los fenómenos que había experimentado el mismo aprendiz.






domingo, 2 de noviembre de 2025

[2] LAS ESTRELLAS DE LA W DE CASIOPEA

 


Localizar Casiopea es muy fácil, tan solo nos tenemos que posicional mirando hacia el norte, localizar la estrella Polar y el carro de la Osa Mayor, en el NW, hacia el NE encontramos el asterismo de la constelación, que a principios de otoño y a primera hora de la noche aparece como una sigma mayúscula pero al contrario.

Cefeo está junto a Casiopea, unos 15º más arriba, en dirección al cénit, aunque sus estrellas son más débiles, es necesario buscar un lugar oscuro que nos permita ver completamente el asterismo de la Casa del Rey Cefeo y de la W de Casiopea.

Casiopea y Cefeo siempre aparecen en el cielo frente al Carro de la Osa Mayor, equidistando a través de la estrella Polar.


El asterismo de la W de Casiopea lo conforman las estrellas (en orden de brillo, desde la más brillante a la menos brillante): SCHEDAR, CAPH, NAVI (CIH), RUCHBAH y SEGIN.

Puedes seguir mis cursos MEMRISE de manera gratuita, para aprender los nombres de constelaciones y estrellas en:

https://community-courses.memrise.com/community/course/5901273/los-nombres-de-las-estrellas/


               Schedar aparece en el mismo campo que la Nebulosa Pacman (NGC 281)

SCHEDAR Alfa Cassiopeiae (α Cas) es una gigante naranja de tipo espectral K0 IIIa, con una magnitud aparente de 2,24 y situada a unos 228 años luz de distancia. Es una estrella algo variable, brillante y la más destacada de la constelación.

CAPH Beta Cassiopeiae (β Cas), es una estrella blanco-amarillenta de tipo F2 III-IV con magnitud 2,28 y situada a 54 años luz. Es una estrella variable del tipo Delta Scuti y presenta un achatamiento notable debido a su rápida rotación.

Una variable Delta Scuti es un tipo de estrella pulsante que muestra variaciones periódicas en su luminosidad debido a pulsaciones en su superficie, tanto radiales como no radiales. Estas estrellas son generalmente jóvenes, con masas entre 1.5 y 2.5 veces la masa del Sol, y se encuentran en las primeras etapas de su evolución, pasando de la secuencia principal. 

Características principales

Pulsaciones: Su brillo cambia debido a la expansión y contracción de sus capas exteriores.

Modos de pulsación: Las pulsaciones pueden ser radiales (cambio de tamaño en todas las direcciones) o no radiales (cambio de forma en la superficie).

Períodos: Los períodos de estas pulsaciones son cortos, típicamente entre 0.02 y 0.3 días (0.5 a 7 horas).

Masa y tipo estelar: Tienen entre 1.5 y 2.5 veces la masa del Sol y se encuentran en la secuencia principal, aunque están comenzando a evolucionar hacia gigantes.

Tipos espectrales: Sus tipos espectrales van desde la A temprana hasta la F tardía.

Amplitud de variación: Las variaciones de brillo (amplitud) pueden ser significativas, hasta 0.9 magnitudes en la banda V.

Prototipo: El nombre de esta clase de estrellas proviene de la estrella prototipo Delta Scuti, ubicada en la constelación de Scutum (Escudo de Sobieski)

NAVI o CIH o TSIH es Gamma Cassiopeiae (γ Cas)  es una estrella azul de tipo B0.5 IVe con magnitud 2,47 y situada a unos 613 años luz. Es la estrella prototipo de las variables tipo Gamma Cassiopeiae, estrellas Be que poseen un disco de gas circundante.

Una estrella variable Gamma Cassiopeiae es un tipo de estrella eruptiva,  que sufre variaciones de brillo irregulares debido a la expulsión de materia que forma un disco de gas a su alrededor. Estas estrellas suelen ser calientes y luminosas de tipo espectral B, de rotación muy rápida, lo que causa que el material expulsado forme un disco circumestelar. 

Características principales

Variación de brillo: Su luminosidad cambia de forma irregular, con fluctuaciones que pueden llegar a ser de 1,5 magnitudes.

Disco de gas: La alta velocidad de rotación y la gran luminosidad hacen que la estrella pierda masa, generando un disco de gas que rodea su ecuador.

Estrellas Be y con envoltura: Este disco de gas puede permanecer alrededor de la estrella (formando una estrella Be) o formar una envoltura más amplia.

Causa de las variaciones: Las variaciones en el brillo se atribuyen a los cambios en este disco de gas circumestelar.


RUCHBAH o KSORA Delta Cassiopeiae (δ Cas) tiene tipo espectral A5 IV, magnitud 2,68 y se encuentra a 99 años luz. Es un sistema múltiple y probablemente una binaria eclipsante de leve variabilidad.

Históricamente se catalogó el sistema como múltiple (designación WDS J01258+6014, componentes Aa/Ab), y hubo propuestas de una binaria eclipsante con un periodo ~759 días y una caída de brillo pequeña (~0,07 mag). Sin embargo, estudios modernos muestran variaciones fotométricas muy pequeñas (≤0,01 mag) y la evidencia a favor de eclipses firmes es débil. 

El catálogo Washington Double Star (WDS) lista una compañera débil (magnitud ≈12) a cierta separación, pero esa estrella figura como un objeto de fondo no relacionado, es decir: no necesariamente una compañera física cercana que orbite a Ruchbah). 

Conclusión: hoy por hoy no hay una órbita de compañera bien establecida y aceptada para Aa/Ab; la idea de binariedad cercana/eclipses es posible pero no confirmada por datos fotométricos y astrométricos contundentes.

SEGIN Epsilon Cassiopeiae (ε Cas) es una estrella azul-blanca de tipo B3 V (a veces clasificada como B3 III) , con magnitud 3,37 y a unos 442 años luz. Es una estrella de gran luminosidad, con variaciones ligeras en su brillo, tiene una temperatura efectiva de ~15.174 K. Tiene una masa de algo más de 9 veces la del Sol y un radio de ~6 soles, su luminosidad es muy elevada, del orden de los miles de veces la del Sol. 

Presenta indicios espectroscópicos de una envoltura de gas circunestelar (similares a una estrella tipo “Be”), aunque no esté catalogada formalmente como tal. En concreto, se observan líneas de emisión en su espectro que sugieren material expulsado. 

Muestra una variabilidad débil: los datos del satélite Hipparcos indican una amplitud muy pequeña (~0,0025 magnitudes) con un posible periodo de ~2,15 h (≈11,18 ciclos al día). 

Es probable que forme parte del grupo cinemático Cas‑Tau con una alta probabilidad  (~93 %), lo que sugiere una edad y origen compartidos con otras estrellas jóvenes del entorno.

Segin es una estrella joven, no tiene más de 30 millones de años.


En el asterismo de la W de Casiopea hay una estrella entrometida, se trata de ACHIRD

ACHIRD (se lee akírd) es Eta Cassiopeiae (η Cas),  se trata de un sistema binario formado por una estrella amarilla tipo G0 V y una compañera anaranjada tipo K7 V. Su magnitud es 3,46 y se encuentra a solo 19,4 años luz, por lo que es una de las más cercanas a la Tierra y muy parecida al Sol.



Úpsilon-1 Cassiopeae, es la estrella inferior derecha en la imagen mientras que la estrella superior izquierda es Úpsilon-2 Cassiopeae, estas dos estrellas entrometidas de la W de Casiopea son un par óptico.

Son dos estrellas débiles de 5.ª magnitud

CASTULA Úpsilon-1 Cassiopeae (υ-1 Cas) es una estrella blanca de tipo espectral A3 IV–V, situada a unos 232 años luz de distancia. Con una magnitud aparente de +4,82, brilla con una luminosidad unas 25 veces superior a la del Sol. Posee una masa cercana a 2,1 veces la solar y un radio similar, de unos 2,1 radios solares. Su temperatura superficial, en torno a 8.700 kelvin, le confiere un tono blanco puro característico. Con una edad estimada entre 600 y 900 millones de años, se encuentra en una fase de transición evolutiva entre la secuencia principal y la etapa de subgigante, siendo más caliente y masiva que Úpsilon-2 Cassiopeae.

Úpsilon-2 Cassiopeiae (υ-1 Cas) es una estrella blanco-amarillenta de tipo espectral F2 V, situada a unos 202 años luz de distancia. Con una magnitud aparente de +5,00, brilla algo menos que su vecina Úpsilon-1 Cassiopeiae. Posee una masa aproximada de 1,4 veces la del Sol, un radio de 1,6 radios solares y una luminosidad unas 4,5 veces superior a la solar. Su temperatura superficial, cercana a 6.900 kelvin, le da un tono blanco-amarillento característico. Con una edad estimada en torno a los 1.500 millones de años, es más fría, más vieja y menos luminosa que Úpsilon-1 Cassiopeiae, con la que forma un atractivo par visual en el asterismo de la W de Casiopea.




sábado, 1 de noviembre de 2025

[1] CASIOPEA Y CEFEO, LOS REYES DE ETIOPÍA EN EL CIELO: EL MITO

 


La constelación de CASIOPEA, constelación circumpolar a partir de la latitud 36º N, acompaña perennemente los cielos del norte, en Europa, Norteamérica y Asia, girando indefinidamente en torno al polo norte celeste.

Su asterismo característico es una M en la culminación superior o una W en su culminación inferior sobre el horizonte norte.

Cada otoño, Casiopea aparece sentada sobre su trono y su figura es la de una sigma mayúscula al revés, está sobre el horizonte NE, al este de la Estrella Polar y más allá en el horizonte NW está el Gran Carro de la Osa Mayor.

De menos entidad y a la derecha de Casiopea, está la constelación de CEFEO, sus estrellas ya no son tan brillantes y su asterismo tiene forma de casita, manteniendo al igual que Casiopea, sus mismas características: circumpolaridad, otoñal y sobre la extensión.

Los Reyes de Etiopía tienen una mitología celeste muy destacable.

PTOLOMEO fue quien los colocó en el cielo y desde entonces están ahí.

CASIOPEA tiene como nombre latino e internacional (nominativo) → CASSIOPEIA

Como nombre latino y genitivo, para acompañar la letra o número en la estrella 

CASSIOPEIAE

Abreviatura:   Cas

Superficie (en grados al cuadrado) : 598, 41 

Posición en la lista de constelaciones: 25



CEFEO tiene como nombre latino e internacional (nominativo) → CEPHEUS

Como nombre latino y genitivo, para acompañar la letra o número en la estrella 

→ CEPHEI

Abreviatura:   Cep

Superficie (en grados al cuadrado) : 587, 79

Posición en la lista de constelaciones: 27

LOS PERSONAJES DEL MITO: CASIOPEA

  • En la mitología griega, Casiopea (griego Κασσιόπεια, Kassiopeia) era la reina de Etiopía y esposa del rey Cefeo (Cepheus). 

  • Es madre de la princesa Andrómeda. 

  • Su nombre viene de una raíz que se interpreta como “la que tiene excelsas palabras” o “la que sobresale en hablar”

  • Aparece en otros contextos menos conocidos (por ejemplo, otra Casiopea, hija de Arabo, esposa de Fénix) pero la versión más común es la reina etíope.



LOS PERSONAJES DEL MITO: CEFEO

Cefeo era rey de Etiopía (a veces de Jopa o de Nubia, según las fuentes) y estaba casado con Casiopea. Su hija era Andrómeda, célebre por haber sido rescatada por el héroe Perseo.

Cefeo pertenecía a una estirpe mítica ligada a Poseidón y al dios del mar Nereo. Su linaje a menudo se describe como noble y antiguo, de origen divino.

EL MITO

Casiopea se jactó de su propia belleza o  de la belleza de su hija Andrómeda, comparándose con las  NEREIDAS, las  ninfas marinas, hijas del dios Nereo. Este acto de hybris (desmesura frente a los dioses) y es lo que desencadena el castigo.

El dios del mar, Poseidón, ofendido por la arrogancia, envía males al reino de Etiopía: inundaciones o un monstruo marino llamado Cetus que devasta la costa. 

Cefeo aparece como un rey prudente y temeroso de los dioses. Consulta al oráculo de Amón, quien le revela que la única forma de apaciguar a Poseidón es sacrificar a su hija Andrómeda al monstruo.

Ella es llevada a una playa donde es encadenada a una roca junto al mar, como ofrenda al monstruo. 

Perseo aparece volando con las sandalias aladas de Hermes tras haber matado a Medusa. Al ver a Andrómeda encadenada, se enamora de ella al instante. Promete liberar al reino si le conceden su mano en matrimonio. Cefeo acepta, agradecido y desesperado, y Perseo mata al monstruo marino mostrando la cabeza de Medusa, petrificándolo.

Durante el banquete nupcial, surge un conflicto: Fineo, tío de Andrómeda y antiguo prometido, irrumpe con sus hombres reclamando a la joven. Se inicia una batalla sangrienta, en la que Perseo, acorralado, usa de nuevo la cabeza de Medusa para convertir en piedra a Fineo y a sus seguidores. Cefeo, intentando evitar el enfrentamiento, es petrificado accidentalmente (en alguna versión del mito).

Casiopea es catasterizada, puesta entre las estrellas y girando eternamente en torno al polo, anclada a un trono y sentada, la mitad de la noche está boca abajo como castigo señalado por Poseidón, esto es una humillación eterna.

También son colocados en el cielo los otros personajes: Cefeo, Andrómeda, Perseo y la Ballena.



 





EL LADO ACTIVO DEL INFINITO

 




✦ PRESENTACIÓN GENERAL DEL ANÁLISIS 

    El lado activo del infinito. Por Carlos Castaneda.

El lado activo del infinito no es un libro que se lea, sino que se atraviesa. Cada página de Castaneda parece diseñada para sacudir las certezas del lector, obligándolo a mirar el mundo desde un lugar donde las palabras se disuelven y la percepción se vuelve el único acto verdadero de conocimiento.

A lo largo de estas diecinueve entradas he intentado recorrer ese territorio con respeto y apertura, sin pretender explicarlo, sino dialogar con él. Castaneda no ofrece doctrinas ni sistemas, sino caminos, señales y silencios que apuntan hacia lo inefable. En ellos, el aprendizaje del guerrero se convierte en una metáfora de la conciencia humana enfrentada al misterio de su propia existencia.

El tono de estas reflexiones oscila entre lo filosófico y lo poético, porque la obra misma exige un lenguaje que no se limite al razonamiento, sino que toque la intuición. He procurado mantener un hilo que conecte los temas esenciales —la percepción, la energía, la muerte, la memoria y la libertad— como estaciones de un mismo viaje interior.

Cada comentario nace de la lectura detenida y de la experiencia del asombro: ese momento en que el lector percibe que el texto no habla solo de mundos antiguos o prácticas chamánicas, sino de algo que sigue ocurriendo dentro de nosotros. Porque el verdadero “lado activo del infinito” es la consciencia misma: ese movimiento silencioso que nos llama a recordar que somos más vastos que nuestras palabras y más profundos que nuestros pensamientos.

Estas diecinueve entradas son, entonces, una invitación: a leer a Castaneda sin buscarle razón, sino ritmo; a permitir que su voz —a veces dura, a veces luminosa— nos acompañe en el descubrimiento de nuestra propia inmensidad.



El eco del infinito

Con esta última entrada concluye un recorrido que no puede darse por terminado, porque El lado activo del infinito no se cierra: se expande. Cada lectura abre una grieta distinta, un pasaje nuevo en la memoria del ser. Lo que parecía un libro acaba revelándose como un espejo donde se refleja el movimiento invisible de la conciencia.

A lo largo de estas reflexiones he descubierto que la verdadera enseñanza de Castaneda no reside en sus relatos ni en sus conceptos, sino en el acto mismo de mirar sin miedo. Su escritura invita a abandonar la explicación para entrar en la experiencia, a comprender que el conocimiento no se acumula, sino que se recuerda.

El infinito no está fuera de nosotros; es el pulso que sostiene cada instante, el hilo silencioso que une el nacimiento con la disolución. Mirarlo de frente —aunque solo sea un segundo— basta para transformar el modo en que caminamos por la vida.

Que este conjunto de escritos sirva, entonces, como un testimonio de ese intento: el de aprender a ver con los ojos del silencio, donde el pensamiento descansa y el ser simplemente es.

El guerrero de Castaneda no busca certezas, busca equilibrio; no acumula poder, se vuelve transparente a la energía que lo atraviesa. Así también, el lector que se adentra en estas páginas quizá descubra que el propósito último no es entender el infinito, sino participar de su movimiento.

Y cuando ese movimiento se siente —aunque sea un instante—, ya nada vuelve a ser igual.




Nota final

Este blog de la UNIVERSIDAD DE DOGOMKA, creado y mantenido por José Antonio Galán Baho, nace del deseo de contemplar los distintos rostros del conocimiento: desde la filosofía y la literatura hasta la ciencia y la inmensidad del cosmos. Cada texto es una invitación a detenerse, a pensar y a sentir —a descubrir, en lo visible y en lo invisible, ese mismo latido del infinito que nos sostiene y nos trasciende.

En la barra vertical de la izquierda puedes encontrar una viñeta con el título de EL LADO ACTIVO DEL INFINITO, ahí están las 19 entradas de cada uno de los capítulos de este libro, con mis comentarios y experiencias vividas, puedes entrar y leer este libro aquí.