AUTOR DEL BLOG DE LA UNIVERSIDAD DE DOGOMKA

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El cielo me ha fascinado desde que tuve uso de razón. A los 13 años de edad realicé un trabajo sobre el Sistema Solar en la escuela y gané un premio, mi tía Paqui me obsequió con mi primer libro de astronomía, escrito por José Comás Solá, estudiando este libro, nació mi vocación por la astronomía. Cada noche salía al campo para identificar y conocer las estrellas, solía llevar conmigo unos binoculares y pasaba largas horas viendo el firmamento. Mi madre me regaló mi primer telescopio. Me formé como matemático y estudié complementos de astronomía posicional y astrofísica teórica, colaboré escribiendo artículos tanto en inglés como en español para tres revistas: «Sky and Telescope» (EE.UU.); «The Astronomer» (R.U.) y «Tribuna de Astronomía» (España) entre 1982 y 1988. Actualmente tengo 62 años y he realizado un posgrado sobre Historia de la Ciencia, su filosofía y lógica en la UNED y estoy prejubilado.

lunes, 8 de abril de 2024

PARA APRENDER A IDENTIFICAR CONSTELACIONES, ASTERISMOS Y ESTRELLAS EN EL FIRMAMENTO


Os propongo una serie de juegos, el objetivo es aprender a reconocer y nombrar las estrellas visibles a simple vista y mejor, si cuentan con unos prismáticos.

Para ello, en la parte izquierda del blog, están editados los índices de los monográficos sobre constelaciones, no están todas, porque es un trabajo ingente y tardaré algunos años más en completarla, pero que en mi voluntad está realizar todo ese trabajo, mientras tanto, puedes escoger alguna de las constelaciones exitentes, teniendo en cuenta, la estación del año en la que estás, pues las constelaciones generalmente se ven en ciertos meses del año y en otros, no se ven.

Cada capítulo del monográfico suele tener un máximo de diez entradas, son secuenciales, es decir, hay que leerlos en el orden que están por una cuestión didáctica, principalmente. 

Una lectura sosegada es más que recomendable, es bueno ir tomando notas sobre nombres de estrellas, dibujar la constelación y situar las estrellas nombradas.

La observación debe de ser la práctica habitual tras una lectura, siempre, con los conceptos frescos, dirigir la vista hacia el cielo y buscar los asterismos que se exponen en cada artículo, recomiendo usar un cielo completamente despejado y buscar que la luz artificial no nos estorbe, ayudémosnos de un binocular para verlo todo mejor y no perdernos ninguna estrella débil más allá de la cuarta magnitud.

Podemos hacer una lista de estrellas en un formato pdf, donde integremos los datos más importantes: Nombre tradicional, nomenclatura Bayer, nomenclatura Flamsteed (opcional), otras nomenclaturas (Struve [Σ], Hipparcos [HIP], Bright Star Catallogue [HR] que se utilizan cuando no disponemos de las nominaciones anteriores y que suelen quedar relegados a estrellas débiles más allá de la 5.ª magnitud. En cada línea ponemos un cuadradito para hacer checarlos cuando la hallamos localizado e identificado en el cielo, podemos añadir algún comentario a bolígrafo para ayudarnos en una próxima observación. 

El siguiente paso en la observación celeste, será mediante el uso de un anteojo o telescopio, y así explorar los campos estelares partiendo desde lo conocido.

Un paso más en la afición, es buscar objetos de cielo profundo, observar planetas y dibujarlos, así como cometas, localizar algún asteroide, tratar de ver alguna estrella variable cómo realiza su variación de brillo a lo largo de un ciclo, tratar de ver estrellas dobles y múltiples, conocer la Vía Láctea, localizar nebulosas con ayudas de filtros o iniciarnos en la astrofotografía. La astronomía para el aficionado puede ser contemplada desde dos puntos de vista diametralmente opuestos: El aficionado a contemplar obras de arte (es mi caso particular) o el aficionado que comienza a estudiar los fenómenos astronómicos y que da parte de sus observaciones (esto se realiza en redes de observadores entre aficionados y asociados).

Dibujar, hacer mapas del cielo ex profeso para la observación que querramos hacer, el Atlas Estelar Cambridge de Wil Tirion es económico, está al alcance de todos y es una buena herramienta para fotocopiar, ampliar, copiar, llevarlo consigo, su ISBN es: 0-521-80084-6, de la edición de 2001, seguro que hay ediciones más modernas e incluso gente que vende este átlas de segunda mano, o mejor aún, si estamos en una sociedad astronómica, podemos solicitar copias de algún atlas celeste, en internet hay muchos mapas, pero son insuficientes.

Por otro lado, en la plataforma MEMRISE, tengo editado varios cursos, todos gratuítos, cuyos títulos y enlaces son los siguientes:

LOS NOMBRES DE LAS ESTRELLAS

https://app.memrise.com/community/course/5901273/los-nombres-de-las-estrellas/

ORIÓN se encuentra en el nivel n.º 8 de este curso, titulado: ESTRELLAS DEL AÑO NUEVO (ENERO), puedes comenzar el curso por el módulo que te convenga, cada uno está relacionado con un mes del año, este curso (al igual que los otros que hay) es para observadores del cielo en todo el mundo, observen desde cualquiera de los dos hemisferios.

LOS NOMBRES DE LAS CONSTELACIONES

https://app.memrise.com/community/course/5899555/los-nombres-de-las-constelaciones/

Las constelaciones oficiales del cielo tienen su nombre en latín (en caso nominativo), una abreviatura de tres letras y cuando se utiliza la designación de un objeto astronómico fijo (que no sea ni planeta, ni asteroide, ni cometa), se hace referencia a la constelación a la que pertenece, usando su nombre latino en caso genitivo (idea de pertenencia).

ASTERISMOS DEL FIRMAMENTO

https://app.memrise.com/community/course/6510603/asterismos-del-firmamento/

Los aficionados a las estrellas necesitan ayudarse del recurso del asterismo para reconocer el cielo y localizar los objetos para identificar y observar. Un asterismo no es una constelación, el concepto de constelación es ambiguo tal y como está considerado lexicográficamente por la R.A.E., una constelación es una porción de cielo, una superficie, oficializada con límites concretos y exactos en ascensión recta y declinación, hay 88 constelaciones y 89 superficies constelativas (Es el caso de Serpens, la constelación que es discontínua y aparece en dos superficies disjuntas: Cabeza y Cola (Caput serpens et Cauda serpens), pero ambas superficies son una misma constelación.

Un asterismo es una alineación de estrellas: recta, circular, poligonal, formando un cúmulo, mixta, etc.

Las constelaciones principales del cielo, además de tener una superficie en la bóveda celeste, cuentan con un asterismo principal. En el caso de Orión, el asterismo es el cazador, solemos identificar como una misma cosa: constelación y asterismo principal, pero la constelación es mayor y sus límites van más allá del asterismo. 


En esta imagen de Orión, observamos una línea que zigzaguea entre las estrellas más brillantes de la constelación, para determinar tres asterismos: el asterismo principal es el del cazador y consiste en la unión de dos trapecios invertidos uno respecto al otro y unidos a través de las tres estrellas del cinturón. En algunos asterismos de publicaciones de revistas y libros anglosajones, el asterismo del cazador no une la estrella de la cúspide, Meissa con las demás, quedando completamente abiertos, acabando en Bellatrix y Betelgeuse, para formar un cuadrilátero tipo romboidal, en vez del trapezoide que aquí se ha descrito.
Por otro lado hay dos asterismos secundarios unidos al principal, en la parte superior e izquierda, está la maza o garrote de Orión y en la parte superior y derecha están el escudo o piel de león.
Pero la constelación es toda esa superficie bordeada por la línea quebrada, donde las horizontales mantienen una ascensión recta constante y las verticales mantienen una declinación constante, así, todas las constelaciones del cielo tienen esta misma característica, se asemeja mucho a los límites existentes en los estados de EE.UU. de América.

El auge de las publicaciones periódicas para aficionados a la astronomía ha provomido la difusión y establecimiento de nuevos asterismos, pueden ser de diverso orden: 

* MACROASTERISMOS que contemplan varias constelaciones, como es el caso del Triángulo de Verano, el Triángulo de Invierno o el Círculo de Invierno, por ejemplo, para ayudar a identificar las estrellas más brillantes y que están presentes durante toda la estación.

* ASTERISMO PRINCIPAL DE CONSTELACIÓN  Que no todas las constelaciones poseen, por el simple hecho de que a simple vista, no somos capaces de distinguir estrellas a partir de la cuarta magnitud, y si es en un cielo contaminado lumínicamente, raramente pericibimos estrellas de tercera magnitud, así, el Carro de la Osa Mayor, es un asterismo identificativo de la constelación Ursa Major, pero en el caso de constelaciones como la Jirafa (Camelopardalis), Leo Menor (Leo Minor) o Lince (Lynx), aunque muchos mapas de estrellas contienen un asterismo principal y de hecho, se tiende a formalizar asterismos en todas y cada una de las constelaciones, en términos prácticos no nos sirve de mucho, andamos igual de perdidos que si no hubiese ninguna, pues si tomas unos prismáticos, observarás un montón de estrellas débiles y escasamente destacables, que sólo con la práctica y la constancia que la paciencia suele regalar, aprenderemos a conocer e identificar con un átlas en la mano. 

* ASTERISMOS SECUNDARIOS DE CONSTELACIÓN  Es la mejor manera de conocer una constelación, de hecho, los uso aquí para ayudaros, podéis consultar el monográfico sobre ANDRÓMEDA y veréis una cantidad de estos asterismos que ayudarán como señales de tráfico a conocer la disposición de las estrellas y objetos de cielo profundo, esto también ayuda mucho a la memoria para que llegado un momento, usemos un telescopio y disfrutemos la observación sin planisferios, ni APP's, ni átlas, una vez que nos hemos entrenado lo suficiente para tal fin. Como os dije antes, en Orión tenemos el Garrote y el Escudo, como asterismos secundarios.

ASTERISMOS DE BINOCULAR   Son formaciones muy compactas de estrellas débiles, suelen usarse para distinguir la disposición de un cúmulo abierto, por ejemplo, las Pléyades o las Hyades en la constelación del Toro o Tauro.

* ASTERISMOS DE TELESCOPIO   Menos frecuentes, como la Cascada de Kimble en Camelopardalis o el Perro de Davi en Auriga, son ayudas para conocer regiones muy pequeñas del cielo, generalmente, de menos de 1º de arco celeste, y están muy popularizados entre los aficionados, casi todos los que nos dedicamos a observar el cielo, nos creamos nuestros propios asterismos, son nuestras muletillas para recordar las disposiciones, en principio caóticas y sin sentido, de los campos estelares, algunos son tan bellos, que permanecen en nuestra memoria para siempre, en mi caso particular, suelo identificar un asterismo de telescopio (o de binocular) en tres parejas de estrellas dispuestas de forma triangular dentro de las Hyades, pues es una disposición que siempre me ha llamado la atención y mi mente me recuerda esta configuración a un circuito con resistencias de un motor, quizás por mi afición a la ciencia y a la técnica, mi mente me ha dado esa imagen, y el nombre con el que la definí en su día fue: «El circuito de las resistencias». Cada uno es libre de ver en el cielo lo que su mente le sugiera si ello le ayuda a conocer el firmamento. Hace unos años elaboré una página en la wikipedia en español sobre ASTERISMOS, por supuesto, han colaborado muchas personas en esta entrada, aquí pueden encontrar información interesante y ampliada sobre lo aquí explicado, este es su enlace:





LAS CONSTELACIONES DESAPARECIDAS

https://app.memrise.com/community/course/6078506/las-constelaciones-desaparecidas/

La uranografía histórica es muy interesante y apenas hay literatura en español sobre este tema, de hecho, todo cuanto he aprendido, ha sido mediante la lectura de libros en inglés. Lo que puedes encontrar en la wikipedia en español, prácticamente ha sido puesto casi todo lo que hay, por mí. 

De manera gratuita, cuentas con esta herramienta de aprendizaje en MEMRISE.


domingo, 7 de abril de 2024

EMPRENDIENDO EL VIAJE DEFINITIVO: EL SALTO AL ABISMO DE CARLOS CASTANEDA (EL LADO ACTIVO DEL INFINITO)

 




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EMPRENDIENDO EL VIAJE DEFINITIVO

EL SALTO AL ABISMO

Un relato incluído en el undécimo libro de Castaneda

«EL LADO ACTIVO DEL INFINITO»

Texto, comentario e interpretación


El texto original en inglés «The active side of infinity» fue publicado simultáneamente en los Estados Unidos y Canadá en 1999, en esta versión de bolsillo, del año 2000, un crítico literario de NEW YORK TIMES comentó que «Somos increíblemente afortunados de contar con la obra de Carlos Castaneda y con ello, no exageramos con el significado que todo lo que nos ha dejado». El texto que inserto a continuación ha sido traducido por mí a partir de este libro.

    EL SALTO AL ABISMO

Un solo sendero subía a la plana meseta. Después de llegar, me di cuenta de que no era tan extensa como parecía al contemplarla a la distancia. La vegetación de la meseta no difería de la vegetación de abajo; arbustos verduscos y de tallo leñoso que tenían la apariencia ambigua de árboles. A primera vista no vi el abismo. Sólo al conducirme allí don Juan, tuve conciencia de que la meseta terminaba en precipicio; en verdad, no era meseta, sino la cima plana de una montaña. Era redonda y las laderas al este y al sur estaban desgastadas; sin embargo, los lados que daban al oeste y al norte parecían haber sido partidos por un cuchillo. Desde el borde del precipicio podía ver el fondo del abismo, quizás a una distancia de unos doscientos metros. Estaba cubierto de las mismas plantas leñosas que crecían por todas partes.

    Antes de llegar allí, don Juan me había dicho que su tiempo sobre la tierra había llegado a su fin. Partía en su viaje definitivo. Sus pronunciamientos fueron devastadores para mí. Perdí el dominio sobre mí mismo, y entré en un estado de éxtasis fragmentado, quizá semejante a lo que experimenta la gente que sufre una crisis mental. Pero quedaba de mí un fragmento central cohesivo: el yo de mi niñez. Lo demás era vaguedad, incertidumbre. Había estado fragmentado por tanto tiempo que el regresar a ese estado fragmentado era la única salida de mi devastación.

Don Juan, su cohorte don Genaro, dos de sus aprendices, Pablito y Néstor, y yo, habíamos ascendido a esa montaña. Pablito, Néstor y yo estábamos allí para hacernos cargo de nuestra última tarea como aprendices: saltar al abismo, un asunto muy misterioso que don Juan me había explicado en varios niveles de conciencia pero que sigue siendo un enigma para mí hasta hoy día.

Don Genaro interrumpió, diciendo que otros guerreros-viajeros anteriores a nosotros también habían estado sobre esta misma meseta antes de emprender su viaje a lo desconocido. Don Juan me miró y en voz baja dijo que pronto entraría yo en el infinito con la fuerza de mi poder personal, y que don Genaro y él estaban allí sólo para despedirse de mí. Don Genaro de nuevo interrumpió y dijo que yo también estaba allí para despedirme de ellos.

-Una vez que entres en el infinito -dijo don Juan-, no puedes depender de nosotros para regresar. Se necesita tu decisión. Sólo tú puedes decidir si regresas o no. Debo también advertirte que pocos guerreros-viajeros sobreviven este tipo de encuentro con el infinito. El infinito es seductor hasta no más. Un guerrero-viajero descubre que el regresar a un mundo de desorden, compulsión, ruido y dolor es algo muy desagradable. Tienes que saber que tu decisión de quedarte o regresar no es cuestión de selección racional, sino cuestión de intentarlo. Si eliges no regresar -continuó-, desaparecerás como si la tierra te hubiera tragado. Pero si eliges regresar,tienes que amarrarte el cinturón y esperar como un verdadero guerrero-viajero hasta que termines tu tarea, fuese la que fuese, que concluya en éxito o en fracaso.

Un cambio muy sutil empezó a llevarse a cabo en mi conciencia. Empecé a recordar caras de personas, pero no estaba seguro de haberlas conocido jamás; un sentimiento extraño de angustia y afecto me empezó a afectar. La voz de don Juan ya no se oía. Extrañaba a personas que sinceramente dudaba haber conocido. De pronto, vino sobre mí un cariño insoportable por esas personas, quienes fueran. Mis sentimientos hacia ellos iban más allá de las palabras, y a la vez no podía decir quiénes eran. Solamente sentía su presencia, como si lo hubiera vivido anteriormente, o como si tuviera sentimientos para personas que conocí a través de mis sueños. Presentí que sus formas exteriores cambiaban: empezaron siendo altas y terminaron bajitas. Lo que quedaba intacto era su esencia, la cosa misma que me producía este sentimiento insoportable por ellos.

Don Juan vino a mi lado y me dijo: «El acuerdo era que te quedaras en la conciencia del mundo cotidiano». -Su voz era brusca y autoritaria-. «Hoy vas a cumplir con una tarea concreta -siguió-, el último eslabón de una larga cadena; y lo tienes que hacer en tu máximo estado de razón», fue la primera vez en que oí a don Juan dirigirse a mí en ese tono, era un hombre del todo distinto y a la vez, lo conocía bien, lo obedecí y regresé a la conciencia del mundo cotidiano. No sabía, sin embargo, que lo estaba haciendo. A mí me pareció, ese día, que me había sometido a don Juan por temor y respeto.

En seguida, don Juan se dirigió a mí en el tono al que estaba acostumbrado: «El sostén del guerrero-viajero es la humildad y la eficacia, el actuar sin expectativas y el resistir cualquier cosa que le surja en el camino». En aquel momento me sobrevino otro cambio en mi nivel de conciencia. La mente se me enfocó en un pensamiento o en un sentimiento de angustia. Supe entonces que había hecho un pacto con unas personas para morir con ellas, y no podía recordar quiénes eran. Sentí, sin duda alguna, que estaba mal que muriera solo. Mi angustia se volvió insoportable.

Don Juan volvió a hablarme: «Estamos solos. Ésa es nuestra condición, pero el morir solo no es morir en un estado de soledad». Empecé a respirar profundamente, sorbiendo aire para borrar la tensión. Al respirar, se me aclaró la mente. «La gran cuestión con nosotros los machos es nuestra fragilidad -siguió-. Cuando empieza a acrecentarse nuestra conciencia, crece como una columna, justo en el punto medio de nuestro ser luminoso, desde abajo hacia arriba. Esa columna tiene que llegar a bastante altura antes de poder uno contar con ella. En este momento preciso de tu vida, como chamán, fácilmente puedes perder dominio sobre tu nueva conciencia. Cuando haces eso, se te olvida todo lo que has hecho y visto en el camino del guerrero-viajero, porque tu conciencia regresa a la conciencia de tu vida cotidiana. Te he explicado que la faena de todo chamán es reclamar para él todo lo que ha hecho y lo que ha visto en el camino del guerrero-viajero cuando entraba en otros niveles nuevos de conciencia. El problema con cada chamán es que se olvida fácilmente, porque su conciencia pierde el nuevo nivel y se cae al suelo en un abrir y cerrar de ojos».

«Comprendo exactamente lo que me está diciendo, don Juan -le dije-. Quizás sea ésta la primera vez que he llegado a la plena realización de por qué me olvido de todo y recuerdo todo después. Siempre creía que mis cambios eran debidos a una condición personal. Ahora sé por qué suceden esos cambios, pero no puedo expresar en palabras lo que sé». 

«No te preocupes por las palabras -dijo don Juan-. Tendrás, al momento debido, todas las palabras que quieras. Hoy tienes que actuar desde tu silencio interior, desde lo que sabes sin saberlo. Sabes a la perfección lo que tienes que hacer, pero este conocimiento todavía no lo tienes completamente formulado en tus pensamientos».

Al nivel de sensaciones o pensamientos concretos, sólo sentía la vaga sensación de que sabía algo que no formaba parte de la mente que tenía. Tuve, en seguida, el sentimiento más claro de haber dado un enorme paso hacia abajo; algo pareció caerse dentro de mí. Fue casi como una sacudida. Supe en ese instante que había entrado en otro nivel de conciencia.

Don Juan me dijo que era obligatorio que un guerrero-viajero se despidiera de todos los que dejaba atrás. Debe decir sus adioses en una voz fuerte y clara para dejar grabados su grito y sentimientos en esas montañas para siempre.

Permanecí en espera durante mucho tiempo, no por vergüenza, sino porque no sabía a quién agradecer. Había absorbido interiormente el concepto de la brujería de que el guerrero-viajero no le puede deber nada a nadie. Don Juan había metido en mí un axioma de chamán: Los guerreros-viajeros pagan elegante, generosamente y con una ligereza sin par, cualquier favor, cualquier servicio que se les ha rendido. Así se deshacen de la carga de llevar deudas. Les había pagado, o estaba en proceso de pagarles, a todos lo que me habían honrado con su atención o cuidado. Había recapitulado mi vida a tal extremo que no había dejado piedra sobre piedra. Creía en verdad en aquel tiempo que no le debía nada a nadie. Le comenté a don Juan mis creencias y mi vacilación. Dijo don Juan que indudablemente había recapitulado mi vida totalmente, pero añadió que estaba muy lejos de estar libre de toda deuda.

-¿Y qué de tus fantasmas -siguió-, los que ya no puedes tocar?

Sabía a lo que se refería. Durante mi recapitulación, le había contado cada incidente de mi vida. De los cientos de incidentes que le había relatado, había extraído tres como muestras de deudas que había contraído muy temprano, y había añadido a esos tres la deuda que tenía con la persona gracias a la cual había conocido a don Juan. Le había agradecido a mi amigo profusamente, y tuve la sensación de que algo había reconocido mi agradecimiento. Los otros tres sucesos habían quedado dentro del reino de los relatos, relatos de mi vida y de gente que me había otorgado un obsequio inconcebible, y a quienes nunca les había dado las gracias. Uno de esos relatos tenía que ver con un hombre que había conocido de niño: el señor Leandro Acosta, archienemigo de mi abuelo, su verdadera némesis. Mi abuelo lo había acusado repetidas veces de robar pollos de su granja. El hombre no era un vagabundo, sino simplemente alguien que no tenía empleo ni firme ni definido. Era un tipo inconformista, jugador, dominador de muchas artes, hábil curandero, según él, cazador y proveedor de especímenes de insectos y plantas para los hierberos y curanderos locales, y de cualquier ave o animal para los taxidermistas o tiendas especialistas en animales vivos. Según lo que decía la gente, hacía muchísimo dinero, pero no podía ni guardarlo ni invertirlo. Tanto sus detractores como sus amigos, creían que podía haber puesto el mejor negocio de esa región, haciendo lo que mejor hacía: buscar plantas y cazar animales, pero estaba maldito con una rara enfermedad del espíritu que lo hacía inquieto, incapaz de dedicarse a nada por largo tiempo. Un día, paseando cerca de la granja de mi abuelo, vi que alguien me vigilaba desde la espesura del matorral, era Don Acosta. Puesto en cuclillas para evitar ser visto, mis ojos agudos de niño de ocho años sí lo pudo ver. Se camuflajeaba manteniéndose completamente quieto, era un oteador, un acechador como pocos, es lógico que mi abuelo creyese que el causante de los robos. Y le acompañé cuando dispuso marcharse al interior del bosque, a partir de ahí, hicimos amistad y lo acompañaba a cazar, acudía a diario, desde la salida del sol a la puesta y mi abuelo no quería que ese hombre influyese sobre mí, estuvo dispuesto a echarle las autoridades, pero descubrí que el motivo primordial fue la envidia que mi abuelo le tenía y traté de limitar mis encuentros con él, pero era demasiada la atracción. Luego un día, el señor Acosta y tres de sus amigos me propusieron algo que él nunca había hecho: cazar un buitre, vivo y sin haberlo herido. Me explicó que los buitres de esa región, que eran enormes y llegaban a tener una envergadura de dos metros, tenían siete tipos diferentes de carne en el cuerpo y que cada uno de esos siete tipos tenía un propósito específico para la curación. Dijo que lo deseable era que el buitre no se hiriera. El buitre tenía que ser muerto por tranquilizante, pero no con violencia. Era fácil matarlos con escopeta, pero en ese caso la carne perdía su valor curativo. Así es que el arte era cazarlos vivos, algo que él nunca había hecho. Había llegado a una solución con mi ayuda y la ayuda de tres de sus amigos. Me aseguró que su conclusión era la más debida ya que estaba basada en cientos de ocasiones de haber observado el comportamiento de los buitres. «Necesitamos un burro muerto para llevar a cabo esta faena, algo que ya tenemos -me declaró alegremente». «Vamos a sacarle los intestinos y le metemos allí unos palos para mantener la redondez de la panza».

-¿Y cuál va a ser mi papel en todo esto, señor Acosta? -le pregunté.-«Tú te escondes dentro del burro» -me dijo inexpresivo- «...esperas a que el rey de los buitres rasgue con su enorme pico poderoso el ano del burro y meta la cabeza para empezar a comer. Entonces lo agarras del pescuezo con las dos manos y no lo dejas suelto por nada. Y así, fue como sucedió tras largos preparativos, que llegó esa hora fatídica en la que me tuve que enfrendar a un buitre horrendo, al que le agarré la cabeza y de manera violenta, me golpeó contra la armadura, y al instante quedé medio fuera del cadáver del burro, armadura y todo, agarrado del cuello de la bestia invasora con toda la fuerza de mi vida. Oí a la distancia el galope del caballo del señor Acosta. Oí que gritaba:-¡Suéltalo, chico, suéltalo, que te va a llevar volando! Pero tras una gran lucha con el animal, exhausto, atrapamos ese buitre y desde ese instante, todo el interés que tuve por asociarme al señor Acosta, desapareció tan repentinamente a como vino, no hubo oportunidad para agradecerle cuanto me había enseñado.

Don Juan dijo que me había enseñado la paciencia del cazador en el mejor momento para aprenderla; y sobre todo, me había enseñado a sustraer de la soledad todo el alivio que necesita el cazador.

-No puedes confundir la soledad con estar solo -me explicó don Juan una vez-. La soledad para mí es psicológica, es un estado mental. El estar solo es físico. Uno debilita, el otro da alivio. Por todo esto, don Juan había dicho, tenía yo una gran deuda para siempre con el señor Acosta, comprendiera o no el estar agradecido de la manera que lo comprende un guerrero-viajero.

La segunda persona con la cual don Juan pensaba que tenía que estar agradecido era con un niño de mi misma edad que conocí a los diez años. Se llamaba Armando Velez. Tal como su nombre, era extremadamente elegante, tieso, en resumen, un niño viejo. Me gustaba porque era seguro en lo que hacía y a la vez muy amigable. Era alguien a quien no se lo podía intimidar fácilmente. Se metía a pelearse con cualquiera si era necesario y sin embargo no era para nada un bravucón.

Y una lista nutrida de personajes y sus vivencias con ellos me han ido surgiendo de manera ininterrumpida en lo alto de aquella plana de la montaña, esos sucesos ya pasados muchos años atrás me fueron rememorados como si me acabasen de suceder. Cuando les expresé mi agradecimiento, logré que regresaran a esa cima. Al terminar mis gritos, mi soledad era algo inexpresable. Estaba llorando desconsoladamente. Don Juan me explicó con gran paciencia que la soledad es inadmisible para un guerrero. Dijo que los guerreros-viajeros pueden contar con un ser sobre el cual pueden enfocar todo su afecto, todo su cariño: esta tierra maravillosa, la madre, la matriz, el epicentro de todo lo que somos y de todo lo que hacemos; el mismo ser al cual todos regresamos; el mismo ser que permite a los guerreros-viajeros emprender su viaje definitivo.

Entonces don Genaro ejecutó un acto de intento mágico para mi beneficio. Acostado sobre el estómago, hizo una serie de movimientos deslumbrantes. Se convirtió en un globo de luminosidad que parecía estar nadando como si la tierra fuera una alberca. Don Juan dijo que era la manera en que Genaro abrazaba la inmensa tierra y a pesar de la diferencia de tamaño, la tierra reconocía ese gesto de Genaro. La visión de los movimientos de Genaro y la explicación de don Juan transformaron mi soledad en una felicidad sublime.

-No soporto la idea de que se vaya, don Juan -me oí decir-. El sonido de mi voz y lo que había dicho me avergonzó. Cuando empecé a sollozar involuntariamente, debido a mi autocompasión, me sentí aún peor. -¿Qué me pasa don Juan? -murmuré-. No soy así de costumbre. Lo que te pasa es que tu conciencia está de nuevo al nivel de tus talones -me replicó, riéndose.

Entonces perdí el último ápice de dominio y me entregué por completo a mis sentimientos de decaimiento y desesperanza.Me voy a quedar solo -dije en una voz chillante-. ¿Qué va a pasar conmigo?-Veámoslo de esta manera -dijo don Juan tranquilamente-. Para que yo deje esta tierra y me enfrente a lo desconocido, necesito de toda mi fuerza, de todo mi dominio, de toda mi suerte; pero sobre todo, necesito cada ápice de los cojones de acero de un guerrero-viajero. Para quedarte aquí y batallar como un guerrero-viajero necesitas todo lo que yo mismo necesito. Aventurarse allí afuera adonde vamos nosotros no es broma, pero tampoco lo es quedarse aquí.

Tuve un arranque de emoción y le besé la mano.-¡So, so, so! -me dijo-. ¡No más falta les vas a hacer un altar a mis guaraches! La angustia que me sobrevino cambió mi estado de autocompasión a un sentimiento de pérdida sin igual. -¡Se va usted! -murmuré-. ¡Se va para siempre!

En aquel momento don Juan me hizo algo que me había hecho repetidas veces desde el día en que lo conocí. Se le infló la cara como si el profundo suspiro que tomaba lo hubiera inflado. Me dio un toque fuerte en la espalda, con la palma de su mano izquierda y dijo:-¡Levántate de tus talones! ¡Levántate! . Al instante, estaba yo de nuevo coherente, completo, con total dominio. Sabía lo que me esperaba. Ya no había vacilación por mi parte, ni preocupación por mí mismo. No me importaba lo que me iba a pasar cuando se fuera don Juan. Sabía que su partida era inminente. Me miró, y en esa mirada me lo dijo todo.

-Nunca más estaremos juntos -me dijo calladamente-. Ya no necesitas mi ayuda; y no te la ofrezco, porque si vales como guerrero-viajero, me escupirás en la cara por ofrecértela. Más allá de ciertos parámetros, la única felicidad de un guerrero-viajero es su estado solitario. No quisiera que tú trataras de ayudarme tampoco. Una vez que me vaya, me habré ido. No pienses más en mí porque yo no voy a pensar más en ti. Si eres un guerrero-viajero que vale lo que pesa, ¡sé impecable! Cuida tu mundo. Hónralo; vigílalo con tu vida.

Se alejó de mí. El momento estaba más allá de la autocompasión o de las lágrimas o de la felicidad. Movió la cabeza como para despedirse o como si reconociera lo que yo sentía. -Olvídate del Yo y no temerás nada, no importa el nivel de conciencia en que te encuentres -me dijo.

Tuvo un arranque de levedad. Me hizo una última broma sobre esta tierra.-¡Ojalá encuentres amor! -me dijo. Levantó su palma hacia mí y estiró los dedos como un niño, contrayéndolos luego contra la palma.-Ciao -dijo.

Sabía que era inútil sentir tristeza o lamentarme y que era tan difícil quedarme como para don Juan irse. Los dos estábamos dentro de una maniobra energética irreversible que ninguno de los dos podía detener. Sin embargo, quería unirme con don Juan, seguirlo a donde fuera. Se me ocurrió la idea de que si me moría él me llevaría con él.

Entonces vi cómo don Juan Matus, el nagual, conducía a sus quince compañeros videntes, sus protegidos, sus deleites, a desaparecer uno por uno en la bruma de aquella meseta hacia el norte. Vi cómo cada uno de ellos se convertía en un globo luminoso y juntos ascendían y flotaban encima de la cima de la montaña como luces fantasmas en el cielo. Dieron una vuelta sobre la cima de la montaña tal como había dicho don Juan que lo harían; su última vista, la que es sólo para sus ojos; su última vista de esta tierra maravillosa. Y luego se desvanecieron.

Supe lo que tenía que hacer. Se me había acabado el tiempo. Eché a correr a toda velocidad hacia el precipicio y salté al abismo. Sentí el viento en mi cara por un momento, y luego, la negrura más piadosa me tragó como un pacífico río subterráneo.

lunes, 4 de marzo de 2024

¿Una estrella nueva para 2024?: T Coronae Borealis

 

Estamos de suerte... ¿Recuerdan la última estrella nova visual que pudieron ver en el cielo? Tengo 60 años y nunca he tenido el privilegio de ver una nova visual, el fenómeno de la nova visual sucede como promedio una vez en la vida de la persona, es una estrella ya existente, pero que no se ve a simple vista, permaneciendo casi siempre en magnitudes telescópicas, salvo en una ocasión concreta en que estalla parcialmente y su luminosidad aumenta tanto, que pasa de esa magnitud telescópica a una magnitud visual, viéndose a simple vista, a veces, de manera extraordinaria, alcanzando las primeras magnitudes e incluso deformando el asterismo existente. Tal es el caso de T Coronae Borealis, una nova recurrente o estrella variable explosiva, que en un promedio de ocho décadas surge desde la profundidad de lo no visible hacia su presencia como una estrella de segunda magnitud, ligeramente más brillante que Alphecca, la más brillante de la constelación de la Corona Boreal.

Estamos terminando el invierno en España y esta constelación ya está domiciliándose en el horizonte NEpE a partir de las 23 horas (hop)  [GMT 22 hrs], es una constelación típicamente veraniega, acompañada del Boyero, Hércules y la Serpiente, pasa por el meridiano a finales de cada mes de julio, a las 22 horas, tras anochecer y mirando hacia el sur.

En cuestión de horas, T CBr se incendia alcanzando luminosidades de más de 70.000 veces la habitual. Los astrónomos del pasado las llamaban «estrellas novas» (estrellas nuevas), algunos la denominaban «temporarias» por el corto espacio de tiempo que permanecían brillantes en el cielo, muchas, a lo largo de la historia han alcanzado brillo sin igual en los cielos como fue la nova descubierta por Tycho Brahe el 15 de noviembre 1572 y que brilló hasta incluso de día, pues su magnitud fue superior a la del planeta Venus, posiblemente hasta -4 o incluso algo más brillante (no existía la fotometría y la medición es visual y a ojo de buen cubero) esta estrella, hoy denominada SN 1572, se desconoce su ubicación en la galaxia, desconocemos la distancia a la que está (se estipula que entre 2 y 4 Kpc) [NOTA: 1 Kpc (kiloparsec) son 3.260 años-luz] y se supone que una nube molecular situada a 2,5 Kpc podría ser el resto de esa enorme explosión, por otro lado hay una serie de estrellas gigantes como Tycho-G; Tycho-B o Tycho-E que podrían ser candidatas de la desafortunada compañera de la desaparecida estrella de neutrones que originó esta explosión.

En el caso de T Coronae Borealis (abreviadamente, T CBr) tenemos el mismo caso, se trata de un sistema binario formado por una estrella enana blanca rodeada de denso material en proceso de acreción y procedente de su compañera, una gigante roja.
Según lo observado históricamente (y sólo tenemos dos observaciones estudiadas por los astrónomos, la del 12 de mayo de 1.866, cuando fue descubierta por el astrónomo irlandes John Birmingham y la del 9 de febrero de 1946, observada y estudiada por muchos otros astrónomos, la separación media entre cada evento es en torno a los 78 años y medio, por lo que existe una alta probabilidad a que esto suceda a principios de este próximo verano de 2.024

La estrella generalmente está en torno a la magnitud 10.ª, observable con un telescopio de aficionado y se encuentra relativamente cerca de épsilon coronae borealis.
En la imagen: T CBr tiene magnitud +8,3 (aparece con el número 83) a una distancia inferior al grado de arco (dos diámetros plenos de Luna) y nos podemos ayudar con dos débiles estrellas de magnitud +9.8 (98) y +9.4 (94). NOTA: En los mapas de la AAVSO omiten el punto decimal para indicar las magnitudes aparentes en las cartas y así no confundir el punto con una estrellita. Cortesía: Sky & Telescope.


Y en las dos ocasiones anteriores llegó a brillar más que Alphecca, la alfa de la Corona, destancando como la estrella más brillante de la constelación, alcanzando la magnitud +2.

Desde el punto de vista de la física de la estrella, cada 80 años, tras absorber materia de la cromosfera de su compañera, la acumulación llega hasta un umbral tal, que el aumento de temperatura de este material de acreción en superficie, realiza la ignición de fusión termonuclear del hidrógeno ionizado (protones) para transformarse en helio-4 emitiendo una ingente material hacia el espacio, estas emanaciones de energía hacen que la estrella emita una cantidad de energía tremenda que la hace resplandecer durante dos o tres semanas a magnitudes visuales para luego regresar a su brillo habitual, en torno a la magnitud +10.2

Hace unos años, en un artículo que leí en la revista Sky & Telescope (prestigiosa revista estadounidense, de la que fuí colaborador desinteresado y ocasional entre 1983 y 1986) se estaba analizando el comportamiento de T CBr y comparándolo con el histórico de 1946, todo hace presagiar que se espera que se convierta en nova (recurrente) para mediados de este año pues ha presentado el mismo comportamiento fotométrico que el estudiado en la década de los 40 del pasado siglo y el fenómeno está resultando al calco, de tal modo que, se espera que para el mes de junio de este año, la probabilidad es la máxima para contemplar este magnífico fenómeno, que puede seguirse durante todo el verano, pues una vez alcance el máximo brillo irá decayendo de manera irregular y en cuestión de horas podremos contemplar variaciones de magnitud perceptibles a ojo desnudo, podemos continuar su seguimiento a través de medios ópticos cuando se haga débil, más allá de la 4.ª magnitud, que se calcula que será a finales de verano y haciéndose invisible durante el otoño, pero aún así, presentará magnitudes superiores a su habitual +10.4 

La constelación de la Corona Boreal, a la izquierda del Boyero (estrella Arturo) es una constelación veraniega, hoy me levanté bien temprano, hacia las 5:30 horas de la madrugada y me asomé para contemplar el cielo, encontré en todo lo alto a la Corona y su aspecto es el de siempre. 

Ahora mismo, mientras escribo este artículo, son las 22:50 horas (hop) [GMT+1] y Alphecca asoma por el horizonte este (NEpE), aún no está completamente domiciliada la constelación, pero lo estará hacia las 11 de la noche. De hecho, esta estrella pasa por el meridiano del lugar a las 10 de la noche del 24 de julio. Pero por si no quieres esperar para entonces, comienza por tratar de localizar la constelación y conocerla y si dispones de un telescopio, intentar localizar esta estrella, para este propósito, te pongo un mapa girado tal y como se ven estas constelaciones en esta noche y sucesivas a media noche.


Luego, tras la Semana Santa, a medianoche podrás ver ligeramente torcida hacia la derecha este mismo mapa y cada dos semanas, se irá viendo cada vez más alta en el cielo, por lo que la observación será posible a partir de las 10 de la noche a partir de Abril, ten en cuenta, que siempre la verás recostada durante la primavera y es en verano, ante su paso por el meridiano, donde podrás contemplarla así:


Y a una gran altura, casi 60º desde el horizonte sur. La constelación de la Corona Boreal cuenta con estrellas poco vistosas, pero puede contemplarse a simple vista desde la beta hasta la épsilon, con magnitudes de tercera y cuarta categoría, guíate por la estrella Arturo (la alfa del Boyero).

Ahora os explico más detalladamente la localización de T CBr una vez que conozcáis la constelación.

T CBr forma un triángulo rectángulo de proporciones 1 : 1/2 : 2. Tomando como unidad de medida la distancia angular entre épsilon y delta CrB, tratamos de formar un triángulo rectángulo con la mitad de esa distancia, descendiendo desde épsilon y en el punto en que la distancia angular entre T y delta sea el doble que el de épsilon y delta, conforme indico en la siguiente imagen.


En el siguiente mapa nos acercaremos a T CrB, las estrellas que se ven en ese campo estelar son todas telescópicas exceptuando a Épsilon de la Corona. Las magnitudes visuales están indicadas sin el punto decimal, como es costumbre de hacer en los mapas de localización de estrellas variables conforme a los criterios de la AAVSO (American Asociation for Variable Stars Observers) reconocidos por la UAI / IAU a nivel internacional. He usado un código de color para discriminar entre las diferentes categorías de magnitud, así 41 es la magnitud +4.1 de ε CrB y está indicado en verde claro, es la única estrella de esta región que se percibe a simple vista, luego pasamos a magnitudes telescópicas (algunos binoculares y sobre trípode nos pueden ofrecer este campo estelar en parte o en todo, depende de los aumentos que disponga, en las instrucciones aparece hasta que magnitud visual puede alcanzar a detectar o bien, consultando en internet la marca y modelo). Las estrellas de 8.ª categoría van en color rojo, las de 9.ª categoría, en naranja y las de 10.ª categoría en amarillo. He realizado un asterismo para orientarse, no obstante, dependiendo de los aumentos utilizados, este asterismo puede aparecer incompleto, si es así, no podremos ver la estrella T CBr pues esta tiene actualmente magnitud +10.2, debemos utilizar un instrumento óptico que sobrepase esta cifra para poder verla. Otra situación se dará si T CBr entra en fase nova, que se espera, pueda llegar a alcanzar la magnitud +2 o más brillante, de tal manera que será la estrella más brillante de toda la constelación de la Corona Boreal.



A la estrella T Coronae Borealis también se la conoce en el mundo anglosajón como «Blaze star» que viene a significar «la estrella resplandeciente» en referencia a su característica de variable cataclísmica o nova recurrente, que cada cierto tiempo, la materia absorbida por la enana roja y más fría del par o por una estrella enana blanca y una gigante roja, alcanza un nivel crítico y se enciende fusionándose nuclearmente, esa porción de materia sale despedida con gran violencia hacia el espacio y nos permite ver durante horas, días o semanas, la parte más brillante de la estrella más caliente y de mayor tamaño del par, que ha perdido una parte de su atmósfera superior, esa parte es la parte radiativa de la estrella, mientras que lo que se ha desprendido es la parte convectiva, de tal suerte, que acaba formando una nube de escombros que puede llegar a convertirse en una nebulosa, generalmente irregular, que se expande a gran velocidad hacia el exterior del sistema estelar. No obstante, la pérdida de masa suele ser mínima y pasada la crisis, todo vuelve a su sitio, ambas estrellas siguen existiendo orbitando una entorno a la otra y pueden pasar incluso años hasta volver a la magnitud de prenova y más estable, para volver a continuar el proceso cíclico de prenova/nova/postnova, en el caso de T CBr, este ciclo llega casi a los 80 años.

NOTA FINAL: Debido a que la constelación de la Corona Boreal no pasa por el meridiano hasta finales de julio, quería abordar el estudio monográfico de esta constelación para ayudarlos a conocerla, voy a hacerlo a final de la primavera, así contarán con información suficiente para localizar y hacer seguimiento de T CrB en caso de que se convierta en nova tal y como han previsto los astrónomos.
                                                                                                                             













lunes, 26 de febrero de 2024

La constelación de Orión como nunca la has visto: Sus estrellas, sus nombres, sus mitos y su historia [8.ª parte] : LAS ÚLTIMAS ORIÓNIDAS

Cuando comencé a escribir este especial monográfico sobre Orión, era final de noviembre de 2023. Tímidamente, al anochecer, Orión iba despuntando estrella tras estrella desde el horizonte este, han pasado casi tres meses, pues estamos acabando el mes de febrero de 2024 y ya Orión está en caída, a esta hora, las 21, Orión está justo pasando por el meridiano, lo encontramos en toda su grandeza y de pié, porta su maza en su brazo derecho y una piel de león a modo de escudo en su brazo izquierdo, pues ha establecido una lucha con el toro (constelación de Tauro), bajo sus pies hay una liebre que ya ha cazado y a su izquierda están esas vigorosas estrellas, Sirio y Procyon, con sus respectivas constelaciones de Can Mayor y Can Menor, que son los perros de caza que Orión lleva consigo.


Si has leído los anteriores siete artículos y has llegado hasta aquí, habrás aprendido mucho sobre esta constelación. Se podría escribir una enciclopedia de grandes volúmenes describiendo los objetos astronómicos interesantes que hay en esta región del cielo. He realizado una recopilación de la información astrofísica más actualizada, con muy buena fe, la misma que me mueve para difundir mis conocimientos por amistad y sin interés pecuniario alguno. He consultado catálogos como el SIMBAD o HIPPARCOS, hay informaciones que aquí inserto que contradicen muchas de las informaciones que aparecen en otros lugares de internet, en teoría, fiables, como wikipedia o las páginas oficiales de asociaciones de astronomía, incluso algún que otro observatorio o planetario, tanto de España como de América, así como de otras naciones de mi entorno, principalmente Francia, Reino Unido, Estados Unidos, Alemania e Italia, he consultado libros que adquirí procedentes de los EE.UU. y Reino Unido, de difícil adquisición y nunca traducidos al castellano, sobre uranografía histórica, siendo mi libro de cabecera el clásico de Richard Hinckley Allen «Star Names their lore and meaning» (1899) o el «Star Tales» de Ian Ridpath (1988) entre un par de decenas de libros que poseo sobre esta temática, pues soy un enamorado del mundo estelar y como tal, mis monográficos tratan sobre estrellas. Por supuesto hay nebulosas, galaxias, cuásares, púlsares y multitud de otros objetos de los que rara vez describo, pues mi lector-objetivo es el observador que utiliza sus ojos o unos prismáticos, ya que a mi parecer, es el que más ayuda necesita para conocer el firmamento, no obstante, aunque doy por terminado con este artículo este monográfico, una vez que concluyo con la localización y descripción de las estrellas visibles a simple vista de magnitud inferior a la 5.ª y que generalmente se nombran con una letra del alfabeto griego y el genitivo del nombre de la constelación en latín (en el caso que nos ocupa, es «orionis» que significa «de Orión»), en lo que se denomina Nomenclatura Bayer, también he introducido tímidamente la Nomenclatura Flamsteed donde la estrella recibe un número acompañado del genitivo.

Mis publicaciones sobre estrellas están en armonía con el cielo, es decir, cuando hablo de una constelación, el lector encontrará en el cielo lo que le relato y si no lo encuentra, tendrá que aprender a imaginárselo como lo hicieron los antiguos al ver personas, animales y objetos reflejados en los asterismos.

No pierdas la oportunidad que te brindo con esta invitación a sentir la brisa nocturna, los sonidos de los cantos de buhos, lechuzas, murciélagos o autillos en la lejanía, los sonidos de las ramas de los árboles, el olor a retama o a petricor, mientras miras a través de tus ojos, con tus binoculares, un telescopio... miras, directamente al universo y no vas a encontrar esas maravillosas fotografías tratadas y obtenidas con grandes instrumentos, pero encontrarás algo auténtico, aprenderás a distinguir los colores de entre las estrellas, ¡Pruébalo esta noche!, primero trata de estar a oscuras al menos 20 minutos, luego, una vez que te ubiques, mira la estrella Betelgeuse, mírala durante todo el tiempo que puedas, descansa un poco la vista y luego, mira la estrella Bellatrix que tienes a la derecha ¿Qué has notado? ¿Qué has experimentado? No te olvides comentarlo y compartirlo con el resto de la comunidad universitaria dogomkiense.

              LAS ÚLTIMAS ORIÓNIDAS BAYERIANAS

De las estrellas con nomenclatura Bayer que quedan por describir de la constelación de Orión, que son las que se nombran por una letra (minúscula) del alfabeto griego acompañada del adjetivo (genitivo) «orionis» están:

  • Tau [τ] orionis
  • Úpsilon [υ] orionis
  • Omega [ω] orionis

El brillo de estas estrellas es escaso, sus magnitudes están comprendidas entre +3.59 y +4.57 que aunque pueden ser contempladas a simple vista, permanecerán invisibles ante el observador de ciudad, pueblo o lugar contaminado lumínicamente, por lo que en estos casos, se requiere prismáticos para poder localizarlas.

Tau [τ] orionis


    Tau orionis es una estrella de tercera magnitud (+3.59) que se encuentra sobre el segmento del asterismo del cazador, entre Mintaka y Rigel, a una corta distancia aparente de Rigel, de 1º aproximadamente.

      Aunque se desconoce en la tradición occidental el nombre de esta estrella, los astrónomos chinos históricos la conocen como 玉井 Yuh Tsing «el pozo de jade». Según Richard H. Allen, esta estrella formaba parte de una constelación árabe denominada Al Kursiyy al Jauzah que significa «escabel», una especie de reposapiés que se utiliza cuando uno está sentado, esta estrella formaba parte de esta constelación junto con Cursa (β eridani) ψ eridani (Al Kursiyy al Jauzah I) y λ eridani (Al Kursiyy al Jauzah II), sin embargo, un trabajo posterior de investigación uranográfica realizado en 1971 por Jack W. Roads sobre un catálogo formado por 537 estrellas visibles, desmintió esta noticia y Tau orionis nunca había formado parte de esa constelación. Oficialmente, carece de nombre, pero entre amigos, podríamos llamarla Yusing.

          Tau orionis se encuentra a 500 años-luz de distancia, se trata de una gigante azul de clase espectral B5 III con un radio de algo más de 5 veces el radio solar y una masa de más de 6 soles brillando casi mil veces más que el Sol.

Esta estrella es solitaria pero al observarla con telescopio, podemos llegar a encontrar estrellas débiles muy próximas, que no forman parte de ningún sistema físico estelar con ella, simplemente están ahí por efecto de perspectiva y se consideran «visuales». Tau Orionis tiene tres compañeros visuales: magnitud +11,0 componente B con una separación angular de 33,30 ″ a lo largo de un ángulo de posición de 251 °; componente C de magnitud +10,9 que se encuentra a unos 3,80″ del componente B; y una componente D de magnitud +10,9 componente  a 36″ de τ Orionis a lo largo de un ángulo de posición de 51 °.


Úpsilon [υ] orionis

Úpsilon orionis se encuentra prácticamente a la misma altura que Tau orionis, a su izquierda. Forma un triángulo isósceles de una escasa altura de 1º de arco respecto a Saiph y Rigel, bajo la Espada de Orión (Iota orionis).

Thabit o Tabit es el nombre que recibe la más brillante de las pioriónidas: π₃ orionis de magnitud +3.15, nombre, que tradicionalmente, es compartido con el nombre de esta estrella, así que tenemos dos Thabit en Orión, esta estrella de magnitud +4.62 es muy débil respecto a la otra Thabit y es que aquí ha sucedido un pequeño desliz por parte de los nomenclatores, en realidad la pioriónida debería llamarse Al Taj como las demás, pero le pusieron este nombre, duplicándolo, así que, no nos queda más remedio que aceptarlo, o como en mi caso, no otorgarle nombre alguno a esta estrella, dándole preferencia a la más brillante.

Por cierto, Thabit se escribe en árabe clásico así: ﺛﺎﺑﺖ . Su significado es «el que aguanta, el que soporta, el resistente» en referencia a una de las mayores virtudes del gigante cazador.

Hay indicios de que esta estrella sea una variable tipo Beta Cephei, sufre pulsos a razón de dos diarios, es una variable de tipo lento y se ha investigándo a través del satélite-observatorio HIPPARCOS en la década de los noventa del siglo pasado. 

υ orionis es una estrella de la secuencia principal y es de color blanco-azulada, se encuentra a una gran distancia, más de 3.000 años-luz. Esta lejanía ha dificultado su clasificación espectral, a veces se ha creía que era B0 o O9, pero en la última revisión realizada en 2016, se considera que es de la clase espectral B0 V, forma parte de la asociación estelar Orión OB1c correspondiente a la mayor parte de las estrellas de la Espada de Orión.

Un estudio realizado sobre esta estrella en 1979 la definía como subgigante de secuencia, e incluso establecía una distancia menor a la considerada, de 1600 años-luz y no 3.000 como se estima actualmente, por lo que los datos fotométricos no pueden ser tomados con una total fiabilidad, en consecuencia, de esos estudios se dedujo que υ orionis tiene un radio de 7,5 veces el radio solar con una luminosidad de 44.000 soles, es una estrella extremadamente caliente, con más de 30.000 ºK y tiene la masa de 16 soles, es candidata a terminar sus eones estallando como supernova y si la vemos con tan poco brillo en el cielo es que la lejanía es bien grande, de hecho está en otro sub-brazo de la galaxia, próximo al nuestro, que es el Brazo de Orión, el Sol se encuentra entre este sub-brazo y el denominado como Brazo Local, que forma parte del gran brazo de Sagitario aunque muchos astrofísicos consideran que tanto el Brazo Local como el Brazo de Orión son uno mismo, cuando he tratado de investigar este asunto, he encontrado que las asociaciones estelares oriónidas no están relacionadas con nuestro Sol y que nuestra estrella y en consecuencia, todo el Sistema Solar, donde existimos, tiene tendencia a seguir las corrientes estelares que lo aproximan hacia el centro de la galaxia a través del Brazo de Sagitario, alejándose del Brazo de Orión que está en un lugar opuesto. Si te fijas un poco, Orión está al otro lado del cielo donde se encuentra Sagitario, si Sagitario es la dirección del centro de la galaxia, Orión, es la dirección opuesta, hacia las afueras de la galaxia y nuestro Sol, actualmente se mueve en sentido circungaláctico con oscilaciones orbitales de más de un millar de años-luz, por lo que está ascendiendo a una cresta que está en la dirección de la constelación de Hércules para luego descender otro tanto en dirección a la constelación del Águila o Delfín, por lo que no está relacionado con las asociaciones estelares oriónidas, en consecuencia, no formamos parte de ese sub-brazo.


Omega [ω] orionis

ω orionis se encuentra en el centro de la figura del torso del cazador, tomando la mitad de la línea imaginaria que unen a las brillantes Betelgeuse y Bellatrix, mirando hacia Meissa y las Heikas, trazamos una línea perpendicular hacia abajo y veremos esta estrella de magnitud +4.57. Por otro lado, si tomamos el torso de Orión en su globalidad, buscamos su centro geométrico y alzamos un poco hacia arriba, encontraremos este débil estrellita que destaca algo más en esa zona. Se encuentra distante, aproximadamente a 1.400 años-luz del Sistema Solar. Está rodeada por una nube de polvo, formando una modesta nebulosa de reflexión de un año-luz de ancho.

Omega orionis es una estrella de secuencia principal con tipo espectral B3 Ve y una temperatura efectiva de 19.000 K. Ello Incluye una gran cantidad de radiación ultravioleta, brilla con una luminosidad 6.031 veces mayor que la del Sol y tiene un radio 6 veces mayor que el radio solar, siendo su masa la de 7 soles y su evolución no la llevará a estallar como supernova.

Es una estrella joven, pues se estima que tiene una edad ligeramente inferior a los 43 millones de años, al ser una estrella de tipo Be, fue la primera a la que se le midió su campo magnético y resultó ser de un millar de veces el campo magnético terrestre, su comportamiento es de estrella variable, lo que sucede es que apenas es perceptible, pues su rango de magnitudes no es superior a 0,2 magnitudes visuales. Entre 1 y 2 días y medio, sufre dos pulsaciones energéticas que hacen que varíe su luminosidad y magnitud.